Autor: Altares, Pedro. 
   Gómez Llorente: Hay peligro de división moral en el partido     
 
 Diario 16.    14/08/1979.  Página: 10/11. Páginas: 2. Párrafos: 35. 

Gómez Llorente: Hay peligro de división moral en el partido

El felipismo nos propone un esquema de organización que frustraría al partido para el combate, para la

lucha

La polémica sobre el marxismo es un tema artificialmente suscitado por las nefastas declaraciones de

Felipe

Hay algunos que confunden el partido con el huerto propio de su finca

Pedro Altares

Luis Gomez Llorente, diputado socialista y uno de los representantes del ala radical del partido, señala en

la entrevista concedida a D16 los riesgos reales de división moral que aparecen en el PSOE.

EI diputado socialista hace responsable a Felipe Gonzalez de la actual crisis por los errores cometidos por

este y revela que el mismo le aconsejó, en el XXVIII Congreso que no dimitiese. Según Gómez Llórente

existen dos concepciones del partido que están en liza y considera que el esquema que Felipe propone

frustraría al partido para su lucha.

P. Dos mesies después de XXVIII Congreso y casi a otros dos meses del congreso extraordinario. ¿cómo

ves la situación dentro del PSOE? R.. La veo positiva en el senado de que se va clarilicando el

planteamiento de los problemas. Y la veo negativa.en el sentido de que no se perfila un encuentro para la

solución de los problemas. Volvinedo al primero de estos puntos. Se va clarificando que el problema no

residia. en absoluto, en un debate escolástico sobre el pensamiento marxista. Y ni siquiera sobre una

definicion ideológica del partido. Lo que va quedando cada vez, más claro es que el cenitro de la

polémica reside en la cuestión de la estrategia, dicho en el lenguaje tradicional de la izquierda. del que

hacer y, también. en el problema de organizacion. De qué tipo de organización se va a dotar al partido

para llevar a cabo esa estrategia.

Volviendo al segundo punto, se ve bastante claro que hay dos concepciones del parí ido en Iiza y mucho

más todavía distintas concepciones de la organización.

P. ¿Cuáles son esas dos concepciones?

K. La primera, que los que nos situamos en !a postura critica rechazamos, es la concepción del partido

como un parlido de representación. Es decir, un partido cuya finalidad primordial es ta representación de

unas ideas j de unos intereses unte los órganos institucionales del hslado o de la región.

La tarea principal del partido, según esta concepción, seria canalizar a través de los mecanismos

electorales esta representación en el Parlamento, en el Municipio, en las Diputaciones Provinciales, en los

órganos preautonómicos. en su día. y en su caso en el Gobierno. P. ;Y la segunda?

R. Otra concepción del partido es la de afirmar que la lucha de clases no es simplemente un concepto para

adornar un discurso en un determinado momento, sino que hay que crear una estrategia coherente con

ella. Una estrategia coherente con la lucha de clases descubre enseguida que el poder en la sociedad no

está solamente en las instituciones, sino que el poder de las clases dominantes es el poder del capital, el

poder de la propiedad de las empresas, del control de los medios de comunicación y el que emana

también de la ideología dominante. Un partido que está en la lucha de clases de verdad tiene que conceder

lanía u mayor atención que a la lucha por los puestos en las instituciones u la lucha por el poder fuera de

las instituciones. De suerte que .se construya un contra poder de la clase trabajadora, que ha de ser

principalmente sindical y en otros aspectos ha de ser también de organizaciones ciudadanas y de otras que

representan frentes de lucha, no simplemente mensajes electorales. Frentes de lucha de aquellos sectores

en que se descompone el concepto de masa y que se aglutinan por intereses afines que emanan de

características generacionales, como puede ser el frente de la tercera edad o el juvenil o que se aglutinan

en torno a intereses comunes, por ejemplo la lucha de la emancipación do la mujer, etcétera..

