El copo de la mesa, un test. 
 La primera votación para los felipistas     
 
 Diario 16.    29/09/1979.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El copo de la mesa, un «test»

La primera votación, para los felipistas

La primera votación del congreso todo un «test» de la correlación de fuerzas

existentes reveló ya el

funcionamiento de una mayoría del sector moderado, Todos los miembros de la mesa

que controlará el

desarrollo del congreso fueron elegidos con el apoyo de la línea de Felipe

González.

Presidente fue elegido el único candidato: José Martínez Cobos, médico de

profesión, que ya ocupó este

puesto en el XXVI Congreso del PSOE, celebrado en Suresnes (Francia).

Francisco Ramos Molins, diputado por Barcelona, fue elegido vicepresidente y

María Izquierdo Rojo,

diputada por Granada y firme candidata a la ejecutiva federal, fue elegida

secretaria primera de actas.

Los críticos, a raya

La línea crítica sufrió una significativa derrota en la elección del segundo

secretario de actas, Alfonso

Guerra no admitió la proclamación de Manuel de la Rocha, que había obtenido

menos votos que Maria

Izquierdo en la votación para la primera secretaria. Guerra pidió a Carvajal,

coordinador de las votaciones

y escrutinios, que se aplicaran los estatutos ordinarios para congresos,

solicitando, por tanto, una votación

independiente para la elección del segundo secretario.

De la Rocha, del sector crítico, fue derrotado pocos minutos después por 38

votos contra 18, en la pugna

con Matas Cuéllar, candidato apoyado por la corriente moderada.

Los críticos censuraron la actitud de Guerra, cuya intervención echó por tierra

le reprocharon— las

posibilidades de Manuel de la Rocha, única «incrustación» que habían pretendido

los críticos dentro de la

mesa presidencial del congreso.

La respuesta de la línea moderada, en los corrillos y pasillos del congreso, fue

recalcar la dialéctica

democrática de las mayorías y las minorías. Recordaron el congreso provincial de

la Federación Socialista

Madrileña, en el que los «críticos» y la «tercera vía» situaron a sus hombres en

la presidencia y

vicepresidencia, dejando en minoría a la línea moderada.

La mesa del congreso quedó completada con Julián Crespo como primer secretario

de notas, y Pilar

Quintanal, de la federación de Cantabria, como segundo secretario de notas.

Castellano se disculpó

Invocando una cuestión de orden. Pablo Castellano, delegado por Cáceres y

miembro de la línea crítica,

tomó la palabra para ofrecer, desde el estrado, sus disculpas por las ofensas

que hubiera podido infligir a

otros socialistas durante el debate desarrollado en estos cuatro meses. Aseguró

que pedía las más extensas

disculpas a su compañero Iparraguirre.

Como cuestión de orden, Castellano recordó que los estatutos indican que sea la

mesa del Congreso quien

decida sobre las impugnaciones presentadas contra el desarrollo de algún

congreso extraordinario, previo

al federal y la elección de delegados, y no así la comisión de credenciales.

Nueva iniciativa de Guerra

Constatada por la presidencia la inexistencia de una metodología de trabajo para

los congresos

extraordinarios caso no previsto en los estatutos, Alfonso Guerra tomó de nuevo

la palabra para proponer

que la mesa del congreso se reuniera con los cabezas de delegación y decidir el

orden de los debates.

Aceptada la propuesta, la mesa y los jefes de delegación se retiraron a

deliberar durante media hora.

 

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