La tiernología     
 
 Diario 16.    02/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

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La tiernología

La comunidad científica puede estar en vísperas de inaugurar una nueva

disciplina científica, la

tiernología, o sistemático estudio de los ilustrados decires del profesor Tierno

Galván, que podría

introducirse como asignatura facultativa en algún sensible centro de enseñanza.

Mientras en Madrid don Santiago Carrillo relevaba al obispo Iniesta de la vieja

acusación de que la

religión es el opio del pueblo, obteniendo de él al mismo tiempo un «certificado

de buena conducta» que

un cura de los de antes nunca habría dado a un comunista, el alcalde de Madrid

regalaba los oídos del

episcopado socialdemócrata de Bad Godesberg con la frase de que «el marxismo es

un sedante para el

pueblo».

Su construcción teórica del «horizonte utópico» que según el profesor es

esencial para el buen gobierno

de los pueblos del sur debió agradar tanto a los alemanes que, el mismo alcalde,

a su regreso, pudo decir

aquello de que «respecto a la situación española no hay que ser ni tan pesimista

como se es aquí ni tan

optimista como son los alemanes».

Nadie como este pensador del Mediodía para limar las asperezas que aún existen

entre el Norte y el Sur

de Europa. Sólo ya por esto, y sin recordar aportaciones, la tiernología existe

de pleno derecho. Y no

faltan tiernólogos que acarician una esperanza: la de que el alcalde de Madrid

pudiera ser ese cardenal «in

pectore» recientemente nombrado por el Papa Wojtyla.— Luis Carandell

 

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