Proyecto de manifiesto socialista. 
 Lucha de clases y movilizaciones populares para cambiar la sociedad española  :   
 El partido (fusionados PSP y PSOE) se declara expresamente marxista y no se contenta con reformas del sisitema. 
 ABC.    04/03/1978.  Página: 1,6. Páginas: 2. Párrafos: 21. 

PROYECTO DE MANIFIESTO SOCIALISTA

Lucha de clases y movilizaciones populares para cambiar la sociedad española

EL PARTIDO (FUSIONADOS P.S.P. Y P.S.O.E.) SE DECLARA EXPRESAMENTE

MARXISTA Y NO SE CONTENTA CON REFORMAS DEL SISTEMA

MADRID, 4 (INFORMACIONES).—Los socialistas españoles aspiran a cambiar el modelo

de sociedad.

«No se trata de corregir mediante retoques y reformas los defectos más

sangrantes del capitalismo»

Consideran esencial aquella formulación que combina la lucha parlamentaria con

la movilización popular

en todas sus formas». El Partido Socialista se define como «un partido de clase,

un partido de masas,

marxista y democrático» cuyo método supone «el acercamiento científico a la

transformación de la

sociedad capitalista a través de la lucha de clases como motor de la Historia».

Estas son algunas de las

ideas fundamentales de un proyecto de resolución política e ideológica elaborado

por el Comité de

Unidad P.S.O.E.-P.S.P. Se trata, aunque aun podría sufrir algunas

modificaciones, de un verdadero

manifiesto socialista. La agencia Europa Press ha tenido acceso a este

significativo texto y lo ha

distribuido esta mañana entre sus abonados.

El texto integro de este manifiesto dice:

«El modelo de desarrollo económico y el modelo de sociedad propugnados en la

Europa capitalista en los

años cincuenta y sesenta han agotado sus posibilidades. Tras un

crecimiento considerable, si bien

desordenado, durante algunos años, y en varios países del producto nacional

bruto y de la renta nacional,

tras la modernización de algunas estructuras, no solamente los índices de

crecimiento se han estancado,

sino que la inflación y el paro —legal o encubierto - aparecen como síntomas de

una crisis que no es

coyuntural, sino inherente al sistema. Los supuestos del desarrollo europeo

han sido, en parte, una

estructura desigual de los precios mundiales de los productos, favoreciendo los

de los manufacturados

sobre los de las materias primas, de manera a sustentar un orden económico

mundial radicalmente injusto

que ahonda las diferencias entre los países del llamado Norte industrializado y

los del Sur, exportadores

de materias primas y de fuerza de trabajo. La toma de conciencia de esta

realidad, secuela de los

colonialismos y de la nueva versión del imperialismo, y las

reivindicaciones del proletariado

exterior constituido por las nuevas naciones impide que el proceso de

acumulación capitalista

continúe apoyándose en estos factores externos. Durante la fase de acumulación

del ultimo periodo

neoliberal el capitalismo europeo no ha reformado ni racionalizado sus

estructuras. En estas

circunstancias, el valor general del socialismo desde su fundamentación como

doctrina y practica

política desde fines del siglo pasado se añade una función concreta: solamente

un modelo socialista es

capaz de integrar, racionalizar y humanizar la sociedad industrial. Solamente el

socialismo democrático es

capaz de liberar al hombre de sus ataduras, abriendo camino a su enorme

capacidad creadora ahora

esterilizada, La subordinación del hombre al sistema económico capitalista ha

trastornado su verdadera

relación con la naturaleza y con los otros hombres. Las ciudades se

deterioran y congestionan. Existe

una dicta d u r a de las obligaciones mecánicas cotidianas. Aun en los países

donde los textos

constitucionales garantizan las libertades y derechos políticos, impera la

dictadura del sistema. Una

dictadura sin rostro. Se extiende un profundo malestar entre los hombres de

la sociedad contemporánea,

un sentimiento de separación del resultado del propio trabajo, un extrañamiento

respecto a los semejantes.

