Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Los socialistas nerviosos     
 
 Informaciones.    07/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LOS SOCIALISTAS, NERVIOSOS

Por Abel HERNÁNDEZ

LOS socialistas se están poniendo nerviosos. Cuando esto ocurre es que tienen

graves problemas internos.

El proceso de unidad socialista no se está haciendo plácidamente. El

controvertido documento conjunto

no deja lugar para el ala socialdemócrata, a no ser que sea, papel mojado. y,

sin embargo, todo empujaba

—la realidad española, los electores, el contexto europeo...— a los socialistas

a homologarse con sus

colegas de Europa. El socialismo utópico y original que se nos ofrece, arraigado

en el marxismo,

sustentado en la lucha de clases, en las movilizaciones populares y en la

revolución cultural, opuesto al

actual modelo de sociedad y a la propia democracia parlamentaria, ha asustado a

muchos. Este país está

para reformas; no para revoluciones. La primera reacción conocida ha sido la de

los socialdemócratas

independientes, que se habían quedado en tierra de nadie. Han decidido, ante el

manifiesto, romper las

conversaciones con el P.S.O.E. «Así no hay nada que hacer», nos han dicho.

Aseguran que el autor de este manifiesto es el profesor Tierno, básicamente.

Esto significaría que el P.S.P.

ha tenido que aportar sustento ideológico, del que carecía, al P.S.O.E., lo que

provoca en muchos cierta

humillación. En cualquier caso, el socialismo español esta buscando su propia

identidad, lo que no deja de

ser arriesgado a estas alturas, sobre todo cuando los obreros le han dado la

espalda en las elecciones

sindicales.

No es descabellado, por tanto, que, como ha ocurrido en otras ocasiones, los

socialistas traten de superar

dialécticamente sus tensiones, proyectando sus males sobre el Gobierno y sobre

el partido del centro. En

los ambientes centristas el calificativo más suave que se utilizaba esta mañana

referido a los socialistas es

el de «irresponsables».

Parece, por lo demás, claro que se pretende recalentar el ambiente para el Pleno

del Congreso de mañana,

en el que presumiblemente va a quedar dictaminado el proyecto de ley de

Elecciones Municipales, con

carta blanca al Gobierno para que las convoque cuando lo considere oportuno, no

antes de que esté

liquidada la Constitución. Las enmiendas socialistas quedaran eliminadas una

detrás de otra.

En las Cortes está encarnada la soberanía popular. Esto quiere decir que lo

democrático es aceptar el

dictamen de la mayoría. Recurrir, cuando se pierde una votación parlamentaria, a

las movilizaciones

populares, no deja de ser un peligroso gesto antidemocrático. Es mucho más que

una pataleta. Y, sin

embargo, pocas veces como ahora es conveniente la serenidad y el pacto, la

transición y el sentido

común. Si se impone la razón de la fuerza —aunque sea la fuerza de las masas— y

se supera la frontera

de la confrontación razonable, no sabemos a dónde podemos llegar.

7 de marzo de 1978

 

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