Autor: Esteruelas, Bosco. 
   El hamletiano PSI     
 
 Diario 16.    29/10/1979.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El hamletiano PSI

Roma (BOSCO ESTERUE LAS) Benedetto («Bettino») Craxi, cuarenta y cinco años,

secretario general

del Partido Socialista italiano (PSI) desde julio de 1976. Algunos le llaman «el

alemán del PSI», dada su

admiración por la socialdemocracia alemana, y en particular por Willy Brandt. A

nivel europeo, sueña

con la construcción del «eurosocialismo», contrapuesto al «eurocomunismo»; a

nivel italiano, aspira a

una plena autonomía del PSI sin alianzas vinculantes con la Democracia Cristiana

(DC), partido de

mayoría relativa, ni con los comunistas, segunda fuerza política del país.

Sin embargo, en las pasa das elecciones generales de junio los italianos no

dieron a Craxi el apoyo

necesario que pidió para hacer posible lo que él definió como la

«gobernabilidad» del país, ante el

continuo agravamiento del bipolarismo DC-PCI. Prácticamente, la actuación

socialista fue tan modesta

como en 1976, aunque ligeramente superior, sin llegar a rebasar el 10 por 100.

La contradicción persigue desde el comienzo al partido. La alianza con los

comunistas en 1948 les valió

reducir drásticamente a poco más de un tercio su fuerza parlamentaria con

respecto al PCI, así como la

escisión del grupo de Saragat, que formó el Partido Socialdemócrata. Pero

posteriormente, su

intervención en los Gobiernos de centroizquierda, en la década de los sesenta,

aun les resultó más cara,

Todo ello llevó al PSI a tener un fuerte complejo de inferioridad frente al PCI,

así como otro de culpa

por los errores históricos.

Los socialistas se presentan un día como la izquierda del centroizquierda y otro

como la alternativa de

izquierdas al centro izquierda.

Craxi, que fue confirmado en el cargo en el último congreso celebrado en Turín

en 1978, gracias al apoyo

otorgado por el hoy vicesecretario general, Claudio Signorile, ex líder de la

corriente de izquierda,

propone ahora una amplia «alianza reformadora» de todas las fuerzas políticas

dispuestas no sólo a

modificar las instituciones, sino también a gobernar.

En la «cumbre» celebrada en septiembre entre socialistas y comunistas, Craxi y

Berlinguer establecieron

un acuerdo de principio para impedir que la DC siga manteniendo el veto frente a

la izquierda.

Querellas internas

El PSI es, en cualquier caso, un partido en crisis latente, que estalla en los

momentos en los que debe

adoptar una decisión concreta. Además de las corrientes internas existentes

desde siempre, se habla ahora

de una nueva disensión entre el secretario y el vicesecretario a raíz de la

oportunidad de convocar, como

quería Craxi, un congreso extraordinario del partido con el fin de redefinir la

estrategia política.

 

< Volver