Para cerrar ahora mi idea sobre estas dos imágenes de partido, estos dos conceptos de partido, creo que la

concepción de partido de representación es un concepto natural de un partido de derecha, porque

representa unos intereses y un esquema de poder que ya existe, que >a está dominando, pero es

intolerable para un partido de i/quierdas que tiene que ir precisamente a crear otro esquema de poder y

alterar las correlaciones de fuer/as en la sociedad.

Un partido de lucha

P. ¿Qué entiendes por «partido de lucha?

R En el PSOE hoy nadie se atreve todavía a negar que el Punido Socialista, además de ser un partido de

representación, tiene que ser un partido de lucha, es decir, un punido coherente con la lucha de clases. Lo

que ocurre es que en la práctica el felipismo nos propone un esquema de organización que frustraría la

ejecución del partido como partido de combate, como partido de lucha, y ahi es donde se pone de

manifestó la diferencia. Una lectura atenta de las llamadas «59 tesis» permite hacer una demostración

documental de lo que acabo de decir, porque si bien hace concesiones en la zona central det documento,

aunque dicho sea entre paréntesis, maneja una terminología que Felipe González no ha manejado durante

dos años, aunque en estas semanas haya vuelto alguna rara vez a usarla.

Este documento en su pasaje centra! reconoce, o nace la concesión de hablar de acción de masas, y de

acción sectorial. Sin embargo, en lus últimas tesis, cuando se habla del partido y de la tareu de los

militantes del partido, se clarifica por un partido elecloralista, claramente electoralista y por supuesto

menosprecia todo lo que sean los controles democráticos y la auténtica federalización de la organización.

Y es que el fenómeno de la organización es absolutamente inseparable con lo que veníamos diciendo,

porque si no se tiene una mentalidad comunista de obedecer las consignas como praxis cotidiana, sino que

se liene una mentalidad socialista democrática pensionada por un ideal autogestionario, no puede haber

parlido de militància si no hay un real autonomía, y una real participación. El dirigismo de García Morató

ha matado ya mucho la capacidad de militància y acabaría asesinándola absolutamente.

P. Pera hay un desplazamiento, según tu la expresas, de la polemica, que ya no es solamente la polémica

del marxismo sí o no, si es que se ha planteado así alguna vez, sino que hay dos concepciones del

partido...

R. En efecto. La polémica sobre el marxismo es un. lema artificialmente suscitado por las nefastas

declaraciones de Felipe González en Barcelona en linea con las que pronuncia el 6 de mayo en Gijón,

Este parlido nunca jamás se planteó si era marxista o no era marxista; este partido ha sido siempre

connaturalmente marxista. Nació precisamente como agrupación de los marxistas españoles frente a los

bakuninistas de la I Internacional. Este es un dato de rigor científico incontrovertible. Ni aún siquiera en

1921, momento álgido del debate politico, de debate ideológico en el seno del PSOE, se cuestionó jamás

ta ideología y la orientación marxista del partido y lo único que discutían era si el partido se adhería o no

a la Internacional de Moscú, o III Internacional. Desde entonces para acá tampoco se había planteado

nunca ese problema y es obvio que el programa máximo del partido es una síntesis aquilatada del

pensamiento marxista y que las obras clásicas del partido también lo son.

El famoso discurso de Besteíro en la Real Academia sobre marxismo o anti marxismo era un alegato de

defensa implícita del marxismo frente a sus críticos, y uno de nuestros libros más valiosos, el de Ramos

Oliveira, se titula «Nosotros los marxistas», y en los discursos a los trabajadores de Largo Caballero, que

acaban de publicarse, habla indistintamente, como puede comprobar cualquiera entrando en una librería y

comprando el libro, de los partidos de la clase trabajadora o partidos marxistas. Estos son sencillamente

unos apuntes de la contextura histórica de nuestro ser como partido. El compañero González plantea,

súbitamente, una polémica en torno a esto.

Pero cuando hay una polémica de fondo salen problemas reales y el problema que tiene et partido hoy no

es distinguir si es más o menos marxista. Este es un planteamiento que no se hubiera hecho si no fuera

porque un individuo plantea extemporáneamente una cuestión. Lo que pasa es que cuando se ha llegado,

por desgracia, a unos niveles lales de personalización como se ha llegado, los errores de una persona traen

gravísimas crisis a loda una organización.

