Autor: Ibáñez, Juan G.. 
 Elegido delegado, pero en minoría ante la tercera vía. 
 Feliep Perdió la batalla de Madrid     
 
 Diario 16.    24/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 271. 

Diario 16/ 24-septiembre-1979

El PSOE, en las vísperas del congreso extraordinario

Elegido delegado, pero en minoría ante su «tercera vía»

Felipe perdió la batalla de Madrid

Juan G. Ibáñez

MADRID, 24 (D16).-Un pacto entre la «tercera vía», de Alonso Puerta, y la

corriente crítica, encabezada

por Gómez Llorente, redujo a cuatro delegados la representación de los

«moderados» en la delegación de

la Federación Socialista Madrileña al congreso extraordinario del PSOE.

Felipe González, objeto de una «operación castigo» por parle de los críticos,

quedó en las votaciones

detrás de Joaquín Leguina, Javier Solana y Joaquín Almunia, defensores de tesis

bastante parecidas a las

de Felipe González.

Los críticos, dispuestos en principio -según manifestaron- a impedir la

designación de Felipe González,

votando a cuatro moderados entre los que no figura el ex primer secretario,

optaron al final por apoyar a

Joaquín Leguina y convertirle así en el candidato más votado de todas las

listas.

El objetivo de los críticos con esta táctica era cortar el acceso de Felipe

González a la presidencia de la

delegación socialista madrileña, cosa que sospechaban podía ocurrir en caso de

que el presidente del

grupo parlamentario aglutinara el mayor número de votos y se produjera un

equilibrio entre la

representación de la «tercera vía» y la de los críticos.

Felipe, vulnerable

Más allá de este objetivo, la línea «crítica» -cuyo núcleo, el colectivo

socialista, aspira a consolidarse

como la izquierda política del PSOE- pretendería «revelar la vulnerabilidad de

Felipe González, y sobre

todo de su equipo», aseguraron a D16 fuentes solventes.

El escrutinio de los votos, concluido a las siete de la mañana de ayer, confirmó

que el pacto «tercera

vía»críticos había funcionado con bastante precisión al proclamarse elegidos

veinte delegados de la

«tercera vía», catorce de los críticos y cuatro moderados.

Ataque frontal de Puerta a Felipe

Aunque la corriente crítica impidió la victoria moral de Felipe González como

candidato más votado, fue

Alonso Puerta, líder de la «tercera vía», quien se enfrentó públicamente con el

ex primer secretario.

Puerta consciente, según algunos, de su escaso futuro con los moderados, y

arropado coyunturalmente por

los críticos tuvo una intervención muy dura en el pleno del congreso durante la

presentación de su

candidatura. Según medios solventes, Alonso Puerta había recibido reiteradas

negativas a sus expectativas

por la secretaría de municipal de la futura ejecutiva federal del partido, así

como a otras propuestas de

negociación de cargos.

Felipe González -aseguraron fuentes solventes a D16- había sentado el principio

de no negociación de

puestos que no fueran objeto del debate durante los contactos previos a la

celebración del congreso

extraordinario provincial.

Lista de «síntesis»

Asimismo, el presidente del grupo parlamentario acudió el sábado por la tarde a

la reunión de la FSM con

el propósito de facilitar una lista de «síntesis» pura la delegación al congreso

federal en la que no se

preveía la presencia de Alonso Puerta.

Todos estos factores, y otros, habrían contribuido -según diversos sectores- a

que el teniente de alcalde de

Madrid jugara fuerte frente a Felipe González, si bien fuentes solventes

aseguraron que Puerta no las tiene

todas consigo para el futuro- y concretamente para el congreso de la FSM, en el

que se elegirá nueva

ejecutiva provincial-, ya que el apoyo de los críticos es coyuntural y, por

tanto, revisable.

A este respecto, las mismas fuentes que insinuaron el interés de Alonso Puerta

por la secretaría general de

la Federación Socialista Madrileña advirtieron que el sector crítico podría

presentar su propia candidatura

al cargo.

Puzzle de intereses

La presencia de este y otros lemas no relacionados directamente con la reunión

de ayer confirmaban la

tesis de que en el congreso estaban en juego no sólo la representación de los

diversos sectores socialistas

de la FSM en la delegación al congreso federal, sino también otros intereses

personales y políticos.

