Autor: Ramírez, Pedro J.. 
   PSOE, galeria de retratos     
 
 ABC.    16/09/1979.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 19. 

ABC, DOMINGO 16 DE SEPTIEMBRE DE 1979. PAG. 6

Crónica de la semana

PSOE, GALERÍA DE RETRATOS

Algunas ideas sobre el talante de Bustelo, el bakunismo de Castellano, el pasado

de Gómez Llorente, el

«esperpentismo» de Guerra, el «felipismo» de Múgica y el descarado «forfait» de

Tierno

Crónica de la semana

MAS de una vez he glosado la definición de Theodore White, según la cual la

política, antes de convertir

en Historia con mayúscula, no es sino el trenzado de muchas historias con

minúscula que hablan de los

afanes y desvelos de personajes plagados de virtudes y defectos, cuyo objetivo

común no es otro sino la

conquista del poder. En el seno del Partido Socialista, hoy por hoy, esto es

descaradamente cierto, y de

ahí la presentación de esta galería de retratos que puede contribuir a explicar

algunas de las motivaciones

de los principales protagonistas de la pugna.

Deliberadamente ha excluido a Felipe González del repertorio. Todos los demás

dirigente del partido

reconocen su primacía y le postulan como primer secretario, variando tan sólo

las características que

atribuyen a su hipotético equipo y, sobre todo, al mandato político al que debe

quedar subordinado. La

pasada semana traté, además, de explicar cuáles son, en mi opinión, las claves

teóricas de su posición

política, y aún será posible analizar, antes del congrego extraordinario, cuál

es el significado práctico de

su conducta y cuál el abanico de alternativas a las que se enfrenta.

El hecho de que el presente herbolario haya quedado reducido a media docena de

personajes no implica,

por otra parte, que sólo ellos vayan a tener papeles relevantes en la función.

Seria injusto e impreciso

hablar del actual barullo del PSOE sin mencionar, cuando menos, al imprevisible,

intuitivo e inteligente

Javier Solana, a la archisensata Carmen García, al tan injustamente tratado

Gregorio Peces-Barba —algún

día le irán a buscar—, al avispado Alonso Puerta por ahora el «listo» de la

película—, a los rocardianos

Barón y Boyer —tan presentables ellos— y al afortunado señor Carvajal, tan poco

hábil a la hora de

cuando menos aparentar su condición de presidente de «todos» los socialistas.

- Bustelo García del Real, Francisco (Madrid, 1933)

Miembro de una familia de la alta burguesía con variadas ramificaciones

políticas y cierta tradición

liberal en el sentido menos estricto del término, su visión del mundo que le

rodea queda resumida, según

explicó durante su tormentosa intervención en el pasado Congreso socialista, en

la parábola de la mina:

«los que están arriba y los que están abajo». En una muy reciente entrevista de

Prensa se defendía de las

acusaciones de «mala conciencia», explicando que si que lo había sentido durante

su exilio semidorado en

París, pero que ahora ya la tiene superada, a pesar de ser propietario de un

piso de doscientos metros

cuadrados. Catedrático de Historia Económica de la Universidad de Santiago,

Bustelo está casado con la

concejal socialista María Gómez Mendoza y tiene cuatro hijos, uno de los cuales

es el responsable de

formación de uno de los comités locales del Partido Comunista. La unidad de

acción de la izquierda es

uno de los sueños dorados de Bustelo, senador más votado de la provincia de

Madrid en las pasadas

elecciones: «La alianza socialismo-comunismo sería una bendición para los

trabajadores y para el país»,

dejó sentado al comienzo de la transición.

Su precipitada huida a la capital francesa se enmarca entre las secuelas remotas

de la crisis estudiantil de

1956. Bustelo, fundador de la Agrupación Socialista Universitaria, logró sortear

la primera oleada de

detenciones, «tentando, en cambio, la protesta contra ellas. Al cabo de unas

semanas ingresó en prisión

como autor material de una proclama en la que se tachaba de «facinerosos» a los

grupos falangistas

implicados en los incidentes. Año y pico más tarde se intensifica la acción

represiva contra la ASU y opta

por abandonar el país. A su vuelta sufrirá dos nuevas detenciones, siendo

deportado a un pueblecito de

Teruel durante el Estado de excepción del 69. En el Congreso de Suresnnes fue

elegido secretario de

Formación del PSOE, dimitiendo dos años después «por discrepancias con mis

compañeros sobre el

orden de prioridades que seguía la dirección del partido». Según otros miembros

de aquella ejecutiva, la

«lentitud» de Bustelo venía creando una patente disfuncionalidad operativa:

«Hasta para comprar una

silla había que entablar con él un largo debate ideológico.»

