Enrique Múgica (PSOE). 
 LA UCD sin el poder no se mantendrá en pié  :   
 Si hay sentido del Estado se restablecerá el consenso. 
 ABC.    22/09/1978.  Página: 9-11. Páginas: 3. Párrafos: 61. 

ABC VIERNES, 22 DE SEPTIEMBRE DE 1978.

ENRIQUE MUGICA (P.S.O.E.)

"LA U. C. D. SIN EL PODER NO SE MANTENDRÁ EN PIE"

«Si hay sentido del Estado se restablecerá el consenso»

«En el País Vasco hay una suficiente mayoría que dirá "sí" a la democracia, a la

unidad de España y a las autonomías. Es decir, "no" a la violencia»

«Si el Gobierno quiere proponer un plan económico-social, ahí está el

Parlamento. No hay que sentarse a

pactar a la italiana»

FUE y dejó de ser comunista. Ganó su «pedigree» democrático con tres estancias

entre rojas. Se purificó de las últimas escamas leninistas en el Jordán de la

socialdemocracia. Hoy es plana mayor del P. S. O. E., brazo fuerte de Felipe

González. Inteligencia y pálpito del ala moderada socialista. Múgica, oronda

vocación política. Manos torneadas de abad «biencomido». Vasco sin aspavientos

separatistas, paro fervoroso de su Guernica, su "ikurriña" y sus fueros.

Pronuncia las erres con frenillo: la «democgacia», la «pgensa», el «Paglamento».

Sonrisa fácil, cabellos grises ensortijados, le nimban el ancho rostro, donde

todo hace señas de buena amistad. Tiene un extraño brillo de basalto oscuro en

los ojos. Aspecto de alcalde rural, corazón luchador, capaz de vehementes

vuelcos, pero dominado por una inteligencia cachazuda y serena. Así veo yo a

Enrique Múgica, mi mejor amigo entre los socialistas.

«Nos negamos en redondo a los "compromisos a la italiana" que pretende

Carrillo.»

«Suárez es más hombre de encuentros que de arraigos. »

«Suárez y Felipe son dos imágenes distintas de la nueva España.»

- El tema candente es «el consenso apuñalado». ¿Se restablecerá de nuevo? En

otro caso, ¿qué consecuencias acareará el desacuerdo constitucional entre los

dos grandes partidos?

—El consenso se va a restablecer. ¡Seguro! Ahí está todavía el Pleno del Senado

como oportunidad final. España necesita una Constitución acatada por todos. Creo

que prevalecerá el sentido del Estado y nuestra común responsabilidad histórica.

Cualquier esquema democrático ha de basarse en esa transacción que es el

consenso. Las mayorías no pueden jugar a ser los peces gordos del Parlamento.

Han de tener en cuenta los intereses de todos los grupos y sectores del país.

Para escribir una página limpia de democracia hay que mirar las hecatombes de

pasado que, en nuestro caso, han sucedido por falta de responsabilidad en la

salvaguarda de la paz y de la justicia, patrimonio de todos. Por falta de esa

transacción precisamente.

• EL CAOS O LA EJEMPLARIDAD

— Nos jugamos mucho. Ni más ni menos que, en el horizonte de los años ochenta,

España sea o no un país ejemplar para Europa en todos los aspectos —sigue

diciendo—. La alternativa en el caos o la ejemplaridad. Y esto último es lo que

los hombres sensatos queremos para una España que no es mediocre ni se ha

arrastrado nunca. Nuestra Historia reclama dar un paso sugestivo y ejemplar,

asumiendo la Constitución y, con ella, la verdadera democracia.

Los socialistas queremos que Unión de Centro Democrático tenga el valor político

que tuvo en el Congreso de Diputados para construir el consenso, superando

intereses parcelarios. Que demuestren su sentido del Estado. No es fanfarria,

Pilar, decir que hasta ahora el P. S. O. E. ha dado muestras más rotundas de ese

buen sentido, que exige una lealtad mutua. Quebrarla no es serio ni sensato.

- Bueno, Múgica, la verdad es que vosotros, "los sensatos socialistas", armáis

la marimorena y abandonáis el consenso a la primera enmienda que os

sorprende... Hay que tratar con guantes vuestra susceptibilidad...

—Yo no te niego que en este tema del consenso somos muy susceptibles, muy

cuidadosos. Pero es porque comparamos la historia lamentable que llevamos en la

espalda y el sugestivo proyecto de futuro que tenemos por delante.

• ¿«ULSTERIZACION» DE EUZKADI?

