Autor: ;Almunia Amann, Joaquín. 
   Lecciones del XXVIII congreso     
 
 Diario 16.    25/07/1979.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Lecciones del XXVIII congreso

Enrique Barón

Joaquín Almunia

Juan Barranco

José Acosta *

La línea de trabajo de los militantes que han participado en la elaboración de

«las 59 tesis» y

que hemos defendido los pasados 21 y 22 de julio en la Federación Socialista

Madrileña-PSOE arranca a

partir del XXVIII congreso.

La crisis abierta en el mismo nos motivó para colaborar en la clarificación de

nuestra identidad y de

nuestro proyecto político socialista. A este proceso de clarificación hemos

buscado la máxima

participación de los militantes madrileños y de otras muchas provincias,

tratando de ir a las varias de las

causas que provocaron la crisis y de aportar soluciones en profundidad a las

mismas.

Sin embargo, en los debates que se acaban de desarrollar en nuestra Federación

la confusión ha dominado

a la claridad en los planteamientos ideológicos de amplios sectores de la FSM

que parecen no haber

entendido - o no querer entender- la lección que se deduce del congreso de

marzo.

Posiciones políticas

La lección fundamental de aquel congreso, para los que hemos apoyado y apoyamos

«las 59 tesis» en

Madrid, o en otras federaciones del PSOE, es que de ahora en adelante las

discusiones políticas deben

centrarse sobre posiciones políticas y no encubrir soterradamente una búsqueda

de poder como fin en si

mismo.

«Las 59 tesis» nacieron con la pretensión de tomar parte en un debate político,

que el XXVIII congreso

dejaba abierto, a sabiendas de que la confrontación con otras posturas más o

menos moderadas o radicales

supondría un enriquecimiento recíproco y, en definitiva, un fortalecimiento del

partido. Pero nada de eso

ha ocurrido en el debate que desembocó en la asamblea de la FSM.

Mientras que «las 59 tesis» recogen y profundizan las posturas que algunos

mantuvimos ya en mayo,

nuestros opositores de entonces optan ahora por un «baile de disfraces»,

acompañado de un total desarme

ideológico cuya finalidad última ellos mismos explicitan conseguir varios

puestos al sol en la deseada

ejecutiva de síntesis.

¿Qué queda hoy del purismo de que hicieron gala estos compañeros hace dos meses,

manteniendo contra

viento y marea una declaración ideológica inequívocamente marxista, por no decir

dogmática? ¿No será

que la táctica varía - ayer dogmáticos, hoy entreguistas - pero el objetivo

permanece? ¿No se están

instrumentalizando una vez más las resoluciones del congreso para presionar, «a

quien corresponda», en

busca de un puesto en la dirección?

Si las cosas son así y el pacto Bustelo-Llorente-Puerta-F. Moran, en Madrid,

parece con

firmarlo, no sólo no se trabaja seriamente en la búsqueda de nuestras «señas de

identidad» socialistas,

sino que se actúa con métodos propios de partidos burgueses, que nunca

caracterizaron nuestro que hacer

político en el pasado ni pueden ser comprendidos ni asumidos por los militantes

y el electorado socialista.

Cambiar la chaqueta

El reto abierto en el XXVIII congreso sigue estando ahí, y deseamos afrontarlo

de cara, sin ambigüedades

ni confusionismos. «Las 59 tesis» no han obtenido el apoyo mayoritario de la FSM

aunque si el de varias

agrupaciones provinciales—, pero no por ello vamos a tachar, moderar, añadir o

cambiar párrafos a

diestro y siniestro. Es claro que nuestro documento está sujeto a mejoras de

todo tipo, pero no está ni

estará concebido como algo presto a cualquier transacción sobre el fondo a

cambio de puestos de

dirección al nivel que sea. Estamos dispuestos al debate, pero «no a cambiar la

chaqueta» a la primera

ocasión que surge.

Tenemos por delante un trabajo arduo de explicación de nuestras posturas que,

por cierto, no deben ser

tan moderadas cuando en temas centrales, como la estrategia económica o la

política de alianzas, han sido

asumidas sin sonrojo alguno por los que en un momento dado fueron denominados

«radicales».

De aquí al congreso extraordinario falta aún por desarrollarse una parte

fundamental del debate en el seno

del PSOE. Y solamente al final de dicho debate, cuando las posiciones

respectivas estén decantadas,

habrá que plantear abiertamente las alternativas concretas para la dirección del

partido. Entre tanto, los

que hablan de «síntesis» debieran aclararnos a los demás militantes si

consideran que estaban

equivocados en mayo o sí por el contrario en septiembre nos anunciarán sus

errores del mes de julio.

(*) Representantes de la ponencia de «las 59 tesis».

 

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