- Castellano Cardalliaguet, Pablo (Madrid, 1934)

En más de una ocasión ha comentado que si el Retiro fuera Hyde Park, él se

pasaría la vida «subido en un

banco, diciendo monstruosidades». Diciéndolas bien, porque Pablo Castellano

define la palabra como «mi

instrumento de trabajo» y la práctica habitual de la oratoria le ha convertido

en un peligroso adversario

dialéctico. El partido sabía lo que se hacia cuando en la primera legislatura

democrática le colocó de

secretario segundo de la Mesa del Congreso. Con la transición apenas hilvanada

cualquiera sabe lo que

hubiera podido pasar si afirmaciones vertidas en la Prensa como las de «hay que

acabar de una vez con la

familia y el matrimonio» o «el proyecto de Constitución es un pastel que no

sirve para, nada» hubieran

sido pronunciadas desde la tribuna parlamentaria.

Con razón se ha dicho que más que un marxista ortodoxo, Castellano es un

«libertario-bakuninista». La

propia explicación que él da de su «status» marital así lo sugiere- «Estoy

casado y separado. Separado de

una forma muy especial. Estoy casado pero vivo muy independientemente. Mi vida

es incompatible con

una familia normal.» Castellano, padre de cinco hijos, cree en la revolución

permanente y considera a

Moisés, Jesucristo, Lutero, Marx y Freud como exponentes de esta dinámica

histórica.

Si ahora le acusan de trostkista, antes le tacharon de socialdemócrata y hasta

de agente de la Brigada

Político Social. Castellano guarda interesantes documentos que algún día dará a

la luz para refutar «el

juicio injusto, la maledicencia y la calumnia de la que todavía quedan por ahí

testimonios escritos». Por

espacio de dos años, desde la defenestración de Llopis hasta Suresnnes,

Castellano fue el secretario

general «in pectore» del PSOE. Aunque se decidió dejar vacante el cargo, él era

e1 único de la ejecutiva

que residía en Madrid, ocupando, además de su propia Secretaría —la de

Relaciones Internacionales—,

las de algunos compañeros que causaron baja por dimisión. Varias federaciones

presentaron su

candidatura en el Congreso del 74, siendo derrotada por la de Felipe González,

como consecuencia de lo

que el propio Castellano bautizó como e1 «Pacto del Betis». En amplios sectores

del partido se he venido

hablando desde entonces de una subsiguiente frustración de liderazgo.

- Gómez Llorente, Luís (Servia, 1939)

Su alineamiento junto a Bustelo y Castellano ha dado consistencia y seriedad al

llamado «sector crítico».

A diferencia de lo que ocurre con sus dos compañeros de disidencia, nadie toma

en broma, dentro del

PSOE, la figura de Luís Gómez Llorente. Hasta sus más acérrimos adversarios

reconocen el rigor

intelectual de sus planteamientos, su enorme capacidad polémica y su hombría de

bien en el más

elemental sentido del término. Junto a estas virtudes se resalta su falta de

flexibilidad a la hora de

instrumentar una praxis política y su relativo enquistamiento en formulaciones

teóricas, superadas por la

evolución real de las cosas. «El problema de Lufa es que ha viajado poco», suele

apuntar mordazmente

uno de sus ex compañeros de ejecutiva.

En 1961 Gómez Llorente viajó a Puteaux, localidad próxima a París, representando

a la ASU en el

Congreso del PSOE. Desafiando a las grandes budas del partido, Indalecio Prieto

incluido, dio lectura a,

una ponencia de carácter frentepopulista, acogida con escándalo e indignación.

Muy poco tiempo después

es detenido en España y condenado a seis meses de cárcel por propaganda ilegal

en compañía de su

entonces compañero de fatigas Miguel Boyer. En 1958 ya había estado en prisión

acusado de tenencia

ilícita de armas tras habérsele encontrado una vieja pistola estropeada.