— Algún senador vasco ha anunciado en la Cámara Alta el peligro de una

"ulsterización" de Euskadi. Tú, como vasco, ¿qué opinas?

- Ni creo ni temo una "ulsterización" del País Vasco. Eso significaría la

existencia de dos grupos violentos, enfrentados, destrozándose entre sí y

rompiendo la paz de todo el país. Eso no ocurre en Euzkadi, donde la violencia,

que existe, es consecuencia de los actos de una minoría. No vamos a perder los

nervios ni a caer en la trampa de dar a esa violencia más importancia de la que

tiene. Nos esforzaremos porque en el País Vasco la gran mayoría diga «sí». Un

«sí» de tres dimensiones. Sí a la democracia y a su correlato de libertades

ciudadanas; sí a la unidad de España; sí a la autonomía. Y todo ello equivale a

decir «no» al terrorismo y a la violencia.

—¿Hablas como «un sensato idealista»?

—No; sinceramente pienso que en nuestro viejo y querido Euzkadi hay una mayoría

suficiente, por encima de las ambigüedades y de las hostilidades, para decir ese

«sí» sin vuelta de hoja.

• «O.T.A.N., NO»

—Otro tema actual: la adhesión de España a la O. T. A. N. Háblame como

socialista y como presidente de la Comisión de Defensa en el Congreso.

—Distingamos entre «neutralidad» y «no alineación». Nosotros no estamos por la

neutralidad. España, por fortuna gran país de Occidente, no puede ser neutral

entre un sistema de países que han hecho de la libertad política norma de su

vida y un mundo en que el totalitarismo, se llame como se llame, es un

horizonte cerrado y aterrador. España se va a incorporar a la Comunidad

Económica Europea; entrará así de lleno en los intereses de la Europa libre, que

ha de ser defendida de cualquier agresión totalitaria. ¡No podemos ser

neutrales! Ahora bien, la defensa de los países libres europeos puede hacerse

por otras vías que no sean el Pacto Atlántica Norte (O. T. A. N.). Así lo han

entendida Suecia, Suiza y Austria.

¿Un pacto defensivo paralelo y distinto de la O. T. A. N,? No me parece viable.

Yo comprendía la razón de ser de la Organización del Atlántico Norte, en su

momento, como elemento disuasor ante las ofensivas soviéticas. Pero ahora hay

que buscar otros cauces para la distensión y la paz. Nuestra entrada en la O. T.

A, N. podría romper el equilibrio en Europa y forzar el ingreso de Yugoslavia en

el Pacto de Varsovia, con toda la carga bélica que ello entrañaría. Recordemos

de pasada las invasiones de Hungría en el 56 y de Checoslovaquia en el 68 para

contrarrestar el temor soviético de que abandonasen el Pacto de Varsovia... Yo

creo que hay que revitalizar y redotar nuestros ejércitos, aumentando en

capacidad técnica. Es un plan sugestivo. En cuanto a los pactos defensivos

bilaterales que hoy mantenemos con otros países, si se renuevan, que lo sean con

más eficacia para que contribuyan a nuestra defensa de modo más poderoso y más

operativo.

— ¿Es partidario el Partido Socialista de la integración de España en la

Comunidad Económica Europea?

— No sólo somos decididos partidarias, sino que ya lo éramos antes que ninguna

otra fuerza social. Cuando en los altos cuarenta se creó el Movimiento Europeo,

como iniciativa de liberales, socialistas y socialdemócratas, nosotros ya

estuvimos en él.

• SUAREZ-CASTRO, «SHOW» MUTUO

— Me ha sorprendido vuestro «silencio» antes y después del viaje del presidenta

Suárez a Venezuela y Cuba. ¿Cuál es tu juicio político?

— Suárez ha hecho un viaje «personal» para realzar en imagen. Ha sido una

operación.,. iba a decir de «propaganda electoral", pero dejémoslo en «una

operación» bien montada. Es curiosa la coincidencia entra la imagen que Suárez

pretendía dar en América y la que pretendía dar Fidel Castro en Europa. Nos han

ofrecido un «show» mutuo, televisado y con gran aparato de Prensa alrededor,

del que aún no podemos deducir los resultados, ¡Confiemos en que sean de interés

positivo para España! A mi me extraña cómo Suárez se apropia de los viajes

«cómodos y lucidez» y deja los incómodos y controvertidos para el jefe del

Estado. Estoy pensando en el viaje de Don Juan Carlos a Argentina.