A pesar del resultado -sorprendente a la vista de las noticias con que

bombardearon los moderados a tos

medios informativos a lo largo de la semana-, los corrillos formados a la espera

del escrutinio de los votos

siete horas tardó la comisión en dar los resultados- coincidían en que los

debates se habían desarrollado

en un clima más distendido que otras reuniones precedentes.

Felipe, enojado. Sentado en la última fila del ala izquierda de la sala,

consumiendo cigarrillos negros y

rodeado de algunos de sus compañeros de la delegación de Moratalaz, Felipe

González hacía esfuerzos en

la madrugada del domingo por disimular su enojo.

Recostado sobre la pared, fruncido el ceño, González mostraba en ocasiones a sus

conocidos su

descontento con el desarrollo de la reunión. El orden del día incluía un primer

punto sobre la postura a

adoptar ante la resolución política que deberá ser aprobada en el congreso

extraordinario federal y según

el líder socialista se había pasado por alto.

El hecho fue que el pleno aprobó una moción por la cual la delegación madrileña

se compromete a

defender en el congreso federal la ponencia de Madrid admitiendo la asunción de

otros criterios

ideológicos semejantes que se articulen en una estrategia parecida a la

propuesta por el FSM.

Felipe González, que no intervino antes de la aprobación de la moción, se

encontró después con que tuvo

que hablar en primer lugar al presentar las candidaturas, ya que la mesa del

congreso -con presidencia de

«tercera vía» y vicepresidencia «crítica»- propusieron al pleno si debía

decidirse o no por sorteo el orden

de presentación de las lisias. Según algunos observadores, esto sí se hubiera

planteado si la mesa hubiera

sido de otro color.

González, cuya candidatura fue la primera presentada, tuvo que tomar la palabra

el primero, sucediéndole

en la tribuna Alonso Puerta, Gómez. Llorente y José Acosta, por este orden.

Gómez Llorente, encendido

Felipe González no hizo una defensa muy brillante de su lista, ya que no suscitó

aplausos. El líder

socialista lamentaría su moderación tras escuchar la intervención política -«y

hasta mitinera»- de Luís

Gómez Llorente, quien fue interrumpido una vez por los aplausos y ovacionado al

concluir su parlamento.

Gómez Llorente reiteró sus criterios sobre el partido de presentación que

abandona las tareas de lucha

democrática y que propicia un sindicato prestador de servicios, en vez de

reivindicativo.

Para esos momentos el congreso había asistido ya a dos de las grandes sorpresas

de la tarde: el

deslizamiento de Carlos Revilla, presidente de la Diputación de Madrid y hombre

de confianza de Alonso

Puerta, a la lisia de Felipe González y la división de los moderados en dos

candidaturas con la

presentación de José Acosta de una lista propia.

Escisiones

La «tercera vía» acudía ya algo minada a la reunión, al parecer, porque nada más

comenzar el pleno y tras

una conversación con Javier Solana, Revilla confesó a D16 que era más partidario

de una representación

paritaria de los moderados y de la «tercera vía», dejando ocho puestos para los

críticos en la candidatura

de la delegación que de la fórmula defendida tenazmente por Puerta.

Alonso Puerta habría insistido, en sus conversaciones con los moderados, previas

al propio congreso, en

que su «línea» debería ser hegemónica en relación con los moderados para poder

llegar a un

entendimiento.

Los dirigentes de la «tercera vía» argumentaron a Felipe González que así como

él no podía figurar en la

misma lista con unos compañeros con los que estaba políticamente enfrentado los

«críticos»ellos tampoco

podían compartir una lista con algunos hombres de las «59 tesis».

Ante la imposibilidad de un entendimiento al cabo de hora y media de reunión con

los representantes de

las agrupaciones de la «tercera vía» en el despacho de Alonso Puerta, Felipe

González aventuró que

presentaría su propia candidatura para intentar una integración de los dos

sectores. La oferta de González

era una representación paritaria de moderados y «tercera vía», reservando ocho

puestos a los críticos más

otros dos para él mismo y Javier Solana. Para algunos, se trataba de un intento

de ruptura de la «tercera

vía».

Cuando Felipe González presentó en el pleno su candidatura de integración,

Alonso Puerta anunció la

retirada de sus hombres, lo cual se produjo, excepto en el caso de Carlos

Revilla y Beato.

 

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