Enrique Múgica. 
 ETA y MPAIAC, actitudes fanaticas de dificil solución  :   
 Cataluña y Euskadi, nacionalidades; Castilla y Andalucía, regiones. 
 Arriba.    10/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CLUB SIGLO XXI

Enrique Múgica

ETA Y MPAIAC, ACTITUDES FANATICAS DE DIFICIL SOLUCIÓN

«Cataluña y Euskadi, nacionalidades; Castilla y Andalucía, regiones»

MADRID (De nuestra Redacción )— Socialismo y autonomía fue el título de la

conferencia que

durante la larde de ayer pronunció en el Club Siglo XXI el secretario de

relaciones con los de

más partidos del Partido Socialista Obrero Español, Enrique Múgica.

En la misma, el señor Múgica puso de manifiesto que el franquismo llevó a sus

últimas

consecuencias las premisas del Estado nación centralizador, con lo que

contribuyó a forjar un

doble separatismo: el de quienes reaccionaron con desmesura desde el hecho

diferencial

lingüístico o étnico, o el de quienes identificando lo español con lo concepción

integrista de la

historia, trataron de reducir al silencio las aspiraciones de los pueblos que

integraban España.

La respuesta violenta a esta actitud supera la racionalización del problema que

se planteó

como consecuencia de las elecciones del 15 de junio, —siguió diciendo—, ya que

aunque

estas han arrojado mayorías holgadas para los partidos que en las nacionalidades

coinciden en

recabar amplias facultades con, el techo de la unidad del Estado, sin embargo,

en zonas tan

conflictivas y además fronterizas, como Euskadi y Canarias, se han venido

produciendo en

grupos como ETA y MPAIAC actitudes fanatizadas de difícil solución. Sin embargo,

solamente

profundizando en lo autonomía se podrá reducir los apoyos minoritarios de que

todavía

disponen aún que la erradicación de la violencia será un tema de largo aliento y

de

perspectivas todavía lejanas.

Hasta el congreso del PSOE celebrado en 1918, los socialistas desconfiaron de la

reivindicación nacionalista, por su identificación con la burguesía y con los

propietarios

campesinos. A ello contribuía la poca destreza de su marxismo mecanicista

influido por Guesde

y la hipertrofiada deformación del factor economicista. Sólo cuando se llegó a

una conciencia

política con la Lliga Catalana en 1917 para reclamar Cortes constituyentes, se

inició la reflexión

que llevaría un año después a Besteiro a hacer aprobar como resolución del

Congreso el

planteamiento federativo con el, condicionamiento de que las nacionalidades como

tales a

medido que se desarrollan suficientemente y siempre que en ellas no se

menoscabaran los

derechos individuales.

El distinto desarrollo conduce en la actualidad a tratar más de marco federativo

que de Estado

federal. Este conducirá a igualar a las distintos áreas del Estado con iguales

poderes, lo que

conduciría a un uniformismo de signo contrario al centralista; sin embargo, un

marco federativo

permita tratamientos diferentes, ya que no son lo mismo Cataluña y Euskadi que

Castilla o

Andalucía. Para estos últimos, a los que se puede calificar de regiones, lo

importante son

criterios administrativos de descentralización para hacerles salir del marasmo

económico-social, mientras para los primeros, como nacionalidades que son, se

imponen

atributos específicamente políticos de autogobierno. La diferencia estribará

también en los

servicios que unas y otros estén dispuestos a asumir en el marco de lo

autorizado por la

Constitución y en el nivel de conciencia colectiva ante el hecho diferencial. El

Estado federal

será la consecuencia de la profundización de las autonomías y también de la

necesidad de

crear instituciones que organicen la solidaridad entre todas ellas.

Cuando los socialistas hablan de autodeterminación en su XXVII Congreso,

celebrado en

diciembre del 76 en Madrid, señalan la diferencia entre los pueblos sujetos a

colonización y

cuyo proceso de conformidad con lo carta de la ONU ha de desembocar en la

independencia, y

los que se encuentran en el interior de un Estado, como en nuestro caso, en cuyo

supuesto la

autodeterminación ha de definirse como el derecho de las comunidades

diferenciadas al

autogobierno, condicionándolo a la lealtad superior al Estado del que forman

parte.

Por último, un análisis de la actitud de las Fuerzas Armadas por su

susceptibilidad ante el tema

de la unidad española lleva al convencimiento de que éstas están superando el

unitarismo y

llegando a lo comtro caso, en cuyo supuesto prensión de la pluralidad del

Estado. El resultado

electoral del 15 de junio coadyuva a esta comprensión incluso con un país tan

conflictivo como

es Euskadi (con inclusión de Navarra, en que de veintiséis diputados, diecisiete

pertenecen a

partidos de ámbito estatal, y nueve a específicamente nacionalistas, de entre

los cuales ocho

son del PNV).

Martes 10 enero 1978

 

< Volver