Al plantearse la polémica han emergido lo que son los problemas de hoy. qué tipo de parlido hacemos en

el último tercio de nuestro siglo y cómo leñemos que actuar hoy, si es que seguimos siendo

verdaderamente leales al programa fundacional, y cómo nos organizamos para conseguir eso. Yo creo por

tanto que no ha habido un desplazamiento; lo que se ha hecho ha sido ir progresivamente centrando en

estas semanas ese lema, que Felipe González. en sus intervenciones trata de eludir y de ocultar y de ahí

viene esa actitud de repartir maniqueamente, de etiquetar y decir que el partido se divide entre marxistas,

dogmáticos, socialdemóccratas, socialcristianos, marxistas modernos, etcétera, Eso es falsear la polémica.

El partido se divide entre los que quieren un partido de representación y los que seguimos queriendo un

partido incardinado en la lucha de clases y que no se ciegue con el electoralismo.

¿Peligro de escisión?

P. Pero si hay dos concepciones de partido el peligro de escisión, como consecuencia del congreso

extraordinario, puede estar a la vuelta de la esquina...

R. En e! último capítulo de un libro que tú conoces muy bien, porque fuiste su editor, de aproximación a

la historia del Partido Socialista, yo dedico casi cien páginas a analizar punto a punto la escisión

comunista y ahí podrás encontrar algunas reflexiones de hace muchos años sobre cuúndo un partido llega

A la escisión. Me parece que en alguna página se dice que cuando un sector es minoría piensa que no está

en un partido que sirve a sus ideales; es decir, que realmente está trabajando para lo contrario de lo que

son sus ideales; entonces es el momento en el que se plantea si realmente tiene sentido estar ahí. Porque

naturalmente hay un elemento de racionalidad esencial en los planteamientos políticos.

P. Pero, entonces, el peligro de escisión existe.

R. Yo. de momento, no veo un peligro de escisión en el PSOE. Veo unas grandes posibilidades de

división moral en el partido a partir del congreso. Pero eso se debería más que nada a la actitud

absolutista que adopte el sector que ejerza mayor control en el partido, una tendencia a un poderío

garantizado a través de una mayoría sevillista en el seno de la ejecutiva y en todos los sitios donde pueda

implantarla. Ese es el verdadero peligro a corto plazo. Al plazo del congreso del mes de septiembre.

P. Tú hablabas en tu conferencia a la Agrupación Socialista Madrileña de la verdadera crisis en que se

encuentra el PSOE. Esta crisis está teniendo una repercusión y puede tenerla aún más en I* calle, de tal

manera que los casi seis millones de personas que votaron al PSOE se encuentran ahora desorientados.

¿Tú crees que esta crisis e» auténtica y positiva a la larga o que ha sido artificialmente creada...?

R. Yo creo que hay que decir muy claramente que la crisis en los términos en que se ha planteado se debe

a un error personal de Felipe González. Estos problemas de fondo se podían y se debían haber debatido en

el partido en unas condiciones mucho más sosegadas, más poco a poco y sin la crispación que produce la

«sede vacante».

Es por eso principalmente por lo que en la madrugada del 19 al 20 de mayo inmediatamente después de

que el XXVIII Congreso aprobase la ponencia defendida ante el pleno por Bustelo, cuando se reúnen en

aquella medianoche la comisión ejecutiva con la presencia también del compañero Nicolás Redondo y del

compañero Peces-Barba, que, rio sé por qué, pero el hecho es que estaba allí, hubo dos personas que de

una manera categórica desaconsejamos a Felipe González que diese el paso de no presentarse a la

reelección, y acabo de decir cuan numerosos son los testigos de aquella reunión. En aquella noche

con dos estilos distintos, como es nuestra personalidad, el compañero Redondo por medio de preguntas y

yo por medio de una intervención muy directa y articulada quisimos impedir que el compañero González

tomase esa posición. Posiblemente Felipe González se sintió atrapado por las declaraciones imprudentes

que había hecho anteriormente, y era de prever que, dado el estado de personalización en este momento,

de la excesiva identificación de la imagen del partido y la persona del primer secretario, cosa que a mí me

parece de salud pública corregir para la salvación de la democracia interna del PSOE, la no presentación

del primer secretario a la reelección iba a tener malas consecuencias e iba a producir una crisis. En este

sentido González se dejó arrastrar por criterios muy subjetivos al plantear las cosas como lo hizo en la

mañana del día siguiente pensó más en su imagen personal que en las consecuencias colectivas de su decisión para la organización.

