Autor: Hermida, Matilde. 
 Socialistas-Comunistas (I). 
 Historia de una unión tormentosa     
 
 ABC.    08/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

ABC. MIÉRCOLES, I DE MARZO DE 1978.

SOCIALISTASCOMUNISTAS (I)

HISTORIA DE UNA UNION TORMENTOSA

Si los electores no lo remedian, entre el doce y el diecinueve de marzo, la

Izquierda se alzará con el

poder en Francia.

Será la primera vez, desde 1930, que lo consigue en «estado puro», sin pactos

con las «derechas" ni más

hipoteca, grave que su profunda división interna.

CONVENIENCIA

La Unión de la izquierda está formada por los partidos Socialistas y Comunistas.

Secundariamente,

también por el Movimiento Radical de Izquierda, agrupación prestigiosa pero de

reducida influencia.

Intentos de alianza, en la historia del país, los había habido. El más

significativo, en 1959, cuando

Mitterrand -muy lejos todavía de su actual posición- planteó la creación de un

posible frente electoral

con el Partido Comunista.

Pera la alianza sólo fue posible en 1972, una vez que la formación socialista se

había transformado

radicalmente y los comunistas vieron la posibilidad de aprovechar el «tirón»

popular que tenia el Partido

Socialista y que, a pesar de su enraizamiento en Francia, había perdido el

Partido Comunista.

La alianza cristalizó en le confección de un «Programa Común», revisable a los

cinco años y que era la

«vía al socialismo» aplicable en caso inmediato o futuro de victoria

izquierdista.

Sin renunciar a su individualidad pero sacrificando algunas ambiciones,

socialistas y comunistas

combatieron juntos en las legislativa de 1973, constituyéndose si no en

ganadores, si en una oposición

fuerte; y en las presidenciales de 1974, presentando un candidato único: el

socialista Mitterrand, que

perdió por un escasísimo margen frente a Giscard d´Estaing.

En junio de 1976, los firmantes del «Programa Común» tomaron otra decisión

trascendente: concurrir

unidos e las municipales que se celebrarían en marzo de 1977.

Desde ese momento, Iniciaron una agresiva campana que culminó en un éxito

rotundo: dos tercios de los

principales municipios franceses quedaron en sus manos. Y, de rechazo, la

batalla municipal hizo astillas

la precaria unidad de la mayoría, además de suponer la derrota personal de

varios ministros y figuras

próximas al Gobierno.

. ALIADOS-RIVALES

Pero, a la vez que se cimentaba el éxito de la izquierda -los sondeos, desde

1976, se han inclinado a su

favor-, también salían a flote la fragilidad del entendimiento ideológico del

P.S. y el P. C. y los recelos

que despertaba, entre socialistas y comunistas, el comportamiento real del

«otro», tras una eventual

llegada al poder.

Los más susceptibles eran los comunistas. Habían sacrificado mucho a la causa

común «hubieran debido

hacerlo, en cualquier caso- y no podían evitar el temor de que ser sólo un

escabel del P.S. para

encaramarse al poder y, una vez allí, desplazar al P.C., presionados por otros

partidos europeo» -la

«nefanda» socialdemocracia- o por las necesidades tácticas. Sospechaban,

incluso, un posible

entendimiento Mitterrand-Giscard, en su día.

Esas suspicacias y la necesidad de justificar ante las bases más radicales

guiaron, desde ese momento, el

comportamiento de los líderes comunistas que trataron de poner al P.S. contra la

pared para obtener

seguridad de que no habían realizado el paradójico papel de «compañeros de

viaje»

. ZANCADILLAS

En abril de 1977 -todavía reciente «su» éxito en las municipales-, Marchais

abrió fuego, exigiendo la

revisión del «Programa Común». Es cierto que había llegado el momento; pero

Mitterrand quería dejarlo

hasta. última hora para enlazar con la campaña electoral de las presentes

legislativas. De esta manera, las

grietas y contradicciones del Programa quedarían oscurecidas por la tensión del

momento y se podrían

aplazar las resoluciones comprometidas para mejor y más segura ocasión.

El gesto comunista hizo que, desde esa fecha, Francia fuera atacada por una

fiebre «programista», que dio

muchas pistas al Gobierno y a la mayoría y que llevó -por el maximalísmo del

P.C.- a la arriesgada

ruptura de negociaciones sobre el programa común, en septiembre, aunque quedara

intacta la unión de la

izquierda.

Otros golpes siguieron a aquél: desde publicar las escandalosas cifras de lo que

costaría aplicar el

«Programa», en vísperas del debata Mitterrand-Barre (mayo de 1977), hasta el

actual regateo del apoyo

electoral.

Pero así y todo, en medio de golpes, amenazas mutuas y otras insospechadas

descortesías entre aliados, la

izquierda está ahora, con todas sus consecuencias, al borde de un nuevo éxito -y

definitivo-.-Matilde

HERMIDA.

Partido Comunista

. Nació en 1920 como escisión del S. F. L O. -Sección Francesa de la

Internacional Socialista-. Ha

conocido una historia tormentosa en la que han alternado períodos de gloria con

épocas de oscuridad y

desprestigia, a menudo por acciones comunistas extranjeras.

. IDEOLOGÍA. - Marxismo-leninismo, actualmente edulcorado por la renuncia a la

dictadura del

proletariado, a la dependencia de Moscú, etc., en honor de su alianza con el

P.S. y las exigencias de los

nuevos tiempos. Mantiene, no obstante, la férrea estructura interna y la

disciplina. En teoría no existe

división interna.

. MEDIOS-Dispone de un electorado fiel y fijo desde siempre. Representa el 20 y

el 35 por 100, según

consultas. Tienen más de medio millón de afiliados y más de 25.000 células

repartidas por todo el país.

Controla la C. G. T. Sus medios económicos son amplios, incalculables y bien

administrados.

rechazo, la batalla municipal hizo astillas la precaria unidad de la mayoría,

además de suponer la derrota

personal de varios ministros y figuras próximas al Gobierno.

 

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