ABORDAR EL CAMBIO ECONÓMICO Y SOCIAL

Esta crisis de civilización significa que ha llegado la hora de abordar en

profundidad el cambio del

sistema económico y social. Las mismas instituciones políticas y económicas en

las que el europeo de

mentalidad liberal puso hace años su esperanza se han convertido en entidades

burocráticas, pesadas,

carentes de savia. política. No se percibe dentro del sistema capitalista un

proyecto de futuro

capaz de ilusionar, movilizar o hacer soportable la vida. Europa se acerca al

cambio, y este cambio

solamente puede producirlo la izquierda, y en concreto, el socialismo, que

presenta un modelo alternativo

de sociedad y no unos meros remiendos para los tremendos desgarrones de su

cuerpo social.

En España, tal situación coincide con la lucha por la consolidación de la

democracia, con la pugna por la

profundización de la libertad que el socialismo representa. Ello añade gravedad

y carácter critico a la

situación, pero exige aún mayor rigor en la formulación de la alternativa

socialista. Porque el país se

encuentra en periodo constituyente no solamente en el sentido, ya de por si

importante, de que las Cortes

vayan a elaborar y aprobar un texto constitucional, sino en los mas profundos de

que las fuerzas políticas,

1a estructura de la sociedad, la vida local y aun las ideas y conceptos sobre

los que viviremos las

próximas décadas, van a definirse en los próximos años, aun en meses que vienen.

Una enorme

responsabilidad histórica pesa sobre los socialistas, porque únicamente ellos

podrán ofrecer al país un

modelo de vida, unas ideas y unos motivos de movilización política y nacional

que vivifiquen al país, y le

aparten de crecientes o en radicalismos rutinarios, en ideologías

compensatorias, en cansancios crecientes

o en radicalismos retóricos carentes de posibilidad real de implantar lo que se

predica.

Esta responsabilidad histórica, la necesidad de favorecer el proceso hacia una

sociedad socialista por la

vía democrática, la clara conciencia de que sin caer en ningún maniqueísmo y sin

descalificar a ninguna

fuerza democrática, sea de izquierda o de derecha, el proceso histórico exige

que abordemos la

construcción de un modelo socialista, ha llevado a las dos principales

formaciones socialistas del país, al

P.S.O.E. y al P.S.P., a buscar el camino y el método de la unidad. Unidad que

desembocara no solamente

en un incremento de las posibilidades políticas en todos los campos —

electorales, parlamentario, de los

frentes de trabajo y cultura, etcétera—,sino a una renovación doctrinal y a una

vinculación entre ideología

y práctica política que los supuestos de nuestra concepción dialéctica nos

imponen.

NO SE TRATA SOLO DE RETOQUES Y REFORMAS

No se trata de corregir, mediante retoques y reformas, los defectos más

sangrantes del capitalismo. Somos

conscientes de la capacidad de absorción que el sistema capitalista avanzado

posee para integrar las

reivindicaciones y los desafíos socialistas, convirtiendo a unos y a otros en

elementos compensatorios que

permitan la perpetuación de la dominación de las clases. No somos ajenos al

pensamiento de que una

organización de masas, de la entidad que necesariamente deben poseer los

partidos en una sociedad como

la nuestra, puede en el burocratismo eregir imperceptiblemente una élite del

Poder dentro del

movimiento.

Aspiramos como ideal al mayor grado de democracia directa en la vida pública y

al absoluto control

democrático dentro del partido. De la misma manera, sabemos que el cansancio de

la vida parlamentaria,

la inevitable separación entre representantes y representados, es el peor

enemigo de la democracia y del

socialismo. Por ello consideramos esencial aquella formulación que combina la

lucha parlamentarla con

la movilización popular en todas sus formas, creando órganos democráticos de

poder de base, buscando la

profundización del concepto de democracia mediante la superación de carácter

formal que las libertades

políticas tienen en el Estado capitalista.

EL PARTIDO SOCIALISTA ES DE CLASE, MARXISTA Y DEMOCRÁTICO

El Partido Socialista es un partido de clase, un partido de masas, marxista y

democrático. El partido se

integra en una concepción marxista de la evolución histórica. No entiende el

marxismo como un método

dogmático; por su propia naturaleza, el socialismo asume a sus clásicos y los

integra en el proceso

dialéctico de la critica, teórica y práctica, de tal manera que ser socialista

significa evitar cualquier

dogmatismo, tanto en la doctrina como en la estrategia. El método marxista

supone el acercamiento

científico a la transformación de !a sociedad capitalista a través de la lucha

de clases como motor de la

historia.

