La comisión gestora, enérgica. 
 El PSOE saca tarjeta roja a los críticos     
 
 Diario 16.    16/08/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

Diario 16/16-agosto-79

La comisión gestora, enérgica

El PSOE saca tarjeta roja a los «críticos»

MADRID, 16 (D16).-La comisión gestora del PSOE, presidida por Federico de

Carvajal, recriminó

enérgicamente a los representantes del «sector crítico» las últimas

declaraciones en torno al congreso

extraordinario y de acuerdo a los estatutos del partido.

Según la agencia Efe, Luís Gómez Llorente, Francisco Bustelo y Pablo Castellano

habrían recibido en las

últimas horas una notificación de la gestora, en la que se les «amenaza con ser

llevado a la comisión de

conflictos».

La noticia vendría a confirmar las palabras de la gestora Carmen García Bloise

en el sentido de «no

permitir, bajo ningún concepto, enfrentamientos o insultos personales entre los

militantes del partido».

La comisión gestora, en este sentido, ya habría llamado también la atención la

semana pasada a dos

representantes cualificados del PSOE de los que, sin embargo, hasta el momento,

siguen sin trascender

sus nombres.

Francisco Bustelo, según confesó días pasados, recibió una llamada del

presidente de la gestora, José

Federico de Carvajal, recordándole la prohibición expresa de «no constituir

tendencia dentro del PSOE»,

ante la presentación del «manifiesto de la izquierda del partido».

El senador madrileño y cabeza visible del «sector crítico» ya explicó entonces

«la intención de disolverse y

aceptar el dictado de la mayoría, una vez que se celebre el congreso de

septiembre».

«Solo queremos añadió- definir claramente nuestras posturas -que no son, en

ningún caso, tendencias

dentro del PSOE- y contribuir a un debate en profundidad entre las bases del

partido.»

La «gota que pudo colmar el vaso» de la paciencia de la gestora bien ha podido

ser, según dijeron algunos

sectores socialistas a D16, las últimas declaraciones de Gómez Llorente y Pablo

Castellano a este

periódico.

El ex miembro de la ejecutiva Gómez Llorente dijo a Pedro Altares, autor del

serial de D16, que «existe

un peligro de división moral en el partido» de cura a la celebración del

congreso de septiembre.

«El felipismo -añadió- nos propone un esquema de organización que frustraría al

partido para el combate,

para la lucha. Hay algunos que confunden el partido con el huerto propio de su

finca.»

Para algún socialista de la base, la palabras de Gómez Llorente «en un militante

cualquiera, lo habrían

puesto en cuestión de horas de patitas en la calle».

Sin embargo, para Pablo Castellano, «toda alegación de que alguien está

dividiendo el partido, si se le

tiene que hacer a alguien, se le ha de hacer a Felipe González o al grupo

felipista por no haber medido las

consecuencias de la polémica en la que introducían a la organización».

Felipe González, ex secretario general del PSOE, sin entrar en mayores detalles

dijo a su llegada al

aeropuerto de Barajas, tras su viaje de Latinoamérica, que «hablará claro a

finales de

este mes. Diré todo lo que tengo que decir y, quizá las cosas que a muchos no

les van a gustar». Un

anticipo de lo que el líder socialista puede decir entonces aparecerá sin duda

reflejado en las

declaraciones que D16 pública hoy en este mismo número (ver páginas centrales).

«No se puede llamar al marxismo -añadió— marxismo científico. Eso es una

tontería de un calibre que no

resiste ya el menor análisis crítico y está totalmente superado por lo mejores

pensadores del marxismo.»

Felipe González, que hasta el momento sigue sin definirse de cara al congreso,

consiguió una primera

victoria moral al saber que las ponencias presentadas al congreso extraordinario

79 no definen como

marxista al PSOE.

Espadas en alto

Las corrientes ideológicas que se dan cita dentro del partido mantienen de

momento las espadas en alto.

Las vacaciones políticas han abierto un breve «impasse», justo hasta el día en

que la comisión gestora

presente la memoria de ponencias al congreso de septiembre.

La defensa del «marxismo» como método de análisis y de trabajo en la actualidad

—tesis defendida por el

«sector crítico»- es también otra constante de las ponencias presentadas y, en

este sentido, un pequeño

orgullo para los marxistas.

La batalla interna, salvo zancadillas de última hora, podría tener lugar antes

del congreso extraordinario y

justo en el momento en que se confeccionen las listas de candidatos a delegados

en el congreso. Las

negociaciones tendrán que estar acabadas antes de mediados del mes próximo.

Estos contactos obligados entre «felipistas» o «moderados» e «izquierdistas» o

«críticos» podrían servir

también para dilucidar una batalla soterrada que, a juicio de Felipe González,

«más que una lucha

ideológica es una lucha por el poder».

Tesis equivocadas

«Esa tesis -dijo Pablo Castellano- es absolutamente falsa. El desencadenante de

todo este proceso es el

propio Felipe González, primero con una declaraciones en Barcelona y Asturias, y

después con una toma

de posición categóricamente antimarxista en el último congreso.»

«La lucha por el poder -añadió-, si es que existe, está fundamentalmente

personificada en la antigua

dirección del partido, quien quiere hacer y deshacer sin contar con la base.

Esta es la situación real de

todo el debate.»

 

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