Los dos textos. 
 El proyecto de Fraga / Alternativa del PSOE     
 
 Diario 16.    21/07/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

Los dos textos

Estos son los textos parciales del proyecto fraguista y de la «alternativa

socialista», donde las

coincidencias son bien significativas. El capítulo del PSOE en materia de

sanidad se desarrolla a lo largo

de 22 folios.

El proyecto de Fraga (julio de 1976)

El análisis de la situación sanitaria del país, lleva a la doble conclusión de

que ésta no es satisfactoria y de

que la actual organización sanitaria, no es la más adecuada para mejorarla. Se

impone, por tanto, una

Reforma Sanitaria, cuya política debe orientarse sobre las siguientes

directrices generales:

- Unidad administrativa, mediante la creación de un Organismo que, integrando

las diversas

organizaciones sanitarias, evite la dispersión actual de competencias y recursos

y, como consecuencia, las

interferencias, duplicidades y lagunas que ello lleva consigo.

- Dicho Organismo debe tener rango Ministerial, para que los asuntos sanitarios

gocen de la debida

atención, en las decisiones del Gobierno y se ponderen, en su justo valor, al

establecer los planes de

desarrollo socioeconómico del país.

- Acción planificadora permanente que, basándose en la situación

epidemiológica, jerarquice los

problemas, señale los objetivos prioritarios y, determine la racional

distribución de recursos.

- Descentralización de la gestión sanitaria para que, respetando las

peculiaridades de cada región, se

permita y fomente una participación más efectiva y responsable de los

ciudadanos en la

administración de sus recursos.

- Integración de la acción sanitaria, que evite el divorcio actualmente

existente entre las atenciones de

Promoción de la Salud y Medicina Preventiva y las asistenciales y

rehabilitadoras. Esa integración

facilitaría un desarrollo más equilibrado de ambas facetas inseparables y

su potenciación mutua.

- Igualdad de los ciudadanos ante los problemas de salud y adjudicación de

recursos, según las

necesidades concretas, como único medio de evitar discriminaciones, de

contribuir a una política

redistributiva y a respetar el derecho a la salud.

- Garantías de una calidad mínima en los servicios sanitarios mediante el

establecimiento de normas

técnicas y controles adecuados.

- Aminorar al máximo las considerables desviaciones que se observan respecto a

las medidas nacionales,

entre las distintas regiones, medio rural y urbano y clases sociales.

- El desarrollo armónico de las distintas regiones españolas en el terreno que

la salud exige, para que las

medidas sanitarias alcancen razonables probabilidades de éxito, que la

planificación del desarrollo

económico, restablezca un aceptable equilibrio entre las mismas.

- Las atenciones sanitarias básicas deben cubrirse para la totalidad de

la población en el plazo más

breve posible, concentrando para ello, los recursos del país en los puntos más

necesitados.

- La elevación de los niveles de atención sanitaria a la comunidad debe superar

secuencialmente las

etapas de una ordenación sistemática de prioridades.

- Las atenciones curativas, no deben predominar sobre las profilácticas,

y menos aún excluirlas o

minimizarlas, ya que, la enfermedad no es sino el fracaso de la Medicina

Preventiva.

- Los servicios encargados de velar por la salud pública, deben considerarse, a

todos los efectos, como

de interés público, y no como medios generadores de plusvalías.

Alternativa del PSOE (29-7-1979)

El análisis de la situación sanitaria del país, lleva a la doble conclusión de

que esta no es satisfactoria y de

que la actual organización sanitaria, no es la más adecuada para mejorarla. Se

impone, por tanto, una

ruptura sanitaria cuya política debe orientarse sobre las siguientes directrices

generales:

1. Unidad administrativa, mediante la creación de un organismo desvinculado de

la Seguridad Social

que, integrando las diversas organizaciones sanitarias, evite la dispersión

actual de competencias y

recursos y, como consecuencia, las interferencias, duplicidades y lagunas que

ello lleva consigo.

2. Dicho organismo debe tener el máximo rango administrativo, para que los

asuntos sanitarios gocen

de la debida atención en las decisiones del Gobierno y se ponderen en su justo

valor al establecer los

planes de desarrollo socioeconómico del país.

3. Descentralización de la gestión para que, respetando las peculiaridades de

cada nacionalidad y

región, se permita y fomente una participación más activa y responsable de los

ciudadanos en la

administración de sus recursos sanitarios.

4. Acción planificadora permanente que, basándose en la situación

epidemiológica, jerarquice los

problemas, señale los objetivos prioritarios y, determine la racional

distribución de recursos.

5. Integración de la acción sanitaria, que evite el divorcio actualmente

existente entre las atenciones de

promoción de la salud y medicina preventiva y las asistenciales y

rehabilitadoras. Esa integración

facilitaría un desarrollo más equilibrado de ambas facetas inseparables y

su potenciación mutua.

6. Igualdad de los ciudadanos ante los problemas de salud y adjudicación de

recursos, según las

necesidades concretas, como único medio de evitar discriminaciones, de

contribuir a una política

redistributiva y a respetar el derecho a la salud.

Aminorar al máximo las considerables desviaciones que se observan respecto a las

medias nacionales,

entre las distintas regiones, medio rural y clases sociales.

7. Garantías de una calidad mínima en los servicios sanitarios mediante el

establecimiento de hormas

técnicas y controles adecuados.

8. El desarrollo armónico de las distintas regiones españolas en el terreno de

la salud exige, para que las

medidas sanitarias alcancen razonables probabilidades de éxito, que la

planificación del desarrollo

restablezca un aceptable equilibrio entre las mismas.

9. Las atenciones sanitarias básicas o mínimas deben cubrirse para la totalidad

de la población en el

plazo más breve posible, concentrando para ello los recursos del país en los

puntos más necesitados.

10. La elevación de los niveles de atención sanitaria a la comunidad debe

superar secuencialmente las

etapas de una ordenación sistemática de prioridades. En esta escala de

prioridades, las necesidades

sanitarias actuales conceden un lugar preferente al desarrollo y mejora de la

asistencia primaria.

11. Las atenciones curativas no deben predominar sobre las profilácticas, y

menos aún excluirlas o

minimizarlas, ya que, la enfermedad no es sino el fracaso de la medicina

preventiva.

12. Los servicios encargados de velar por la salud pública deben

considerarse, a todos los efectos, como

de interés público y no como medios generadores de plusvalía.

 

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