Desde que sale de la cárcel hasta que en el 76 sustituye a Bustelo como

secretario de Formación, un

tupido manto de silencio se tiende sobre la actividad política de Gómez

Llorente, empleado como

profesor de Humanidades en una academia de Enseñanza Media, cuando reaparece en

la superficie lo

hace con la vaga ilusión de crear un mimetismo entre su personalidad pública y

la de Julián Besteiro.

Aunque su talante recuerda, efectivamente, el del Insigne profesor, sus

posiciones políticas cada vez se

aproximan más a las de Largo Caballero. Para Gómez Llorente, «Marx es la fuente,

y cuando uno se

encuentra seco, poco imaginativo, decaído, la lectura de Marx es fuente

constante de inspiración.

Hijo de un militar de ideología moderada, en su familia no aparecen antecedentes

de su posición política.

Diputado por Asturias en las dos legislaturas, apenas si había mantenido

contactos con esta región antes

del inicio de la transición.

- Guerra González, Alfonso (Sevilla, 1940)

Poco después de las elecciones del 15 de junio, Felipe González fue interrogado

por la máxima instancia

del Estado a propósito de las claves de la personalidad de Alfonso Guerra,

protagonista de una serie de

intervenciones parlamentarias, algo chuscas, pero originales y vigorosas. El

primer secretario sorprendió

entonces a su interlocutor hablándole de la afición de Guerra por el subgénero

teatral denominado

«esperpento». La anécdota no es nueva, pero a pesar del tiempo transcurrido no

ha llegado hasta mí mejor

definición de Alfonso Guerra que esta que lo dibuja a modo de Callejón del Gato

ambulante, con sus

valleinclanescos espejos cóncavos y convexos perpetuamente a cuestas.

Miembro de una familia de trece hermanos, hijo de un obrero fundidor, Guerra

descubrió el socialismo de

la mano de Alfonso Fernández —diputado por Jaén, fallecido hace meses en

accidente de tren— y codo

con codo con Felipe González. Juntos recorrieron España durante la

clandestinidad reconstruyendo el

partido y juntos tomaron el poder en Suresnnes. La relación de dependencia

política generada entre

ambos queda reflejada en la famosa frase del que fuera principal colaborador de

Nixon, Robert

Haldeman: «I´m Nixon´s son of a bitch» («Soy el hijo de perra de Nixon»). Guerra

es el saco de las

bofetadas que todo líder necesita tener cerca, el encajador nato encargado de

desviar los golpes que, con

razón o sin ella, pudieran dirigirse contra el «número uno».

A modo de contrapartida, Guerra mantiene una actitud de celosa vigilancia,

monopolizando al máximo el

entorno de Felipe. «Es de todos sus próximos conocida su profunda animadversión

al llamado «clan de

los millonario» del PSOE, integrado fundamentalmente por Enrique Sarasola, José

Félix de Rivera y

Carlos Zayas», afirmaba certeramente hace unas semanas la revista «Sábado

Gráfico». «La estrecha

amistad del primero —fascinante personaje, ya lo he explicado otras veces, este

"Pichirri" Sarasola— es

mal visto por Guerra, que teme siempre que, un día u otro, algún eventual

"affaire" financiero salpique

indirectamente al ex primer secretario.» De acuerdo con la misma publicación la

incorruptibilidad y la

capacidad de trabajo son las principales virtudes de Guerra, mientras que la

intransigencia y la

desconfianza destacan en su saldo negativo.

- Múgica Herzog, Enrique (San Sebastián, 1932)

De acuerdo con sus partidarios, el más nítido ejemplo de la actitud posibilista

que puede redundar en la

implantación gradual de las tesis del socialismo democrático en España, para sus

adversarios, un

descarado oportunista dispuesto a subordinar cualquier principio ideológico a su

afán por conquistar el

poder. Unos y otros le reconocen importantes virtudes humanas: su combatividad,

su simpatía a raudales,

su sentido de la amistad.

