Autor: Ibáñez, Juan G.. 
   El PSOE no quiere una definición marxista de la UGT     
 
 Diario 16.    30/11/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

TALAN

El PSOE no quiere una definición marxista de la UGT

La ejecutiva del PSOE es partidaria de que la Unión General de Trabajadores no

adopte en su congreso

extraordinario de diciembre una definición marxista. La ejecutiva federal del

Partido Socialista considera

que una definición ideológica de ese tipo — excluyente— perjudicaría con toda

seguridad los proyectos

de expansión de la central sindical.

Madrid (JUAN G. IBAÑEZ) Esta impresión - recogida por DIARIO 16 en medios

próximos al núcleo de

poder del PSOE- coincide con algunas manifestaciones públicas recientes.

Medios autorizados de la ejecutiva socialista han llamado públicamente la

atención, recientemente, sobre

el hecho de que el PSOE cuente -según datos de la organización - con unos

160,000 militantes y el

sindicato con unos dos millones de afiliados.

Según dichos medios la militancia en el PSOE revela un «compromiso ideológico»,

en tanto que la

afiliación a la Unión General de Trabajadores no puede ser valorada en un solo

sentido.

Este reconocimiento de los planes expansivos de la central sindical - el deseo

del PSOE de convertirla en

una «gran central sindical» ha quedado de relieve en los debates del Estatuto

del Trabajador -, así como

las alusiones recientes de dirigentes del PSOE a una «clarificación» del papel

de la UGT en el mundo del

trabajo sugieren a algunos observadores un vivo interés del partido en potenciar

la función prestadora de

servicios de la UGT.

Por otra parte, miembros de la propia ejecutiva del PSOE reconocen el carácter

conflictivo de las

relaciones del partido con su «organización fraternal» y admiten que «la

relación de fuerzas que a veces

no triunfaba en el PSOE se ha desplazado a la UGT» para hostigar desde allí a la

dirección del partido.

La UGT, como baluarte.

Según esta tesis, sectores etiquetados durante el debate desarrollado este

verano como «moderados» han

utilizado la UGT como baluarte en la lucha por el poder dentro de una

Federación.

En términos generales, algunas actuaciones de la ejecutiva del PSOE revelan una

preocupación por

«desideologizar» - en el sentado positivo del término- la actividad socialista y

emplazar a la organización

ante los problemas diarios, a los que se supone debe dar respuesta.

Los propios dirigentes socialistas reconocen que a este respecto uno de sus

problemas -y no el menos

importante- es la carencia de un medio de comunicación eficaz de audiencia

masiva. El portavoz

periodístico del partido, «El Socialista», con sus veintisiete mil ejemplares -

dato recientemente

reveladores considerado un instrumento «útil» para transmitir la idea

socialistas, pero insuficiente para

influir cotidianamente en la opinión pública.

Declaraciones efectuadas por fuentes solventes especializadas en estos temas

hacen pensar que el PSOE

esta buscando actualmente un «instrumento» que cumpla los requisitos de

profesionalidad, difusión y

progresismo.

 

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