En esto los socialistas hemos puesto más interés en que la Corona, como

representación del pueblo español, no fuera objeto de debates que podrían

haberse evitado. Y destaco que e) Gobierno, que debió tener más cuidado, ha sido

menos responsable que la oposición socialista en este punto concreto.

(Comento «en este punto concreto» a Múgica que el debate en torno al viaje a

Argentina lo puso sobre el tapete el propio P. S. O. E. con talante airado.)

— Sin embargo, parece que Adolfo Suárez ha ganado su ración de amistad y

beneficios con el presidente venezolano, el «amigo casi exclusivo de Felipe

González»...

— Lo que pasa es que Suárez es más hombre de encuentros que de arraigos. Una

cosa son los encuentros episódicos entre un jefe de Estado y un jefe de

Gobierno, y otra las identidades más profundas y estables entre el hombre Carlos

Andrés Pérez y el hombre Felipe González, que se adscriben a ideologías

renovadoras en el seno de la Internacional Socialista.

• «SUAREZ DA LA IMAGEN QUE QUIERE DAR»

— La estampa que Adolfo Suárez transmitió en Venezuela fue la de un "favorecido

socialdemócrata" que, además, pisaba con la fuerza del poder legítimo. ¿Me lo

vas a negar?

— Suárez es un mago en el arte de dar la imagen que quiere dar o la que su

interlocutor desea recibir. No olvidemos que conoce el medio de la imagen desde

dentro: fue director general de Televisión Española... Pero una imagen no es un

contenido. Una imagen puede incluso ser una tergiversación de la realidad...

Cuando se recibe fuera de España al presidente Suárez, no se recibe a una

ideología política, sino a «una» de las estampas de «la nueva España» ¡Ah!, pero

la nueva España tiene varias estampas, varios rostros. Otro es el de Felipe.

Ambos sobre el plano de una recuperación democrática, Pero la imagen más

consecuentemente democrática es la que ofrece Felipe González la que ofrece el P

S. O. E. Tampoco eso me lo negarás tú...

— Pasemos la página. Renovación de los Pactos de la Moncloa. Insistís en no

sentaros a negociar con las patronales, las centrales sindicales y el Gobierno?

— ¿Y por qué vamos a sentarnos? En octubre del 77 fue necesario, si queríamos

que la democracia echase a andar, que firmasen los Pactos el Gobierno y los

partidos políticos. Las centrales sindicales y las organizaciones de empresarios

no tenían la complejidad de desarrollo ni la fuerza social que tienen hoy.

Pero en todos los países democráticos, la política de empleo, de salarios y

precios, de adecuación de la Seguridad Social... se acuerda entre las fuerzas

del capital productivo y del trabajo. Si el Gobierno quiere proponer a discusión

un plan político-social, ahí está el Parlamento. Que lo presente y lo

discutiremos a la visto de todo...

• «NOS NEGAMOS A LOS COMPROMISOS A LA ITALIANA»

— Santiago Carrillo no opina así. El es partidario de estar presente en la

renovación de los Acuerdos ...

— Comprendo que Santiago Carrillo, con veinte diputados —once de los cuales son

de sólo dos provincias, y los otros nueve del resto de España— quiera sustituir

su idea de «Gobierno de concentración», que hasta hace poco ha venido

propugnando, por esta nueva estrategia de «compromisos a la Italiana». Quiere

asumir un papel histórico que no le corresponde. Por ello prefiere reunirse,

conferenciar y pactar fuera del Parlamento. Esa táctica, que en octubre del 71

tenía justificación, ahora ya no cabe. Que el Partido Comunista asuma su escasa

entidad y confronte sus opiniones con las demás fuerzas políticas

parlamentarias..., pero ¡con luz y taquígrafos!

— Bien, pero sin ufanarse de ser «la alternativa del Gobierno», urgidos por una

incuestionable conciencia social, los comunistas han elaborado un proyecto de

solución del paro. Ahí está, en las mesas de los ministros económicos, el

"documento Carrillo", cosa que los socialistas no habéis hecho...

— Que los comunistas envíen todas esas ideas y proyectos a las Cortes. Que allí

se discutan y, si convencen, se aprobarán. Que cada uno protagonice la vida

política de acuerdo con la dimensión y confianza que el pueblo ha depositado en

él. Los globos son muy bonitos, pero si se hinchan demasiado ¡ya sabemos lo que

pasa!

— El Gobierno puede necesitar los veinte escaños del P. C. E. para maniobrar con

soltura ante vuestra pertinaz oposición...

— Si el Gobierno persigue esos veinte votos del P. C. E., que lo sepa el país. Y

que asuma sus responsabilidades, insisto, a los ojos de todos, en el Parlamento.

