Guerra estuvo inflexible con el sector crítico     
 
 Diario 16.    30/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

D16 30 /IX/79

Guerra estuvo inflexible con el sector «crítico»

Pese a los intentos de negociación y las conversaciones mantenidas entre los

distintos representantes de

los dos sectores, no fue posible la integración de representantes del sector

critico en la nueva ejecutiva,

debido, en gran parte, a la actitud inflexible de Alfonso Guerra.

Algunas filtraciones sobre la candidatura de la línea moderada fueron las que

convencieron, al parecer, a

varias delegaciones de que era imposible una integración de representantes de la

línea critica en la

ejecutiva federal.

Su reacción fue —según fuentes diversas— reafirmar su apoyo a Felipe González,

pero a la vez repudiar

una dirección monocolor.

A raíz de estas informaciones fue cuando se inició una frenética actividad para

conseguir un acuerdo

sobre la ejecutiva respaldado por la amplia mayoría del partido.

Fuentes dignas de crédito aseguraron que, a pesar de los intentos de destacados

militantes de conseguir la

incorporación de los críticos a la ejecutiva, Alfonso Guerra, portavoz de la

delegación de Andalucía con

un 25 por 100 de los votos en su mano, se resistía a hacer tabla raza de las

divergencias manifestadas

públicamente a lo largo de todo el debate desde el pasado mes de mayo.

Guerra, inflexible

Guerra había sostenido hasta el último momento antes de iniciarse el congreso

extraordinario que era

incongruente participar en una ejecutiva cuyo proyecto político no se comparte.

Además se mostró

partidario de la continuidad, con las necesarias reformas, de la dirección

anterior, que había sido criticada

globalmente.

Antes de que las comisiones de estrategia y modeló de partido culminaran la

elaboración de los

respectivos capítulos de la resolución política, destacados representantes de la

línea de Felipe González

conversaron con delegados de otros sectores para intentar llegar a un acuerdo.

La iniciativa respondería a la actitud de algunas delegaciones entre las que se

cita la catalana, la aragonesa

y la castellana —Gregorio Peces-Barba se vio en algún momento abandonado por los

delegados de otras

provincias castellanas—, delegaciones que habrían asistido en la conveniencia de

incorporar a la ejecutiva

a miembros de la corriente crítica.

Negociación con los catalanes

Los catalanes sostenían esta tesis, aunque reconocían que, en último caso,

llegarían a un acuerdo con la

línea de Felipe González y Alfonso Guerra, en la medida en que estos simbolizan

el núcleo de la

organización estatal del PSOE.

Además, el cabeza de delegación y principal responsable de la ponencia política

de Barcelona, Raimon

Obiols, habría insistido en acceder a una vocalía de la ejecutiva en vez de

responsabilizarse de la

secretaría de política autonómica como pretendió, al parecer, Alfonso Guerra.

Las razones de Obiols para renunciar a la secretaría ejecutiva serían el

desplazamiento que representaría

respecto a la política socialista catalana. Aunque miembros de la delegación

catalana integrada por 18

personas, 16 de ellas pertenecientes a la línea de Obiols— reconocían que el

cabeza de la delegación no

puede aspirar a dirigir el partido en Catalunya por la complejidad del mismo —

surgido de tres

colectivos—, pero llamaban la atención sobre las próximas elecciones a la

Generalitat.

Fuentes de la representación catalana afirmaron a D16 que habría sido un cargo

ideal para Obiols la

vocalía de autonomías, pero confesaban, a su vez, la improbabilidad, dado el

cambio tan radical que

supondría respecto a la gestión anterior.

 

< Volver