Autor: Urbano, Pilar. 
   Del congreso de la reflexión a la confrontación radical     
 
 ABC.    20/05/1979.  Página: 1-3. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

DEL "CONGRESO DE LA REFLEXION" A LA CONFRONTACIÓN RADICAL

EL 28 Congreso del PSOE está resultando un duro «pulso» de reflexión, trabajo y

contestación. Sin

apenas concederse una tregua para el sueño, los delegados reanudaban, a primeras

horas de la mañana, los

debates de las distintas ponencias, que en algunos casos se habían prolongado

hasta el filo de las siete de

la madrugada. La complejidad de los temas y la disparidad de posiciones prolonga

horas y horas las

sesiones en busca de fórmulas de conciliación. A la hora de redactar esta

crónica no han comparecido en

el Pleno todavía las ponencias más polémicas: política y organización-Estatutos.

El gran mitin final,

previsto para celebrarse esta tarde en el Retiro, se ha suspendido, a fin de que

los trabajos de los

congresistas continúen a todo lo largo del día de hoy.

El que Iba a ser «Congreso de la reflexión, se ha planteado desde el primer

momento como «Congreso de

la confrontación:». El gran desafió interno del PSOE era «correr el riesgo de la

democracia de andar por

casa». Y la «contestación» a las tesis defendidas por la ejecutiva psoísta se ha

hecho sentir crudamente;

con solidez de peso numérico, pero sin coordinación. No sería del todo acertado

la ecuación « aparato

frente a bases», y sí. en cambio. la definitoria de dos claras tendencias:

«posibilismo político frente a

utopía ideológica». Tendencias representadas por Felipe González y Francisco

Bustelo, respectivamente,

para dar una Imagen simplificada y que «sobre el papel» se evidencian en el

párrafo de definición

ideológica del partido. La que podríamos llamar una tesis dura, es redactada por

la delegación de Asturias

en los siguientes términos: «El PSOE reafirma su carácter de partido de clase,

de masas. marxista,,

democrático y federal. Somos un partido marxista porque entendemos el método

científico de

conocimiento, de transformación de la sociedad capitalista, a través de la lucha

de clases, como motor de

la Historia.»

La «tesis moderada» presenta, una enmienda de marca» sevillana como nueva

resolución política, cuya

defensa en el Pleno —convocado para las diez de la noche de ayer- estaría a

cargo de Rodríguez de la

Borbolla, sin que se descartase la posible intervención de Felipe González o

quizá, de Luís Gómez

Llorente. El texto dice así:

Con todo Felipe González se mostraba, por la tarde, personalmente partidario de

la enmienda ideológica

propuesta por la Delegación de Córdoba, en la que no se hacía mención directa

del marxismo.

En caso contrario, ¿se sentirá desautorizado en el liderazgo? Corrió el rumor,

en el Palacio de

Exposiciones y Congresos de que el secretario general había amenazado con

abandonar el partido si no se

aceptaban las tesis que sobre el marxismo el auspiciaba. Y fue el propio Felipe

González quien.

indignado, desmintió la especie y también la, interpretación que en la ponencia

política se habían dado, el

día anterior, a unas palabras suyas, dichas «en tono divertido», cuando se

refirió a Carlos Marx como a

«un pequeño burgués que sirvió a la clase obrera*. Al parecer. algunos delegados

comenzaron sus

intervenciones haciendo enfáticas declaraciones de obrerismo. Felipe señaló que

para él estaba claro «que

el ochenta, por ciento del PSOE pertenece a la clase trabajadora».

Mientras Francisco Bustelo declaraba a ABC que su postura, «netamente marxista»,

no obedecía a «ni a

un radicalismo visionario, ni a una ignorancia de la confrontación violenta

registrada en este país a lo

largo de la Historia reciente, por la cuestión de "marxismo-antimarxismo", sino

a un deseo útil de obtener

en el año 1983 los seis millones y medio de votos necesarios para gobernar».

Carmen G. Bloise. de la

Ejecutiva del PSOE. nos explicaba la «tesis de Felipe» como «conjunción realista

entre la ideología

marxista, a la que no renunciamos, y la praxis política de lo que «en plata» se

podrá hacer en la España de

hoy, cuando lleguemos a gobernar».

Otros miembros de la actual Ejecutiva manifestaron a ABC que, si bien

comprendían la crítica a su

gestión, y la «contestación» manifestada en debates y votaciones, como reacción

humana, pero no adulta

ni responsable, después de cuarenta años de rabietas y discrepancias

contenidas», creían que «esos

compañeros se han equivocado de partido; deberían afiliarse a organizaciones

anarquistas o trotzkistas....

y allí se sentirían más a gusto y menos frustrados».

Toda la Influencia «felipista» en la redacción de las resoluciones de las

diversas ponencias se centraba

entre estos parámetros; hacer posible una estrategia de oposición y de poder e

Inscribirse en el marco

cabal de la Constitución. De ahí las discusiones —prolongadísimas durante horas

y horas— en la sala de

los ponentes de «Autonomías» hasta conseguir el respaldo de firmas suficiente

para que desapareciese la

expresión «autodeterminación», como derecho de los pueblos de España que, a

última hora de la tarde, se

sustituyó por la de «autogobierno», cuyo alcance y traducción práctica no se

desdice del respeto a la

Constitución vigente.

 

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