Los socialistas, unidos     
 
 ABC.    02/05/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. MARTES, S DE MATO DI 1971.

LOS SOCIALISTAS, UNIDOS

La unión del P.S.O.E. y del P. S. P., tanteada y encauzada hace algún tiempo, se

ha consumado. El

Partido Socialista Obrero Español integra ya a todos los militantes socialistas,

bajo la clásica formulación

marxista y revolucionaria.

No pierde un átomo de Interés la unión del socialismo español por ser

acontecimiento previsto y

maniobra obligada, prácticamente Inevitable. Ante todo, por su mayor contenido

de masas, el Partido

Socialista Obrero Español no recibe una Incorporación que la engrandezca

traspasándole a escala política

más alta de la qua ya ocupaba. Pero recibe, en cambio, una especial confirmación

política, de ortodoxia

podría llegar a decirse, de un sector del socialismo español que, pese a ser

minoritario en su contenido de

afiliación, cuenta con personalidades de máximo relieve socialista y de

consistencia y preparación

políticas nada comunes. El socialismo, sin duda alguna, queda fortalecido,

amplía su base, se consolida y

afirma.

A la par, se puede deducir que se aclara el panorama de la izquierda española.

Se aclara, por su mejor

definición, y gana, según opiniones razonables, mayor estabilidad. Da ella

aprovechará, seguramente,

facilidades evidentes para acentuar, cuanto le resulte posible, la presión de

una política socialista en todos

los planos da actividad, especialmente en la parlamentaria.

Pero admitido todo esto, queda pendiente la incógnita más importante: la que se

refiere a la clarificación

y s la estabilidad políticas del conjunto de la vida nacional, ¿Va a ser

favorable, para la política española,

la unidad socialista? Este es el gran tema de hoy. Y en verdad que no admite una

respuesta centrada

únicamente en la proyección que den los socialistas a su nuevo gran partido

unificado. Porque, sean

cuales fueren las retóricas de la propaganda, las diferencias de matices

tácticos, los altibajos de presión

con que se produzca, el socialismo no es una incógnita. Tiene programa bien

delimitado y bien conocido.

Y tiene finalidades absolutamente congruentes con su programa.

El problema más grave está del otro lado. La unidad socialista se realiza,

culmina, sin tener enfrente una

unión de partidos no socialistas que ofrezca, ni siquiera de modo aparencial, un

mínimo de coherencia, de

capacidad unitiva, de virtud integradora. Incluyendo, pues no hay razón alguna

de fondo para hacer

salvedades, al propio partido del centro, que atraviesa ahora, según todos los

datos y síntomas, una fase da

cierta confusión interna, con movimientos de recuento, de redefinición y de

reajuste.

Aunque sea muy lamentable, el hecho está ahí. Frente al empuje del gran Partido

Socialista, no existe,

hoy por hoy. unidad equivalente donde sumar, donde aproximar codo a codo, las

opciones políticas que

no son marxistas. que no son revolucionarlas, que no se lanzan a la lucha de

clases... Y que —¿cómo

dudarlo?— representan a un electorado, tanto o más masivo que el socialista.

Tenemos, en fin, una gran

unión de izquierda y carecemos todavía —pese a intentos y a anuncios— de una

gran unión o federación

de derechas. ¿Será posible, en tan negativas circunstancias, mantener ese

equilibrio político que necesita

España para llevar adelante una democracia pluripartidista. fundada en las

libertades y ejercida en

elecciones libres?

No escribimos en la línea tópica de la dicotomía española. El juego de

contrapeso y de alternativas de

Poder entre derechas e izquierdas se practica, sin explosiones sociales, en

todas las democracias

auténticas. Tiene siglos de experimentación en las más firmes. Y es, sobre todo,

el único eficaz correctivo

de cualquier abuso partidista de poder político.

El socialismo —ideología importante de nuestro tiempo— ha realizado su unión en

España. Ni la

criticamos, ni la combatimos. El socialismo hace su camino. Ahora bien, no

debemos, no podemos,

silenciar en esta hora, tan significativa y crucial, la preocupación enorme con

la que observamos el paso

lento con el cual avanzan —entre dudas y pausas— las otras fuerzas políticas

españolas llamadas a

representar las opciones no socialistas

 

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