Lo malo de ese juego es que quizá el Gobierno, con esos veinte votos — que unas

veces serán favorables y otras abstenciones para guardar las apariencias —,

consiga mantenerse en el Poder a corto plazo; pero ahogue las posibilidades, a

medio y largo plazo, de un desarrollo equilibrado y sereno de la vida social

española. Nosotros, los socialistas, nos negamos en redondo a los «compromisos a

la italiana». Por el bien del país, haremos cuanto esté en nuestras manos para

evitarlo. Hace falta que España funcione sobre la base de dos partidos fuertes,

«no de derechas y otro de izquierdas, ambos democráticos y responsables; que no

den gato por liebre y que sus actos, distintos y opuestos, correspondan a sus

auténticas intenciones, sin engañar a nadie.

• «ADVERSARIOS DE SUAREZ, NO ENEMIGOS»

—Este verano, la última vez que estuve con Felipe González, anunció que el P. S.

O. E. iba a actuar «sin hostigamientos, pero sin consensos»; que a partir del

Referéndum, el consenso pasaba a la historia. ¿Seguís en la misma tesis?

—Seguimos, claro. Una oposición seria no puede mostrar ni hostilidad ni

consentimiento pactado. Crítica serena, sí. Nosotros, en adelante, vamos a

presentar alternativas si Gobierno en todos los terrenos políticos.

Especialmente en las cuestiones económicas y sociales. Pero cuidando mucho de no

confundir "talante adversario" con «talante enemigo». Somos adversarios de lo

que el Gobierno de Suárez, o de U.C.D., representa. No somos enemigos. La

hostilidad y el antagonismo político sería perjudicial y peligroso para el país.

—El Grupo Mixto del Congreso, cajón de sastre de solitario, y de descontentos,

abre sus esclusas y se inicia una «contradanza» de diputados de un grupo a otro,

¿Hacia dónde echaréis los «anzuelos» para aumentar vuestra potencia

parlamentaria?

— Lógicamente, aumentaremos con los diputados socialistas del Grupo Mixto, que

antes militaban con Tierno Galván en el P. S. P., y con los socialistas de

Cataluña Alrededor de ocho escaños. No vamos a intrigar para aumentar nuestro

Grupo Parlamentario. Quede eso para quienes se mueven en los pasillos del Poder.

Nosotros crecemos por adhesiones racionales a un quehacer de cambio social.

• «P. S. O. E. PUEDE SER YA EL PRIMER PARTIDO»

—Insiste el P. S. O. E. en demandar elecciones generales y municipales.

¿Habéis chequeado vuestro capital político y económico? Voces de las altas

esferas aseguran que «exigís de boquilla», porque a la hora de la verdad tenéis

tan pocas garantías de «triunfo aplastante» como la U. C. D. ¿Qué me dices?

—Te digo que queremos que se cumpla el ciclo democrático, y por ello pedimos

ambos procesos electorales. Elecciones municipales, para que la Administración

Local vuelva a tener la confianza ciudadana. La actual situación ya no es

sostenible. Y elecciones generales parlamentarias, para que las instituciones

definidas en la Constitución sean operativas, a partir del nuevo mapa social y

político de España.

Queremos y pedimos elecciones, desde la convicción de ganarlas. Otros, no las

desean, desde el temor de perderlas. Eso está claro como el aire.

— ¿Piensas que el mapa político español ha cambiado tanto como para que los

resultados de unas nuevas generales os consigan una «mayoría-mayoría» en el

Congreso? Los sondeos de opinión arrojan muy leves diferencias entre

Ü. C. D. y P.S.O.E. y «todos los demás», incluyendo indecisos...

—El mapa ha cambiado lo suficiente como para que los socialistas

seamos el primer partido del país. El socialismo, a partir de las nuevas

elecciones, gobernará, consolidando la democracia. Si puede, en solitario. Si

no, en coalición pero encabezándola, no como «pariente invitado».

—Te conozco. Enrique Múgica, y sé que eres hombre mesurado. Sin «bravuconadas

triunfalistas», refiérete al posible tándem de Poder U. C. D.-Partido Socialista

Obrero Español o Partido Socialista Obrero Español-Unión de Centro Democrático,

después de los próximos comicios, si los resultados son, como se espera, de

«empate» entre ambas fuerzas.

