Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El Felipazo     
 
 Ya.    30/09/1979.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA COLUMNA

EL "FELIPAZO"

En el Partido Socialista se ha consumado el "felipazo". Felipe González ha

salido del congreso

extraordinario montado en el caballo blanco, con Alfonso Guerra, a la grupa. Ha

sido como un paseo

militar. La lucha por el poder, con la retirada táctica, de Felipe González en

el congreso de mayo, era,

según se ha visto ahora, la cuestión fundamental. Los llamados "felipistas" han

copado la dirección del

partido. La pugna ideológica se ha diluido al final en una ponencia de síntesis,

no menos radical que la del

XVIII Congreso. Han cedido en la doctrina a cambio de dominar el "aparato".

Desde la primera intervención de Guerra, los seguidores de Felipe González se

han esforzado por quitarse

de encima el sambenito de derechistas y han aparecido como más izquierdistas que

nadie. Era la mejor

manera de segar la hierba bajo los pies de los "críticos". Visto el resultado,

ha sido una jugada maestra.

Felipe González y Alfonso Guerra creen más en la acción política concreta que en

los papeles.

En esto coinciden con Fernando Abril. Ahora podrán desarrollar su política con

más desahogo dentro y

fuera del partido. La política de alianzas, que es la que define en gran parte

la orientación de un partido

político, queda confiada a la discreción del Comité Federal. Y éste, a su vez,

estará básicamente

controlado por el Comité Ejecutivo, que es prácticamente monocolor. Esto parece

indicar que a medio

plazo, se aleja la posibilidad de colaboración estrecha con los comunistas.

Siguiendo la dinámica de este

congreso, es muy probable, en opinión de observadores solventes, que en los

meses inmediatos la nueva

Ejecutiva se esfuerce por evitar cualquier gesto que pueda ser tildado de

"derechización". Pero no es

aventurado predecir que, a pesar del verbalismo radical, este congreso

extraordinario marca una inflexión

en ese sentido.

El "sector crítico" se convierte en conciencia critica de] partido. Es de hecho

una tendencia organizada,

aunque no pueda serlo de derecho. Sólo en el caso de que el "aparato" tratara de

asfixiar la discrepancia

interna, se produciría una escisión masiva por la izquierda.

De momento, con las concesiones doctrinales, es decir, teóricas, se ha evitado

este riesgo. Este ala radical

sirve, además, de muro para evitar el expansionismo del Partido Comunista. Me

parece que a Carrillo no

le ha gustado el resultado de este congreso extraordinario del PSOE. Felipe

González y Adolfo Suárez

se entienden bien y son partidarios de ir ensanchando y consolidando el

bipartidismo imperfecto en

España. Tras este congreso parece claro que entre la UCD y el PSOE no va a

quedar ningún espacio

vacío. Como decía ayer Luís Apostua, "sólo hay centro".

El mapa político, respondiendo a la moderación de la ciudadanía, se divide casi

en dos: centroderecha y

centroizquierda. En las elecciones de 1983 el Partido Socialista puede ser

verdadera alternativa de poder

si logra sacudirse del todo para entonces loe hábitos de la clandestinidad—

verbalismo, agresividad,

inmadurez—y convertir su sindicato en hegemónico. Por lo pronto, de este

"congreso del felipazo" se sale

con una cierta sensación de desconcierto: las palabras y los hechos no

concuerdan.

Abel HERNÁNDEZ

 

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