Autor: Pérez Varela, Jesús. 
   Reinar con los socialistas     
 
 El Imparcial.    28/12/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

PEREZ VARELA

Reinar con los socialistas

ESTA claro que los socialistas no van a hacer cuestión de vida o muerte la forma

de Estado, en la nueva

Constitución. Pero los socialistas saben muy bien lo que quieren y cuáles son

sus armas para presionar,

en un momento de desorientación política, al desorientado actual Gabinete de

Adolfo Suárez. Alfonso

Guerra, número dos del PSOE, con quien logré conectar ayer en Sevilla, fue claro

en este aspecto: «El

Rey no podrá estar tranquilo hasta que reine con un Gobierno socialista». Las

palabras de Alfonso Guerra

que puede no ser moderado, como dicen algunos, pero que en mi opinión es frío

como un témpano, las

palabras de Alfonso Guerra, digo, forman parte de esa estrategia que se ha

impuesto su partido, camino

del palacio de la Moncloa.

Vayamos por partes: ayer la opinión pública recibía, con sorpresa, una noticia

de enorme impacto: el

PSOE, segundo partido del país, casi el 30 por 100 de los votos del electorado,

mantenía sus votos

particulares al anteproyecto de Constitución, en aquellos temas que se refieren

a la forma de Estado. No

se contentaba el partido de Felipe con poner en solfa la forma de Estado, sino

que iba más lejos; en lugar

de Rey solicita que se introduzca la figura de presidente de la República. Sobre

el impacto de esta noticia,

mi opinión personal, es que ni el mismo PSOE ha caldo en cuál puede ser su

alcance. La clase política,

sin embargo, sí. La clase política, desde los liberales a Alianza Popular, aún

convencidos de que «la boutade» del PSOE no ría más allá de la Comisión

correspondiente del Congreso, daban una enorme

importancia a esta decisión, más que por su impacto presente por lo que puede

tener de filosofía para el

futuro. Aún más, miembros de la base, de Alianza Popular me decían sin ningún

reparo: «no es

descabellada la idea socialista. Muchos de nosotros nos hemos hecho

accidentalistas en cuanto a la forma

de Estado y así lo haremos ver en los próximos congresos del partido. De

cualquier manera no nos

disgustaría como forma de Estado una República presidencialista». Los diputados,

sin embargo, votarían

Monarquía.

Decía yo que los socialistas no se habían percatado del alcance de su decisión,

porque mis contactos

madrileños, todos de segunda fila, porque no logré conectar con ningún líder del

partido; mis contactos

socialistas quitaban importancia a la decisión: «es decían, una postura

testimonial sin más importancia».

«Es lógico que el partido haya actuado así, nosotros no le damos mayor

importancia».

Sin embargo, a última hora logré establecer contacto con Alfonso Guerra en

Sevilla. Alfonso Guerra aún

no había visto los diarios de Madrid, pero intuyó rápidamente cuál era el motivo

de la llamada:

-El partido socialista -dijo- no es monárquico, ni es esencialmente republicano.

Pero nosotros creemos

que la república responde mejor al modelo socialista que nosotros pretendemos

para España.

-¿Pero usted se da cuenta del alcance de sus votos particulares? ¿Imagínese que

Alianza Popular se

abstuviera en las votaciones o que toda la izquierda votara en bloque con

ustedes?

-Nosotros sólo contamos con nuestros 118 diputados. Ni uno más ni uno menos.

Alianza Popular votará

con el Gobierno, de lo contrarío Alianza Popular se suicidaría. Además ¿qué

importa Alianza Popular? Es

un partido de bandazos. El señor Fraga, en el último Pleno volvió a ayudar al

Gobierno, especialmente al

señor Martín Villa, en su absurdo enfrentamiento con Carrillo. Vamos a ser

realistas. Yo no sé cómo

podrán desarrollarse las cosas de aquí a unos días, pero a lo mejor este traía

no pasa de la Comisión correspondiente.

-A pesar de todo, ¿no le parece que el momento es delicado para plantear lo que

ustedes han planteado?

-No creo, de verdad, que hayamos puesto en situación de crisis a la institución

monárquica, aunque nuestra postura es importante. Lo que sí debe quedar claro es

que el Rey no podrá estar tranquilo hasta

que reine con un Gobierno socialista.

-¿Esta actitud no podría ser una táctica de su partido para obtener

contrapartidas del Gobierno?

-La política es el arte de lo posible -dice medio en broma- y este supuesto no

hay que descartarlo. Claro que el Gobierno está muy duro.

Hasta aquí la conversación. Hay más cosas en este asunto. Pero usted

perdone, tiempo tendremos de ir dándolas por entregas.

 

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