No quiero entrar a juzgar ahora el valor o no, desde el punto de vista de una moral subjetiva, de su gesto.

Pero cualquiera que conociese al partido tenía que prever las consecuencias que se iban a producir y el

que se abriese esta crisis en términos en los que no se debaten, por parte de muchos, con la debida

serenidad los problemas de estrategia, como tales problemas de estrategia, si no que a la vez se está

debatiendo inevitablemente en quién va a residir el poder de la dirección del partido. Esto hace que se

produzca esta división tan poco deseable de los felipistas y de los críticos. Yo prefiero creer en este

enfoque, porque de no creer en él tendría que pensar que Felipe González maniobró para arruinar la

voluntad del congreso manifestada la noche anterior y que todo fue una manipulación para torcer la

voluntad del partido expresada en el congreso.

La opción de Gómez Llorente

P. Se acusa de alguna manera al sector crítico de que fue incapaz de ir hacia adelante y presentar una

ejecutiva alternativa a la saliente..., ¿Tú pensaste en algún momento ser secretario general del partido?

R. No entré en aquel congreso pensando en sustituir a Felipe González en la primera secretaría.; lo que

había, y eso también puede demostrarse, si es preciso, era una previsión de un cambio parcial en la

comisión ejecutiva en el cual estábamos perfectamente de acuerdo. A lo que se iba, si las cosas hubieran

discurrido con normalidad, era a una renovación como de un tercio del número de personas de la

ejecutiva y hubiera habido la lógica lucha, impresiones, diálogos y la final conversaciones entre unos y

otros para ver cómo se hacia esa renovación parcial, Ese era el planteamiento de entrada. Solamente la

pertinacia de Felipe González en no aceptar su reelección determinó que fuese preciso intentar articular

otra dirección. Estos trabajos se realizaron en la mañana del domingo del 20 de mayo.

Prácticamente hasta la llegada de Felipe González al Palacio de Exposiciones, hacia las once de la

mañana, cuando confirmó de una manera ya absolutamente definitiva su posición. Hasta entonces no se

comenzaron estos trabajos. A partir de ese momento los compañeros Tierno Galván, Bustelo y yo

tratamos de configurar otra ejecutiva. Después de un primer contacto quedó convenida una nueva cita

para el mediodía a la que invitaríamos una serie de personas significadas con el fin de elaborar una

candidatura. Sin embargo, cuando nos pusimos en contacto en los pasillos del congreso para citar a estas

personas observamos que se había extendido mucho la consigna de abstención ante cualquier ejecutiva en

la que no estuviera González, y en aquella postura, un tanto nerviosa en aquellos momentos, estaban

confederaciones muy importantes; de tal manera que no se trataba solamente de la no aceptación de la

candidatura por parte de Felipe si no de una aptitud de boicot hacia cualquier otra fórmula, lo que

razonablemente nos hizo desistir.

Pero debo afirmar lo mismo que pensaba entonces, que se trata de un triste episodio en la historia del

partido: El que la posición personal de alguien ponga en crisis toda una mecánica democrática de

funcionamiento, el que una persona no esté dispuesta asumir una dirección puede ser un gesto sugestivo y

digno a nivel personal, para un colectivo indica muy mala salud de la organización pues pone en crisis los

mecanismos democráticos ordinarios. A pesar de todo, el mal menor en tal situación fue el que se adoptó.

