Autor: Barón Crespo, Enrique. 
   Elecciones sindicales y consolidación de la democracia     
 
 Pueblo.    13/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ELECCIONES SINDICALES Y CONSOLIDACIÓN DE LA DEMOCRACIA

EL desarrollo de las elecciones sindicales está naciéndose, desgraciadamente, en

los términos que

preveíamos los socialistas. Una profusión de datos de muy diversas fuentes, que

arrojan resultados muy

diferentes, y que se pueden leer de distinta manera. Incluso los que provienen

de fuentes oficiales, como

lo que ocurre entre las ofrecidas, por ejemplo, por la agencia Efe y las del

Ministerio de Trabajo. Fuentes

que ofrecen resultados parciales, puesto que no hacen los necesarios desgloses y

diferencias entre grandes

y pequeñas empresas, ni señalan el número de votos computados, cuando son

precisos diez veces más

votos para elegir un delegado en una gran empresa que en un taller de diez

trabajadores.

Sin embargo, dos datos fundamentales aparecen ya claros: en primer lugar, que

las elecciones han sido

posibles gracias al acuerdo UGT-CC.OO., y, en segundo lugar, que el proceso de

clarificación —

partiendo de más de dos mil siglas— ha sido fulgurante.

Hoy, quizá, la única conclusión clara del proceso de elecciones, es que existen

en el país dos grandes

fuerzas sindicales de clase, y con una auténtica orientación de izquierda.

Pero el problema sindical de fondo no se limita al cómputo debatido de los

actuales resultados. Cuando

coincide la publicación de datos con el desarrollo mismo del proceso electoral,

se produce uno de los más

peligrosos fenómenos de la democracia: la defensa partidaria de una determinada

interpretación de los

datos conocidos.

Pero ¿para qué se están haciendo las elecciones sindicales y qué sentido tienen?

No se trata simplemente de dar unos cargos y ocupar unos puestos en las

empresas, tal como se puede

producir en las elecciones municipales y legislativas.

En las elecciones sindicales, los que salen como delegados son mujeres y hombres

que tienen que

defender los Intereses concretos de los trabajadores, en sus puestos de trabajo.

Tarea dura y compleja que

exige una experiencia y una capacidad de comprensión, de explicación y de

negociación, ante un poder de

mando y dirección en las empresas, que aún demasiado a menudo considera su

autoridad como una

monarquía absoluta de derecho divino.

En estas elecciones hay. además, otro aspecto decisivo, la configuración

definitiva de los sindicatos

democráticos, como organizaciones de defensa de los intereses de la clase

trabajadora en su conjunto,

como confederación de organizaciones que se federan a partir de los centros de

trabajo.

Y esto es lo que se está produciendo al mismo tiempo de las elecciones: la

afirmación de las centrales de

clase, como organizaciones capaces de representar los intereses de los

trabajadores.

La Unión General de Trabajadores, en la que la incorporación de los militantes y

cuadros de la Unión

Sindical Obrera, ha supuesto una valiosa aportación, se está configurando, en

relación con el proceso,

como una fuerza protagonista y organizada, con una estructura sindical capaz de

plantear la negociación a

nivel empresarial, de sector y como organización en todo el país.

Se está jugando con las elecciones sindicales como un refrendo de los resultados

de las elecciones del 15

de junio. Su relación con ellas es la consolidación de la democracia. Por eso

aprovechar los resultados

obtenidos hasta ahora para hablar de un fracaso socialista es ignorar, si no

malinterpretar, unos resultados

indicativos que sólo podrá tener su real valor cuando los sindicatos

democráticos puedan afirmar su

personalidad y su capacidad para defender los intereses de los trabajadores.

La consolidación de la UGT como una organización libre y democrática, y de

masas, construida a partir

del esfuerzo de los trabajadores y con una perspectiva socialista, es una

realidad y que ha de expresarse

con la capacidad sectorial y confederal de desarrollar una línea de lucha y

organización capaz de ser uno

de los elementos básicos de la democracia

En el momento actual, poco más se puede añadir sobre las elecciones. El

verdadero desafío, que está ante

nosotros, es establecer, por 1a negociación y la confrontación, un sistema de

elecciones de trabajo propio

de un país moderno. Es de lamentar, por ahora, el retraso que están sufriendo

las asociaciones

empresariales en esta tarea.

Enrique BARÓN, diputado del PSOE

 

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