Autor: Peydro Caro, Miguel. 
   La crítica del PSOE histórico al triunfo de Felipe González     
 
 Diario 16.    10/10/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Diario 16/10-octubre-79

La crítica del PSOE histórico al triunfo de Felipe González.

¿Qué piensa el PSOE histórico, inquieto y silencioso en su cuartel, del congreso

extraordinario de Felipe

González? Para su presidente, Miguel Peydro, el sector renovado, como lo

llamaban y continúan

llamándolo, se aleja de la zona izquierdista y evoluciona hacia la social-

democracia. «Este socialismo

renovado, limpio de componentes marxistas, quedará ampliamente aceptado -

escribe - por todas las

instituciones para servir de pieza de recambio gubernamental» Según el análisis

de Miguel Peydro, el

socialismo no ha salido robustecido del congreso extraordinario del PSOE, en el

que se produjo el

«triunfo total» de Felipe González.

Terminado el Congreso extraordinario del PSOE (R), hay que resaltar, en primer

lugar, que sus resultados

no han constituido novedad de ninguna clase. Todo estaba programado, perfilado y

hasta decidido con

anterioridad. Se ha optado, dígase lo que se quiera, por la línea moderada,

socialdemócrata; por las

posiciones del seudosocialismo a la europea, o socialismo «civilizado». Y ha

sido reelegido secretario

genera! quien desde 1974 no ha dejado de serlo en ningún momento Ha triunfado en

el Congreso todo

cuanto ha defendido en estos últimos tiempos su secretario general, y la

composición de la Comisión

ejecutiva, homogénea, asegura a Felipe González un predominio total y absoluto

en toda la actuación

futura del PSOE {R), mucho mayor que el mantenido hasta ahora.

No han surgido sorpresas. Ni siquiera lo ha sido la derrota de las posiciones

«críticas», ya vislumbrada y

esperada, no por la calidad de las mismas, sino por. las deficiencias de sus

valedores. Y es del genero

infantil que algunos de estos valedores manifiesten ahora que «están perplejos

por la aceptación de

nuestras propuestas.» No han sido aceptadas ni las propuestas políticas ni las

ideológicas. La alusión al

marxismo como elemento definitorio del socialismo español representado por el

PSOE (R) ha sido

eliminada por completo. Se dice en la ponencia aprobada que se «asume el

marxismo como un

instrumento teórico, crítico, no dogmático, para el análisis y transformación de

la realidad social,

recogiendo las distintas aportaciones marxistas y no marxistas». La aceptación

de la lucha de clases ha

sido igualmente eliminada. De la ponencia ideológica aprobada en el XXVIII

Congreso no ha quedado

nada.

No valía la pena tanto escándalo

Si los críticos dicen en estos momentos que están de acuerdo con esa alusión al

marxismo, más les

hubiese valido recogerse en sus cuarteles silenciosamente, pues para llegar a

esa conclusión sobraba toda

la campaña realizada, ya que aceptar el marxismo como instrumento teórico,

justamente con otras

aportaciones marxistas y no marxistas, es lisa y llanamente lo que Felipe

González viene defendiendo

desde sus declaraciones en Barcelona y Oviedo. Si ahora resulta que los críticos

están de acuerdo con

la mencionada alusión, no valía la pena el escándalo montado a nivel nacional

con el pretexto de

mantener en el PSOE (R) su definición marxista, que no ha sido defendida con el

rigor y fuerza que la

misma merecía.

Los Congresos XXVII y XXVIII aprobaron como definición ideológica del PSOE (R)

la de que éste era

un partido marxista de clase... Ahora se dice que es «un partido de clase,

democrático y federal». Se ha

suprimido el término marxista, que era precisamente lo que venia defendiendo

Felipe González desde

hace muchos meses y a lo que se oponían, tenazmente, los que propugnaban su

mantenimiento.

Giro hacia el centro

El triunfo total del secretario general al aceptarse su concepción ideológica

para el partido que dirige

significa evidentemente un giro hacia posiciones centristas alejadas de la zona

izquierdista que queda

reservada a otras formaciones políticas que no han abandonado sus objetivos

encaminados a la

construcción de una sociedad socialista. Por otra parte, al rechazar el Congreso

del PSOE (R) una

propuesta de «entendimiento» con la izquierda, dejo claramente expuesta y

decidida la posibilidad de

«entendimiento» con otras fuerzas que no sean las de izquierda.

Eliminada la definición marxista, queda abierto el camino para que ese Partido

continúe evolucionando

hacia una socialdemocracia de «tipo europeo», que no sea molesta para las

estructuras capitalistas

tradicionales, sino que por el contrario, les sirva de soporte, de

apuntalamiento. Este socialismo renovado,

limpio de componentes marxistas, quedará ampliamente aceptado por todas las

instituciones para servir

de pieza de recambio gubernamental, para continuar aprovisionando los balones de

oxígeno al actual

Gobierno y también para colaborar, llegado el caso, en un gabinete de coalición

bipartidista.

Situado el PSOE (R) en el centro del espectro político del país, hará deslizarse

más aún hacía la derecha

al partido del Gobierno, quedando más identificadas ambas formaciones con el

contenido ideológico que

las sostiene.

Alineamiento socialdemócrata

El Congreso extraordinario ha optado, pues, por una posición «moderada»,

«civilizada», que no puede ya

alarmar, molestar o desagradar a las estructuras dominantes. Se ha alineado, en

definitiva, con los partidos

socialdemócratas que hoy por hoy y en cuantos países son influencia, constituyen

un sólido muro de

contención del socialismo.

j

Del Congreso extraordinario no ha salido robustecido el socialismo; aquello que

lisa y llanamente se

conoce aquí por socialismo, ha sufrido un gran revés. Han triunfado unos hombres

a quienes se les ha

dado poco menos que una carta en blanco para que dirijan los destinos de un

partido que, de aquí en

adelante, dígase cuanto se quiera, no tendrá nada en común con los fundamentos

ideológicos del

centenario PSOE, ya que este Congreso ha consagrado la ruptura ideológica del

PSOE (R) con el partido

fundado por Pablo Iglesias.

Queda por conocer si los militantes socialistas de ese partido renovado se

sienten identifica dos con la

nueva definición del mismo. El triunfo de Felipe González no es, ni mucho menos,

el triunfo del

socialismo obrero en España.

 

< Volver