Autor: Vilar, Sergio. 
   La crisis de la izquierda     
 
 Diario 16.    02/08/1979.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

La crisis de la izquierda

Sergio Vilar

Los partidos comunistas y socialistas de todo el mundo están en crisis. Los

partidos conservadores,

también, Ni en Francia ni en Italia, ni en América del Sur ni en la Europa del

Norte, etcétera, nadie lo

niega con argumentos concretos. Ni siquiera algunos de los más destacados

militantes comunistas y

socialistas. En España, algunos dirigentes comunistas niegan esa crisis: como si

este país perteneciera a

otro planeta. Ó la admiten con reservas y remitiéndola a «determinados grupos»,

sin especificar cuáles.

Ya empezamos con misterios. ¿Cuáles son esos grupos? Hay que concretar.

Es evidente que la izquierda está compuesta fundamentalmente por socialistas y

comunistas; por ello,

cuando nos referimos a la crisis de la izquierda nos referimos a ellos, en sus

diversas tendencias. Que en

cada uno de los partidos existan sectores que no están en crisis, que siguen

observando unas posiciones

teórico-prácticas bastante clarividentes, me parece cierto. Pero los hechos

indican que esos sectores no

son los predominantes.

Que el capitalismo está en crisis es asimismo una evidencia. Nadie que tenga dos

dedos de frente los

niega. Pero que esto sea una realidad palpable no puede impedirnos reconocer la

crisis de la izquierda. Es

un mal método de análisis y de critica de los fenómenos históricos intentar

ocultar unos hechos con otros

hechos. La crisis de la izquierda está comprobada; la del capitalismo también;

¿de qué crisis hablamos

hoy? De la crisis de la izquierda (en numerosas otras ocasiones hablamos de la

crisis del capitalismo

arcaico y de su necesaria superación por una sociedad nueva: superación

necesaria para cuantos son

conscientes de que el mundo no se detiene en ningún nivel de evolución).

Uno de los hechos demostrativos de la crisis es que desde hace sesenta-setenta

años los partidos

socialistas y comunistas preconizan el cambio de sociedad, y de vez en cuando

repiten que el cambio está

cerca, sin que, no obstante, alcancen verdaderas transformaciones cualitativas

del capitalismo, ni siquiera

en los países que ya se autodefinen como «socialistas».

Los problemas y los errores

En varios otros artículos y libros ya he puesto de manifiesto críticamente los

problemas que plantea el

avance hacia el socialismo y los graves errores cometidos en tal rumbo; por

ejemplo: desde antes de la

Revolución de Octubre se hace un cálculo erróneo de las posibilidades de

transformación del capitalismo

en socialismo; esos cambios se enfocan erróneamente porque se limitan a la

conquista del poder político y

a la transformación del sistema de propiedad (aunque son cuestiones clave, no

son las únicas); los

cambios materiales se producen con muchísima rapidez que lo que ha sólido y

suele decirse en los textos

tradicionales, desde Marx a los secretarios generales de los PCs; en todo

movimiento histórico no sólo se

ponen en marcha procesos de cambio sino también procesos de reproducción; en la

URSS y China, en

Yugoslavia y en Cuba, etcétera, aunque se llevaron a cabo procesos

revolucionarios de gran envergadura,

después han caído en la inercia de la reproducción; reproducción de numerosas

supervivencias del

régimen anterior, feudal-capitalista, y entre ellas una reproducción específica

de castas y de clases

sociales, así como la reproducción de la férrea concepción jerárquica del poder;

esas reproducciones las

observamos en muchos otros países.

La crisis de la izquierda, en lo que se refiere a los comunistas, consiste en

que durante unos cincuenta

años (1917-1968) se han supeditado a la imitación del modelo soviético, en

principio el de 1917, pero

sobre todo el modelo que se concreta a partir de los años 1930, en una sociedad

llamada «soviética» pero

de la que desaparecieron los «soviets». Esa imitación se siguió sin tener en

cuenta las condiciones

concretas de cada país en cada periodo posterior. Luego (hacia 1976) se ha

lanzado el «eurocomunismo»

que, por hoy, no es más que un proyecto en mantillas que poco o nada tiene de

innovador respecto a las

múltiples contribuciones que se han hecho para impulsar el movimiento

internacional de los trabajadores.

Algunas de las tesis «eurocomunistas» ya las encontramos en Kautsky, a quien

Santiago Carrillo, como

todos los dirigentes comunistas que tienen más de cuarenta años, han llamado

«renegado» numerosas

veces.

Como ha dicho Nicos Poulantzas, un catedrático de Sociología de la Universidad

de París, vinculado

críticamente a los comunistas griegos y a los disidente franceses, el

«eurocomunismo presenta una

socialdemocratización original puesto que se combina con un estalinismo interno

más o menos

liberalizado»

Antiguas formas

La crisis de la izquierda, en la que asimismo se encuentran involucrados los

socialistas, se demuestra,

además, en que no ofrecen verdaderas alternativas en la organización

centralizada, concentradas y

jerárquicas, burocráticas, que no sólo constituyen una gravísima contradicción y

unos obstáculos enormes

contra el desarrollo del socialismo, sino que incluso resultan negativas para la

evolución progresista del

capitalismo en sistemas democráticos.

La crisis de la izquierda consiste también, al menos en España, en que no se

quiere hablar de la crisis de

la izquierda. Una lúcida posición progresista, que quiera transformar la

sociedad, ha de fundarse, en

primer lugar, en el conocimiento de la realidad. Es necesario conocer para poder

cambiar.

 

< Volver