El PSOE, bajo el signo de su ambiguedad     
 
 ABC.    31/01/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MIÉRCOLES, 31 DE ENERO DE 1979

«EL PSOE, BAJO EL SIGNO DE SU AMBIGÜEDAD»

«Blanco y Negro» de esta semana publica un editorial titulado «El PSOE», bajo el

signo de la

ambigüedad del que reproducimos los párrafos que mayor interés tienen para

nuestros lectores:

«EL PSOE, que adoptó como "slogan" de su anterior campaña el de "socialismo es

libertad", ha venido

durante estos dos años cayendo en otra muy diferente fórmula: Socialismo es

ambigüedad. Al menos en

España y hoy. Hasta el punto de que la gran pregunta que hay que formularse es

ésta: Cuando un español

vota PSOE, ¿qué es lo que está votando? ¿Socialdemocracia o puro marxismo?

¿Revolución o

reformismo? ¿Besteiro o Largo Caballero? ¿Pablo Iglesias o Prieto? ¿Felipe

González o Pablo Castellano

¿La chaqueta de pana o la corbata? ¿El PSOE maximalista del XXVII Congreso o al

PSOE de ursulinas

de la campaña electoral que comienza?

Se comprenderá fácilmente la importancia, decisiva de responder con claridad a

estas preguntas. Y se

comprenderá que esa importancia es mayor tratándose precisamente de socialismo

una corriente que ha

adoptado tantos y tan diversos rostros en los últimos cien anos y que aún hoy

muestra tantas y tan

diversas imágenes en la Europa libre. El PSOE que hoy se nos ofrece como

alternativa de poder, ¿es el de

Blum, que identificaba socialismo con democracia? ¿El de W. Brandt, para quien

no se puede ser

demócrata sin ser anticomunista? ¿El de Wilson, que aseguraba que él no tenía

por que buscar sus

fórmulas de gobierno en el cementerio de Highgate, donde reposan los restos de

Marx? ¿Es un socialismo

a la danesa, a la Italiana, a la francesa, a la portuguesa?

Responder a estas preguntas es decisivo. Porque la historia contemporánea está

registrando sin la menor

vacilación que los socialismos en Europa son un fracaso —y son implacablemente

derrotados por las

urnas— cuando se acercan al radicalismo marxista y sólo se mantienen en el Poder

cuando —como en

Austria o Alemania— se acercan sin vacilaciones hacía la socialdemocracia.

Desgraciadamente tenemos que reconocer que es plenamente cierto lo que alguien

ha escrito

recientemente: ´El Partido Socialista español, en el marco europeo, es, por

tradición histórica, de los más

alejados de la práctica reformista y, además, e1 bagaje ideológico de sus

congresos, al margen de lo que

puedan decir ocasionalmente Felipe González o Enrique Múgica, se sitúa en la

extrema izquierda del

socialismo europeo." Si esto es exacto, el que hoy votase al PSOE, ¿no estaría

volando a lo que hoy

implacablemente es derrotado en todos los demás países de Europa?»

«De nada sirve ahora que Felipe González hable de borrar el marxismo de sus

programas; de nada sirve

que Enrique Múgica diga que eso del marxismo "es un problema puramente

escolástico". De nada sirve

porque r1 último de los Congresos del PSOE consideró el marxismo como esencial,

vertebral, no sólo en

su ideología general, sino en su propia definición como partido.

De nada sirve quo hoy el PSOE se muestre comprensivo y abierto en el problema de

la enseñanza

privada, cuando en su último Congreso mostró su decisión de luchar por su total

desaparición y cuando

aún hoy mantiene una genérica "libertad del enseñante" que permitirá a cualquier

profesor de un colegio

privado explicar en sus clases de gramática o de física un marxismo traidor a la

ideología del centro en

que está enseñando.

De nada sirve que el PSOE hoy, para no asustar a los empresarios, muestre un

cuidadoso respeto a la

libertad de empresa, cuando en su Congreso último, y con planteamiento no

retractado, lanzo unos

«comités de trabajadores» que destruían toda la función de la dirección de las

empresas y con ello toda

empresa libre.

De nada sirve que en recientes declaraciones se insista en que no se aspira a un

programa de

nacionalizaciones —salvo en ciertos y contadísimos casos— cuando en el Congreso

se ofrecía un

amplísimo programa de nacionalizaciones, empezando por la de los Bancos (de esos

Bancos con cuyos

fondos cuenta ahora el PSOE para sus campañas).

De nada sirve que Alfonso Guerra en recentísimas declaraciones lamente, "la

feria de autonomías que van

a dañar al país" cuando ha sido el PSOE uno de los grandes responsables de esa

feria y cuando en su

Congreso llegó a defender en una de sus conclusiones "el libre ejercicio del

derecho de

autodeterminación".

De nada sirve que borre ahora el tema del aborto en sus programas de campaña,

cuando lo defendía hace

dos años creyéndolo popular y demagógico. De nada sirve que se presente como un

paladín de la familia,

cuando aún existen recentísimo, textos en los que poco menos que se aspiraba a

la "superación" del

matrimonio como base de la institución familiar.

De poco sirve que ahora —preocupado por la escalada del terrorismo— se muestre

muy preocupado por

el orden público y aspire a un "Gobierno fuerte" o presuma en sus carteles de

"firmeza", cuando todos los

españoles hemos vivido en estos dos años pasados sus indiscriminadas campañas a

favor de una

indiscriminada amnistía y de los presos "en lucha" o su poner el grita en el

cielo única o principalmente

por los errores y excesos de Las Fuerzas de Orden Público, Recordar ahora aquel

malhadado pleno —

provocado por el PSOE— en torno a los zarandeos sufridos por el diputado Jaime

Blanco es una auténtica

vergüenza nacional. ¿Sigue creyendo el PSOE que los zarándeos a su señoría son

los más graves que en

materia de orden público se han producido en estos dos años?»

«Toda esta cadena —y podrían seguir los ejemplos— de ambigüedades y oscilaciones

tiene su raíz en la

misma entrada del partido. A nadie extrañaría que dentro de él hubiera las

lógicas corrientes o tendencias:

las hay en todo partido serio. Pero lo grave es que el PSOE no ha demostrado aún

dónde se sitúa el centro

mayoritariamente- apoyado de su pensamiento.»

 

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