En la tradición del movimiento obrero empaño] se han desarrollado tendencias y

experiencias que han

intentado la estructuración de la sociedad en base a la cooperación y a la

gestión de los órganos e

instituciones por sus miembros.. Las vivencias liberadoras de tales movimientos

han enriquecido a la

izquierda española y constituyen intuiciones del principio de la autogestión. El

socialismo español recoge

esta aportación así como las aportaciones a nistas no marxistas. Solamente

mediante la participación

del ciudadano en la toma de decisiones en todos los niveles y en todas las

instituciones —en la empresa,

en el municipio, en la vida ciudadana y política , la socialización que postula

el socialismo se verá libre de

todo exceso de estatismo. La libertad reclama la igualdad social para que no sea

una mera declaración

formal; exige la participación en todos los órganos de gestión. La libertad no

se reduce a la garantía de un

ámbito privado frente al Estado y las instituciones, sino en la gestión de todos

los órganos y la

participación en todas las decisiones que configuran la vida social. Solamente

el socialismo hace

compatible la justicia con la libertad, y ésta se basa en la autogestión.

Partido de los trabajadores, el socialista es consciente de que la sociedad

industrial ha ampliado la

situación proletaria a los trabajadores intelectuales, a los creadores, a los

profesionales y a quienes con su

capacidad hacen posible la liberación del hombre frente a los condicionamientos

de la Naturaleza y frente

a las estructuras del pasado. Las nuevas clases, segregadas por el proceso de

industrialización, se sienten

extrañadas del aparato del capitalismo. No es tanto su nivel económico, sino su

condición de asalariadas y

su conciencia de estar inducidas por las fuerzas anónimas del sistema

capitalista lo que las hace formar en

el frente por el socialismo. Este no puede perder estas clases decisivas por una

estrecha concepción,

basada en una definición de trabajador que data de un estadio anterior de la

evolución social. De su

alineamiento en el socialismo depende, en parte, la viabilidad de la alternativa

socialista.

El partido socialista es un partido democrático. Entiende la democracia en tres

niveles: dentro de la

misma estructura del partido, como vía para llegar a la sociedad sin clases y

como principio que debe

regir la sociedad socialista en el momento en que se llegue a ella. Nos

definimos como partido

democrático por estar conformes como una organización con la más escrupulosa

democracia interna y de

funcionamiento, a semejanza de la sociedad nueva que queremos construir, cuya

mayor garantía está en la

estructura democrática de las organizaciones que luchan por ella.

OBJETIVO FUNDAMENTAL PEL SOCIALISMO

El socialismo tiene como objetivo fundamental la consecución de una sociedad sin

clases, en la que no

exista la explotación del hombre por el hombre. Su programa y su acción van

encaminados a la

superación del modo de producción capitalista, mediante el ejercicio del Poder

político y económico y la

socialización de los medios de producción, distribución y cambio por las clases

trabajadoras. Entendemos

el socialismo como un fin y como un proceso que conduce a dicho fin, y nuestro

ideario nos lleva a

rechazar cualquier camino de acomodación al capitalismo o su simple .reforma. Un

socialismo

autogestionario. meta que se propugna, implica un proceso de socialización de la

economía en los

diversos niveles decisivos del Estado, a partir del cual desarrollar una

autogestión de los trabajadores,

coordinada a través de una planificación flexible y democrática. Solamente la

comunidad sectorial y

globalmente autogestionada. realizará, plenamente el socialismo. Las

nacionalizaciones y la planificación

no suponen por sí mismas el socialismo.