Establecer una gestora, caso insólito en la dirección de partidos a escala federal, y proceder a una

discusión de fondo de los problemas para tratar de buscar una solución más estable y definitiva después

de esta clarificación. En resumen, si se hubiese hecho una ejecutiva, que, sobre todo a las diez de la noche

hubiera salido por mayoría, podría haber sucedido que al miércoles siguiente muchos de los que habían

votado esa ejecutiva en la noche del domingo estarían pensando que esos ejecutivos eran los

conspiradores que habían derribado a Felipe González. A los políticos, como dice el viejo adagio, les

ocurre como a la mujer del César que no sólo tienen que ser virtuosos sino parecerlo.

Análisis de futuro

P. Se dice que el llamado sector crítico o radical se ha quedado como exégeta de los textos más o menos

sagrados de la historia del partido y que no tiene una concepción de futuro del partido, ¿tu qué tienes que

decir a esto?

R. Que es una caricatura maniquea. Eso es exactamente lo que decía el padre Isla sobre el modo de

predicar de fray Gerundio de Campazas. Claro que el padre Isla acababa diciendo que fray Gerundio de

Campazas, alias Zotes, en vez de conocer la doctrina del adversario, su posición y molestarse en

analizarla y refutarla, lo que exige un poco de trabajo intelectual entre otras cosas, pone en boca del

maniqueo algo que no tiene nada que ver con el maniqueísmo. Yo creo que se puede estar en desacuerdo

con nuestra manera de ver el partido y a lo mejor, pues, hay cosas que merecen ese desacuerdo, pero decir

simplemente que algunos nos dedicamos a la exégesis de los textos pasados es una contradicción en los

términos, porque habría que preguntarse entonces por qué se ha participado en la dirección del partido,

cómo el partido ha propuesto para cargos relevantes del Estado a personas que estamos en esta postura,

etcétera. Si es que senadores o el senador más votado por Madrid del partido socialista es una persona tan

indocumentada, si es que el vicepresidente del Congreso es una persona tan indocumentada, etcétera.

El problema ahí es más desagradable e indica el estilo de algunos elementos del felipismo que pretenden

aliarse con el santo y la limosna de lo que hemos elaborado entre todos colectivamente, porque hay una

gran cantidad de ideas sobre la estrategia del partido que se ve que coinnciden en todas las ponencias y es

que existe un patrimonio común elaborado entre todos los niveles de representación a los que ha llegado

el Partido Socialista. Hay algunos que confunden el partido con el huerto propio de su finca y se alzan

como propietarios de tareas que hemos hecho en común, y esas tareas son absolutamente una

contribución en la que todos hemos estado. Otro problema es que hacia el futuro algunos pongamos el

acento en el descuido en el que se ha incurrido sobre los trabajos no parlamentaristas, y, en difinitiva, una

cosa que nos separa es que hay quien da una visión triunfalista de lo que se ha hecho y quienes damos una

visión de aceptación de lo que se ha hecho pero en forma crítica dándonos cuenta de que muchas cosas

eran ambivalentes y tenían aspectos negativos que de no corregirse ahora se incorporarían ya

definitivamente como un hábito deformador de la tradición del PSOE.

Peligro: Caer en la democracia dirigida

P. Algunas de las críticas que se hacen a la ejecutiva de alguna manera van también contra ti, porque tu

formas parte de esa ejecutiva. De hecho, en el sector crítico, Gómez Llorente es el único que estaba en la

ejecutiva anterior. ¿Tú crees que la experiencia de

la ejecutiva anterior no fue positiva?

R. Yo creo que la experiencia de la ejecutiva anterior fue globalmente positiva y he explicado bastantes

veces que la ejecutiva anterior hizo lo que en cada momento tenia que hacer, es decir, lo menos malo en

cada circunstancia. Por ejemplo el consenso hubo que hacerle, pero ha traído una desmovilización en el

campo de la izquierda en España. Por ejemplo a la muerte del dictador, después de 40 años de fascismo,

se hicieron las campañas electorales que había que hacer, porque en veinte días y en medio de una sopa

de siglas, en la que luchábamos contra docenas de partidos socialistas había que presentar al país un perfil