Hijo de un violinista donostiarra y de una parisiense de origen judío, Mugica

nunca ha ocultado su

debilidad por el Estado de Israel y los nombres de sus tres hijos —Débora,

David. Daniel— son la prueba

más patente de ello. Su efusivo apretón de manos con Arafat, incluido ayer en el

excepcional reportaje

gráfico de la visita del líder palestino publicado por este periódico,

constituye, sin embargo, la última

muestra de su flexibilidad y tolerancia multidireccional.

Múgica es un buen exponente de la teoría que Willy Brandt se aplicaba a si

mismo, y según la cual, para

oponerse debidamente al Partido Comunista hacía falta haber pasado primero por

sus filas. Junto a Jorge

Semprún, «alias» Federico Sánchez. Múgica fue el principal responsable del PCE

en la Universidad,

utilizando tapaderas como la «Organización de Estudiantes Antifascistas» o el

«Congreso de Escritores

Jóvenes», detonante de los disturbios del 56. A pesar de que el propio

interesado ha tratado de

explicármelo varias veces, nunca he terminado de entender demasiado bien ni los

móviles de aquella

militancia ni los motivos de su conversión al socialismo bajo e1 influjo de un

compañero de cárcel —de

entre todos los protagonistas de este retablo Múgica es con diferencia quien más

meses de prisión suma—

. Todo lo más que he llegado a captar, no sé si correctamente, es que hubo un

memento en su vida en el

que las porciones éticas comenzaron a privar sobre las estéticas.

En el cambio de postura de Múgica en Suresnnes está la clave de la elección de

Felipe González. En un

primer momento apoya la candidatura de Nicolás Redondo y veta la de Felipe.

Luego, a instancias del

propio Redondo, se alinea junto al sevillano. Desde entonces es el más

apasionadamente «felipista» de

entre todos los personajes relevantes del PSOE.

- Tierno Galván, Enrique (Madrid, 1918)

Como no podía por menos que ocurrir, el venerable decano de la «Banda de los

Cuatro» trata ahora de

escurrir el bulto y buscar cobijo ante el chaparrón, después de haber

contribuido notablemente al proceso

de incubación de la tormenta. Es posible que la polémica sobre el marxismo jamás

hubiera alcanzado su

absurda dimensión si al día siguiente de la declaración de Felipe en Barcelona

Tierno no hubiera

manifestado en el Congrego con voz suave y meliflua que le costaba trabajo creer

que «este chico» se

hubiera pronunciado en los términos recogidos por la Prensa. A pesar de sus

invocaciones de inocente

neutralidad, la mayoría de los observadores que asistimos al pasado cónclave del

PSOE tuvimos la

impresión de que las maniobras de Tierno y algunos de sus peones contribuyeron

seriamente a la

dinámica desestabilizadora en él desencadenada y existen testimonios

irrefutables que demuestran que

hubo conversaciones de cara a su inclusión en una candidatura de alternativa.

Ahora resulta que el «Viejo

Profesor» —así denominado, al parecer, desde que rondaba la cuarentena— pretende

colocarse por

encima del bien y del mal y anuncia, con la tranquilidad de quien nunca ha roto

un plato, que no tendrá

tiempo para asistir al Congreso extraordinario.

Cuando hace unos días recibió a los economistas y pensadores integrados en la

Mont Pelerin Society,

Tierno hizo una firme y reiterada profesión de fe liberal que dejó muy

confundidos a los invitados

extranjeros y obligó a los miembros españoles de la sociedad a poner el perfil

del personaje en

perspectiva ante sus atónitos colegas. Es curioso comprobar —ahi están muchos de

los antiguos dirigentes

del PSP— cómo la estima política que Tierno suscita es casi siempre inversamente

proporcional al nivel

de conocimiento directo que de su persona se tiene. Y es que, remedando la

fórmula catequística para

definir la mentira, Tierno es, de alguna manera, en tanto que político, lo

contrario de lo que se piensa, con

intención de engañar.

Catedrático de Derecho Político, el «Viejo Profesor» ha merecido también, entre

otras etiquetas, las de

«Búho Rojo» y «Rey Sol de la Izquierda». El crucifijo colocado sobre su mesa el

día de su toma de

posesión como alcalde ha sido bautizado por el verbo popular como el «Cristo de

los Faroles».

Pedro J. RAMÍREZ.

 

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