La consecución de una sociedad sin clases, mediante métodos democráticos,

conjugando el proceso

parlamentario con la movilización democrática, la construcción del socialismo en

la libertad exige una

reconversión de la visión que el hombre tiene sobre su puedo en e1 mundo y

respecto a los otros hombres

la mentalidad desarrollista, vigente hoy tanto en los países neoliberales

occidentales como en las

democracias populares, convierten toda relación social en posible mercancía o en

un factor de

incrementos cuantitativos de la producción. El concepto de competencia y de

lucha de todos contra todos

por la seguridad, el poder o el bienestar económico encierra al hombre de la

sociedad capitalista en un

universo alienado y alienante. Bajo el capitalismo de estado la competencia toma

formas burocráticas,

pero igualmente inhumanas. No habrá democracia, ni menos socialismo si no se

reintegra al hombre a su

verdadera función y si no se crea una solidaridad profunda. Esto supone una

verdadera revolución cultural

paralela, pero a la vez fundamento de la revolución política y social.

LA MAYOR TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA

El Partido Socialista es, a la vez, la formación de mayor tradición en la

izquierda y radicalmente moderno

por sus planteamientos y reclutamiento. Esta juventud y renovación le libera del

peligro del burocratismo.

El socialismo, como forma de organización de la sociedad, está medito. En ningún

lugar se ha instaurado

todavía un modelo fiel al análisis y al impulso socialistas. Existe en cuerpo de

doctrina y una solidaridad

socialista a escala internacional. Pero no correspondería a nuestra concepción

dialéctica repetir

experiencias pasadas o ajenas. Nuestra sociedad, nuestra tradición cultural, el

cambio social acelerado que

se desarrolla en el país, nos obligan y permiten intentar un modelo propio. Este

modelo va a ser elaborado

con el esfuerzo de todos en los próximos años. Cuidando no caer en el utopismo y

exigiéndonos el

máximo rigor técnico en análisis y programas concretos, no podemos. sin embargo,

renunciar al motor

utópico que ha caracterizado al socialismo desde sus orígenes.

El mundo está hoy repartido de zonas de influencia, y los partidos socialistas

que eran en Europa partidos

legales y aun de Gobierno en el momento de la guerra fría y de la constitución

de bloques, quedaron,

necesariamente, enmarcados en acuella circunstancia histórica caracterizada por

el expansionismo

soviético en centro-europa y por la respuesta atlantista. Estas circunstancias,

esta ´concreción, entran en

conflicto dialéctico con la tendencia universalista del socialismo, que es un

credo humanista que tiene por

ámbito la Humanidad. Este universalismo tiene diferentes lecturas, conforme a

los datos de cada nación o

familia de países.

El internacionalismo es compatible con la persecución de un modelo propio.

Igualmente es esta búsqueda

de nuestro modelo compatible con la solidaridad y la cooperación entre los

partidos, miembros de la

Internacional Socialista, que respeta y debe respetar el hecho de que los

partidos miembros pertenecen a

países de estructuras culturales y tradiciones políticas especificas. Todo

centralismo a escala

internacional, toda tendencia a imprimir directrices derivadas de la experiencia

de unos pocos partidos

conducirla a un euro-centrismo que cercenaría las enormes posibilidades del

socialismo para establecer un

orden internacional más justo y mas acorde con el pluralismo cultural que, por

primera vez en la Historia,

ha ganado carta de naturaleza con la llegada a la condición de Estados soberanos

de los «nueve» países.

Es necesario que ningún grupo de partidos, ni ninguna agrupación de Estados

establezca una especie de

proteccionismo ideológico o político, El socialismo de cada país debe estar

abierto a los de los otros, sin

barreras ni deseos de hegemonía. En nuestro caso, los socialistas españoles

debemos conjugar nuestra

dimensión europea, con nuestra vocación iberoamericana y nuestro destino

mediterráneo.

Un vicio repetido en nuestra historia ha sido el exceso de mimetismo, seguido de

aislacionismo

Empobrecedores. Pero, el pueblo español se encuentra probablemente en un nuevo

periodo de capacidad

vital. Es preciso no desaprovechar y encauzarla en una tarea de construcción

social. Nuestra

independencia real y nuestro peso en el mundo dependen de la capacidad para

crear un modelo propio de

utilidad para nuestros pueblos y para los de la región en que se inscribe. Esta

tarea se encuentra boy

posibilitada por la potenciación «que para el socialismo español significará el

acuerdo de unidad entre el P.S.O.E. y el P.S.P.»

4 de marzo de 1978

INFORMACIONES

 

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