del PSOE y, dadas las técnicas de la época, esas urgencias acuciantes, lo menos malo que se podía hacer

era montar una campaña electoral en torno a un retrato juvenil, simpático, atractivo. Eso que atrajo a

miíiones de votos Nevaba una carga negativa que perfectamente se advertía también en aquellos

momentos, pero que no había otro remedio que aceptar y asumirse, que era la excesiva personalización el

incurrir en un nefasto liderismo. Ante esto se puede tomar la actitud triunfalista de decir vamos a seguir

así cada vez, o se puede tomar la postura de que entonces fue necesario pero ahora hay que corregir los

efectos negativos de esa personalización. Otro ejemplo: Hubo que hacer unas listas electorales, después

de 40 años de clandestinidad, y habia que hacer listas en provincias donde una semanas antes no existía

agrupación socialista; evidentemente hubo que hacerlas por un procedimiento bastante centralista y que

no tiene nada que ver con la trayectoria histórica del partido pero en aquellos momentos no había otra

solución. Pero de eso no se puede hacer virtud y querer mantenerlo eternamente. Es hora de decir que si

seguimos por ese camino vamos acabar en una democracia dirigida, no la democracia vital dentro del

partido. Hay que revisar lo que se hizo en un momento dado donde no había otra solución para ir a una

normalización en la que no siga concentrado todo el poder en unas pocas manos. Porque el poder en un

partido esta muy claro, es la información, la designación de cargos y el control de cargos públicos y el

manejo de los fondos, y, si no somos capaces de ir a una auténtica federalización que significa una

descentralización de esos tres elementos, caeremos en una democracia dirigida, en un liderismo y en vez

de tener un primer secretario tendremos un jefe, lo cual no ocurrió jamás en el partido.

P. ¿Tú, tal y como están las cosas, te pronunciarías sobre si es posible una candidatura de síntesis para el

congreso extraordinario para las ejecutivas o más bien dos o tres ejecutivas y que el congreso decida?

R. Yo creo que de entrada va a haber dos candidaturas, porque hay claramente dos orientaciones o dos

posiciones fundamentales y más o menos yo creo que van a entrar los delegados, algunos delegados, con

dos candidaturas en proyecto. Lo óptimo seria que hubiese un encuentro, tanto a nivel del documento que

se elabore, como de las personas a quienes se encomiende la dirección federal del partido. Lo que pasa es

que hace falta que ese documento esté respaldado por personas que se lo crean. Porque no es lo mismo

acatar un documento que creer en todas y cada una de las partes del documento. Lo óptimo sería el que

hubiese un equipo de dirección constituido por un repertorio de compañeros, que unos pongan más acento

en una cosa y otros en otra, pero que precisamente en su globalidad, en su conjunto, permitieran asegurar

el desarrollo equilibrado del partido. De eso es de lo que depende que el partido siga su línea o se escore

hacia la derecha. La derechización del partido no depende tanto de unas definiciones ideológicas teóricas,

como de que la praxis esté orientada hacia el parlamentarismo, el centralismo y el personalismo. Si el

partido se escora por el problema de la obsesión electoral, de unos métodos de actuación centralizados, de

hegemonías muy notorias, de personalismo, el partido giraría por ese escoramiento inexorablemente a su

derechización y acabaría dejando de ser de verdad un instrumento de la lucha de clases, aunque un

papelito pusiera que lo es, solamente una dirección de personas que aseguren un desarrollo equilibrado y

que compensen la preocupación por el poder institucional con la acción de masas, con la federalización

del partido, con el poder colegiado a la hora de tomar decisiones, sería asegurar que el partido seguía su

trayectoria histórica, ¿se va a dar o no se va a dar ese acuerdo? Yo no sé sí se dará ese acuerdo o no, o si

habrá la tentación de dar un golpe. Lo único que puedo asegurar es que si alguien pretende entrar en el

congreso en caballo blanco, y bajo palio, para recibir la aclamación de la multitud que tenga por seguro

que por lo menos no va a tener la unanimidad y que se mantendrá hasta el final, en ese caso, otra

candidatura.

 

< Volver