Múgica Herzog, en el Club Siglo XXI. 
 Las autonomías traerán un estado federal     
 
 Pueblo.    10/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Múgica Herzog, en el Club Siglo XXI

Las autonomías traerán un Estado federal

ETA y MPAIAC verían entonces reducidos los apoyos minoritarios de que todavía

disponen

MADRID. (Europa Press.) — Enrique Múgica Herzog, diputado del Partido Socialista

Obrero Español,

miembro de su Comité Ejecutivo y presidente de la Comisión de Defensa del

Congreso, pronunció ayer

tarde en el Club Siglo XXI una conferencia sobre "Socialismo y autonomías".

Asistieron alrededor de unas quinientas personas, entra ellos los políticos José

María de Areliza, Alfonso

Guerra, Luís Yáñez, Gregorio Peces-Barba, ex ministros y otras personalidades

del mundo político y

periodístico.

Múgica, en resumen, manifestó: «El franquismo llevó a sus últimas consecuencias

las premisas del

Estado-Nación centralizador, con lo que contribuyó a forjar un doble

separatismo: el de quienes

reaccionaron con desmesura desde el hecho diferencial lingüístico o étnico y al

de quienes identificando

lo español con la concepción integrista de la historia, trataron de reducir al

silencio las aspiraciones de los

pueblos que integraban España.

La respuesta violenta a esta actitud —añadió—, supera la racionalización del

problema que se planteó

como consecuencia de las elecciones del 15 de junio, ya que aunque éstas han

arrojado mayorías holgadas

para los partidos que en las nacionalidades coinciden en recabar amplias

facultades con el techo de la

unidad del Estado sin embargo, en zonas tan conflictivas y además fronterizas,

como Euskadi y Canarias,

se han venido produciendo en grupos como ETA y MPAIAC actitudes fanatizadas de

difícil solución.»

Tras referirse a la evolución histórica del PSOE sobre el tema, dijo que «el

distinto desarrollo conduce en

la actualidad a tratar más de marco federativo que de estado federal. Este

conducirá a igualar a las distintas

áreas del Estado con iguales poderes, lo que conduciría a un uniformismo de

signo contrario al centralista

sin embargo, un marco federativo permite tratamientos diferentes, ya que no son

lo mismo Cataluña y

Euskadi que Castilla o Andalucía."

«Para estos últimos —añadió—, a los que se puede calificar de regiones, lo

importante son criterios

administrativos de descentralización para hacerles salir del marasmo económico-

social, mientras para los

primeros como nacionalidades que son se imponen atributos específicamente

políticos de autogobierno.

La diferencia —dijo a continuación— estribará también en los servicios que unas

y otras estén dispuestos

a asumir en el marco de l o autorizado por la Constitución, y en el nivel de

conciencia colectiva ante el

hecho diferencial. El estado federal será la consecuencia de la profundización

de las autonomías, y

también de la necesidad de crear instituciones que organicen la solidaridad

entre todas ellas.»

CENA Y POLÉMICA

La cena estuvo muy animada. Múgica remarcó que en Euskadi tal vez se quiera ir

más allá e la

independencia, pero los números cantan, y citó los resultados electorales (con

inclusión de Navarra, en

que de 26 diputados, 17 pertenecen a partidos de ámbito estatal, y nueve a

específicamente nacionalista,

de entre los cuales ocho son del PNV).

Emilio Romero le preguntó a Gómez Llorente cómo se compaginaba la afirmación del

líder socialista de

que la UCD gobernaba, y ellos hacían la contra que le corresponde a toda

oposición, con el asentimiento

socialista al «pacto de la Moncloa», Gómez Llorente respondió que no era la

política propugnada por el

PSOE, sino de los que propugnaban un Gobierno de concentración. Que hubo un

momento difícil

económicamente, y que el PSOE no quiso caer en la trampa de la insolidaridad.

Además añadió Gómez Llorente, «ya nos hemos opuesto a la continuación del

"moncloismo". No hay

política de consenso —añadió—, y pasado mañana (por mañana) se verá cómo en el

Parlamento AP y

UCD bloquearán los proyectos». Y aquí se organizó el número de la noche.

De pronto, Carlos Ollero, como si acabara de leerse la biografía de Pablo

Iglesias, se convirtió en Carlos

Torrente, y comenzó a hablar de su fe socialista desde muy joven, y que pensaba

terminar sus días en el

socialismo, y arremetiendo contra Emilio Romero, le espetó que cómo se

compaginaban sus cuarenta

años pasados y su actual "autonomía", y con qué derecho criticaba al PSOE y, a

Gómez Llorente.

A todo, esto, el diálogo entre el socialista y el periodista había sido de lo

más correcto y respetuoso entre

ambos. Romero no quiso invocar el pasado, «porque entonces si que la armamos», y

de pasada le mentó al

senador real su subordinación a la Monarquía.

«Me parece bien —dijo que Ollero muestre sus merecimientos al PSOE, pero no a

costa mía». Múgica

largó un capote, aunque tampoco hubiera llegado la sangre al río, diciendo que

el 15 de junio hicimos una

apuesta para una España nueva...

«Vamos a sepultar el pasado.» Y con esta traca final, más divertida que seria,

terminó la cena. Antes

Ollero también había explicado largamente que él hubiera preferido presentarse a

la lucha electoral antes

que ser designado. ¿Por qué no lo hizo?, se preguntaron algunos de los

presentes.

José DE SANMILLAN

10 de enero de 1978 PUEBLO

 

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