Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Pleamar de la izquierda     
 
 Informaciones.    01/05/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PLEAMAR DE LA IZQUIERDA

Por Abel HERNÁNDEZ

LA Izquierda española está viviendo su pleamar. Hoy, comunistas y socialistas,

con sus sindicatos

abriendo el paso, inundan las calles de España, se apoderan de ellas y golpean

los acantilados de la

burguesía. Es el primer 1 de mayo en libertad. Esperemos que no haya

desbordamientos lamentables. No

es la «España de charanga y pandereta»; es la «otra España», la de la hoz y el

martillo, la del puño y la

rosa. Se acabaron los primeros de mayo domesticados por el antiguo régimen,

España está cambiando de

piel aceleradamente. España está cambiando de color: del azul hemos pasado al

rojo. Es imposible

deslindar la presencia obrera de hoy» en la calle, de la presencia política.

Queda, apartada del bullicio, la «tercera España», que acepta el cambio —y lo

paga—, pero no la

revolución. Es la España vertebradora y lúcida, la España gris —ni roja ni azul—

que trabaja en silencio,

que no es gregaria, que prefiere la calle para pasear, con acacias, si es

posible, en las aceras. Es la España

media, ni oprimida ni opresora, que desconfía de las emociones fuertes, y que

está impidiendo la lucha

fratricida entre las otras dos Españas».

Este 1 de mayo sirve, en todo caso, para demostrar plásticamente el asombroso

cambio operado en

España en el último año. y para medir el poder de la izquierda. Atrás queda la

clandestinidad. Parece claro

que las fuerzas marxistas están logrando cada día más capacidad de convocatoria.

Hoy es el «test»

supremo. Hay que esperar a que acabe la Jornada para hacer balance. Los primeros

datos hablan de

trescientas mil personas en Madrid.

El acontecimiento político, sin embargo, es la consumación de la unidad

socialista ayer domingo, en la

víspera del 1 de mayo. El P.S.P. ha sido absorbido por el P.S.O.E. y al "viejo

profesor" le han nombrado

"presidenta de honor". El socialismo español reafirmo, con tan solemne ocasión,

su carácter marxista,

revolucionario y de clase. Felipe González aprovechó el acto para arremeter

contra la derecha y contra el

centro, mientras renovaba sus sueños de poder, que ahora, con la unidad, le

parece acariciar con los

dedos. Tierno estuvo en su papel conciliador (en realidad, Tierno y González se

repartieron los papeles).

intentando tranquilizar a la burguesía. Dos estilos, dos talantes distintos,

para bien o para mal, en e1

socialismo español en pleamar, que pretende aprovechar el impulso para alzarse

con el santo y la limosna.

Hoy, en la calle, es su bautismo de multitudes, del brazo del Partido Comunista.

Los sindicatos

respectivos gritan a coro: "Unidad".

 

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