Autor: Bustelo, Francisco. 
   El marxismo de Bustelo     
 
 Diario 16.    14/11/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Cartas

El marxismo de Bustelo

Como dedicaron ustedes a mi modesta persona nada menos que todo un editorial

plagado de

inexactitudes, le ruego publiquen las siguientes aclaraciones:

1. Yo no soy más marxista que el propio Marx. Moléstense en leer mi reciente

libro Introducción al

socialismo marxista y lo comprobarán.

2. No he insinuado nunca que quiera contribuir a arreglar la crisis interna

del PSOE, sino que lo he

afirmado y lo sigo afirmando. Como continúo lamentando que Felipe González, que

se ha sentado en su

vida con tanta gente, se haya negado a hablar antes, durante y

después del XXVIII Congreso,

con nosotros, los del sector critico, que somos compañeros suyos.

3. En la transición de la dictadura a la democracia no lo hubiéramos hecho

mejor que Felipe.

Simplemente lo hubiéramos explicado, reconociendo sus inevitables aspectos

negativos.

4. El debate socialista, claro que era inevitable y necesario. Pero no

como lo planteó Felipe con sus

sorprendentes declaraciones públicas sobre el marxismo -las primeras que se

hicieron sobre el tema, de

donde viene todo lo demás- y con su no menos sorprendente renuncia posterior en

el congreso.

5. Es muy cierto que sobre el tema del marxismo hemos llegado a un acuerdo

marxistas y no marxistas.

Nadie quiere un PSOE ciento por ciento marxista o cero por ciento

marxista. Ahora está claro que

nosotros queremos un 75 por 100 y los felipistas un 25 por 100. Esa precisión es

buena y permite llegar a

un ten con ten en este punto.

6. Pues sí, por raro que parezca, los nominalistas marxistas han sido los

felipistas. Quienes se

empeñaron en introducir por primera vez el término marxista en la definición

fueron, en el congreso de

1976, gente próxima a Felipe González, lo que no resulta demasiado extraño

cuando se leen estas

palabras del propio Felipe en la Escuela de Verano del PSOE de ese año:

"Pero, además, para

nosotros asumir la historia es un problema de profundo convencimiento marxista.

Y marxista en el

sentido más serio de la expresión. Cuando nosotros decimos que nuestro

partido es marxista, tenemos

serias razones para decirlo" (Socialismo es libertad, Escuela de Verano del

PSOE, Edicusa, Madrid, 1976, pág. 27)

7. Naturalmente que se pudo evitar el trauma del XXIII Congreso. No se

trataba de componendas sino

de simple sentido común para afrontar conjuntamente un problema común.

8. Aunque no tenga mayor importancia, no fui yo quien en la entrevista

a que se refiere el editorial

dio esa extraña lista y con tantos errores de esa especie inexistente de los

«bustélidos».

9. Por último, una opinión personal. No me extraña que piensen ustedes que

se ha cambiado la película

o que yo soy todavía peor de lo que me pintaban. Son ustedes y otros los que han

montado su propia

película y los que han distribuido los papeles. El que luego resulte que eso no

responde a la realidad es

asunto suyo. Pero tomen nota de esto. Ya puede ponerse buena parte de la

prensa del lado de Felipe y

dedicarnos editoriales como el suyo que será difícil que, tarde o temprano, no

se reconozcan nuestras

razones sobre lo que debe ser un partido socialista en su ideología, su política

y su funcionamiento

interno.

Francisco Bustelo

 

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