Autor: López Riaño, Carlos. 
   Nadie tiene la exclusiva     
 
 Diario 16.    08/12/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Nadie tiene la exclusiva

Carlos López Riaño (*)

El congreso, que inicia hoy sus sesiones, no es una iniciativa de los

socialistas madrileños. Por su carácter

de ordinario, su celebración debe ser entendida por los lectores como una

consecuencia del propio

desarrollo democrático del partido, y no como solución para una «crisis»

concreta.

El último congreso extraordinario ha reconocido y resuelto el tema de las

corrientes de opinión. Nosotros

asumimos y aceptarnos plenamente la definición ideológica del partido, pero nos

opondríamos a una

interpretación práctica de aquella resolución, que suponga de hecho una

limitación de la libertad, o una

coacción de la iniciativa socialista.

No a los excluyentes

Entendemos que, en una situación difícil, quien quiera ser exclusivo o

excluyente perjudica al PSOE y

aún mas a la FSM. El espacio político del partido, puede ser y debe ser, de gran

amplitud, sin

otro marco o frontera que no sea el profundo convencimiento de lo que es el

socialismo democrático.

Dentro de ese marco cabemos todos: por eso los órganos de dirección no

deben explicitar el triunfo

de la socialdemocratización del partido o el de actitudes confusamente

ideologizadas, o la permanente

marginación de los militantes de la izquierda. Cualquier solución de este tipo

es un error.

Madrid, olvidado en el Parlamento

Humos luchado y seguiremos luchando durante, el congreso por la integración. Si

los demás sectores de

la FSM no aceptan nuestras propuestas, con pocos o muchos votos, que esto en la

hora presente es lo de

menos, nos manifestaremos como una corriente de opinión. Claro es, que en ese

supuesto, los otros

sectores de opinión, también se dan corrientes, sin posibilidad de atribuirse en

exclusiva el proyecto

político del PSOE.

Creemos que los diputados madrileños son desconocidos para el pueblo. Apenas su

imagen responde a

representantes de trabaja dores y ciudadanos. Sumergidos en el vértigo del

consenso y del periodo

posconstitucional, nuestros diputados no han tenido ocasión de afrontar los

graves problemas de la región,

en la medida en que deben ser resueltos a nivel estatal.

El Parlamento no está, ya lo sabemos, para resolver problemas de Madrid. Pero

nuestros problemas

municipales y provinciales dependen en tanto subsistan los restos del

franquismo— de una acertada

iniciativa en el Congreso y en el Senado. La estrategia en este punto debe ser

coherente.

Nuestros concejales tienen que superar la etapa de implantación en los

Ayuntamientos, e iniciar la etapa

de ejecución del proyecto socialista. Si no lo hubiere, el grupo de concejales,

el comité regional y la FSM,

tienen el reto insoslayable de formularlo. Si los socialistas perdemos el poder

local, veréis cómo se

produce un movimiento reaccionario en todo el Estado. Medir los tiempos en la

actividad política es muy

importante y es preciso corregir el desfase.

Definir la relación con UGT

Las relaciones con UGT deben definirse con entera nitidez. Es evidente que la

herramienta sindical que

supone la negociación no puede ser, una vez que se define, mal utilizada como

consecuencia de tácticas

políticas parlamentarias erróneamente establecidas. Desde el respeto mutuo y la

autonomía será

imprescindible encontrar el objetivo común de ambas organizaciones; los derechos

de la clase

trabajadora. Estamos seguros de que los periodos de involución general se abren

a partir de la decadencia

sindical. Nuestro poder es un poder organizado de la clase trabajadora, o no es

nada.

Participación imprescindible

No mucho hemos conseguido en los temas culturales y de enseñanza. No debemos

olvidar que éstos son

objetivos permanentes del socialismo. Es una conciencia ciudadana cuya

movilización no podemos

perder. Nuestra organización interna debe resistir todo autoritarismo,

clientelismo o grupos de presión.

Nosotros no podemos temer el desarrollo democrático de la FSM. La participación,

la información

puntual de todos los militantes, no es sólo un derecho, es el punto de partida

necesaria e imprescindible

para movilizar nuestro proyecto.

La crisis está ahí. La reacción y la regresión también están ahí. Sobre la

conciencia ciudadana pesa el

desencanto. Y todavía nos preguntamos los socialistas qué podemos hacer y, sobre

todo, qué podamos

hacer unidos en esta sociedad.

* Portavoz de la línea del colectivo socialista (sector crítico).

 

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