Autor: Hidalgo, Lucas. 
   Marchais, el gran enemigo del PSF     
 
 Diario 16.    29/10/1979.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Marchais, el gran enemigo del PSF

París (LUCAS HIDALGO) Añorando la perdida unidad de la izquierda y su programa

común, dudando

entre sustituir a un «viejo zorro» de la política (Mitterrand) por un «joven

lobo» (Rocard), temiendo

verse desbordado o aislado a su derecha o izquierda, el Partido socialista

Francés se halla

hamletianamente ante la encrucijada que para su futuro suponen las

elecciones presidenciales

francesas de 1981. La obra de reconstrucción socialista nació en 1967, punto

más bajo de la influencia

de esta fuerza política, se consolidó con el Congreso de Epinay de 1971 y se

materializó en el programa

común entre socialista y comunistas en 1972, roto en noviembre de 1977 por lo

que la mayoría de

observadores consideraron como intolerancia comunista.

Michel Rocard, todavía bajo las órdenes de Mjtterrand

El problema es que si el PSF quiere recuperar el poder del que participó hasta

1958, necesita el concurso

de comunistas, ecologistas y extrema izquierda, pero para un Mitterrand que

desde posturas de la derecha

socialdemócrata, pasó a concepciones de socialista avanzado, el problema es su

rivalidad con el secretario

general del PCF, Georges Marcháis.

Rocard, el «otro»

Rorard, antiguo secretario general de la formación de extrema izquierda Partido

Socialista Unificado, quizá tenga una preparación ideológica y técnica superior

a la de Mitterrand, pero no ha vivido el poder

como éste, y su pertenencia a la ENA Escuela Nacional de Administración), cuyos

cuadros llenan hoy a

rebosar la máquina de poder francesa) crea un sentimiento de oposición entre la

veterana militancia

socialista.

Recientemente, Jean Pierre Chevenement, alcalde de Belfort y líder de la

fracción más izquierdista del

PSF (el Ceres) hizo unas declaraciones en las que daba a entender que los

socialistas también tuvieron

culpa en la ruptura del «pro grama común». Inmediatamente, Marcháis enfiló su

artillería gruesa y

comenzó a bombardear a Mitterrand, mientras que el poder hacia nuevas ofertas de

«colaboración» para

resolver la crisis.

Este complejo de estar en el centro del espectro político, de no dominar sus

flecos partidarios en su

extrema derecha y en su extrema izquierda, y de necesitar el concurso comunista

mientras este último

partido tiene una posición más sólida y cómoda en la oposición, se ha mostrado

en el programa socialista,

de 300 páginas, que su militancia comienza a estudiar como solución de recambio

al programa común o

decisión de marchar solos a la lucha electoral de 1981.

En las últimas elecciones, los comunistas y los socia listas sacaron casi el

mismo porcentaje de votos,

pero esto sirvió al PCF para encastillarse en una postura cerrada y a los

socialistas para aumentar sus

querellas internas. Falta saber si en la lucha de los cuatro grandes partidos

franceses van a predominar a

partir de ahora las alianzas o las marginaciones del rival dentro del propio

área de votantes.

 

< Volver