• U.C.D., SIN EL PODER, NO RESISTIRÁ EN PIE

—El problema es si la U. C. D. podrá resistir sin resquebrajarse no ser el

primer partido del país. Hasta hoy, U. C. D. es un conglomerado centrípeto por

sus apetitos y ambiciones, y centrífugo, por sus tendencias ideológicas. El

Poder es lo único que sostiene ese equilibrio. Sin el Poder ¿cómo se mantendrá

esa difícil coexistencia entre sectores decididamente democráticos y otros

que... no lo son tanto?

El P.S.O.E. afrontará las elecciones como una gran alternativa social que, par-

tiendo de sus bases tradicionales, continuará recaudando tradición liberal

española. No olvidemos que Indalecio Prieto dijo: «somos socialistas a fuer de

libérales».

—En el terreno de las eficacias, ¿cómo se traduce esa «gran alternativa

social» que sois?; ¿qué mercancía social y política «vendéis al país que o

vote?

—La alternativa socialista significa consolidar la democracia, profundizar la

justicia, racionalizar la vida económica, promover la cultura, crear un sistema

de convivencia, fundado no en el temor, sino en la convicción de que las

libertades son beneficiosas para todos. Y todo ello sin traumas, sin

convulsiones ni hostilidades, sin suscitar revanchismos. Todos somos

necesarios. Todos. Cuando nosotros hablamos palabras serenas, no ocultamos

intenciones torcidas...

(¡Ah!, el "magnífico frenesí mesiánico de estos socialistas... Siempre pienso

lo mismo: habrá que esperar que lleguen al Poder, como quien espera a los Reyes

Magos, como quien espera al maná y las codornices en el desierto, como quien

espera a Godot: dicen que enmendarán la plana a todo lo caduco y equivoca-

do, y aseguran que traen, soluciones para todo debajo del brazo. ¡Con ellos

todo irá mejor! Economía, libertades, enseñanza; orden público, trabajo. Fuerzas

Armadas, energía, cárceles, televisión, agricultura, reparto de riqueza..,

¿Traerán también en algún bolsillo del chaleco el remedio moral... porque ahí,

justo ahí, le duele, y mucho, a nuestra sociedad maltrecha?

Admiro su conciencia triunfalista y les digo «¡chapeau!»: hay qué pisar fuerte

en el asfalto político si se quiere ganar.)

—Elecciones municipales. ¿Dónde vislumbráis vuestras victorias?

—En las capitales de provincia y en los pueblos más importantes, con mayor

desarrollo industrial. En las localidades donde en concepto de «burgo podrido»

es ya un mero recuerdo.

—¿Será él venerable profesor Tierno Galván vuestro candidato para la Alcaldía

madrileña?

—Los órganos competentes del P. S. O. E. aún no han formalizado la candidatura

de Tierno, porque no se han convocado siquiera las elecciones; pero en el

partido estamos convencidos de que por su honestidad, por su responsable

prudencia, por su sentido humanista para resolver los problemas, que hacen

difícil la vida humana en una gran urbe, el profesor Tierno será el mejor

alcalde de Madrid. Un alcalde creador y constructor, que atenderá a esa

triple dimensión de otra ciudad moderna: el urbanismo, la cultura y el ocio.

• «NI SIQUIERA MARX ERA MARXISTA»

—Algún sector de vuestras bases ha radicalizado su exigencia de que el Partido

Socialista Obrero Español se estampille como marxista. «para que todos lo

sepan». Los cuadros directivos, en cambio, parece qué nadáis entre dos

aguas. Pregunto: ¿es el P. S. Ó. E. un partido marxista?

—No se puede hablar de «un partido marxista», como tampoco se puede hablar

de «un partido positivista lógico o «escolástico». El marxismo es un método de

conocimiento, no una política. Un método de conocimiento de la realidad que aún

no ha sido superado. Pero quien se empeñe en encontrar en él una receta

sabelotodo, terminará como el alquimista buscador de la piedra filosofal... Me

preguntas si el P. S. O. E. es marxista. Fíjate que el primero que no era

marxista fue un señor llamado Carlos Marx...

—Tampoco Velázquez era velazqueño.

—Para mí, socialismo y socialdemocracia son sinónimos. Vienen y van a lo mismo.

Y cuando contemplo los regímenes desesperanzados y agobiantes que se llaman

«socialistas» y debieran llamarse «comunistas», y su contraste con el

protagonismo de hombres libres que los partidos socialdemócratas afirman, me

siento tentado de decir que el socialismo democrático es «la sal de la tierra».

(Estos libres intérpretes de la escritura, ¡qué cosas le hacen decir al Espíritu

Santo... y sin derecho de réplica!)

Pilar URBANO.

 

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