Autor: Ibáñez, Juan G.. 
 Alfonso Guerra. 
 El marxismo ha encubierto la lucha por el poder     
 
 Diario 16.    28/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 41. 

Alfonso Guerra

El marxismo ha encubierto la lucha por el poder

Cuatrocientos veintiún delegados de algo más de doscientos mil militantes

socialistas se reúnen esta

mañana en un hotel de Madrid para elaborar, en el plazo de tres días, la línea

política del PSOE para el

próximo bienio y elegir una ejecutiva federal que dirigirá los destinos del

partido hasta el próximo

congreso ordinario.

Tras cuatro meses de debates, tensiones e incertidumbre, el primer partido de la

oposición va a tener

un equipo dirigente con la capacidad de tomar las urgentes decisiones que

requieren la situación política,

económica y social.

Alfonso Guerra, pieza fundamental del equipo de Felipe González, y Luís Gómez

Llorente, líder de la

corriente «crítica» comentaron extensamente las necesidades y posibilidades que

se le presentan a este

congreso extraordinario en dos amplias entrevistas. Habló con ellos Juan G.

Ibáñez.

MADRID, 28 (DI6).Síntesis que quiere decir integración, en la resolución

política; homogeneidad que

implica coincidencias globales, en la ejecutiva federal. Alfonso Guerra, número

dos del PSOE, estratega

de la línea política de Felipe González y candidato sin rival a vicesecretario

general de la nueva ejecutiva,

declaró a D16 que el verdadero debate del Partido Socialista es el de su

adaptación a la nueva situación

social y a su nueva situación interna.

Guerra criticó duramente a la «tercera vía», afirmó que a la lucha por la

dirección del partido se ha

superpuesto una polémica ideológica, sostuvo que el PSOE no va a ser

interclasista y reclamó a la

organización reflexión antes de dar cada paso.

- ¿Cree posible una síntesis en resolución política y en la ejecutiva federal?

- Desde mí punto de vista, la asimilación de todas las posiciones que hay dentro

del partido en una

declaración de línea política en el congreso no es difícil. He analizado lo que

ha pasado desde el

veintiocho congreso aquí y han cambiado muchas posiciones. Tal vez porque no

eran aquellas que

aparecieron las auténticas; tal vez porque antes, a lo mejor, había gente que se

despechaba porque

apareciera la palabra marxismo en un papel y ahora no tiene ese problema.

Antes algunos decían que el marxismo era la Biblia según San Carlos Marx y hoy

ya no lo dicen y

afirman que a nadie se le ocurre decir que dentro del partido no tienen cabida

los que no son marxistas.

En la comisión ejecutiva que nombre el congreso se puede lograr una síntesis muy

amplia de posiciones,

pero que nunca podrán llegar al ciento por ciento. Las personas que hayan estado

desacreditando

globalmente la política del equipo anterior, si ahora se encuentran con que hay

una continuidad de aquella

ejecutiva serán ellos mismos los que tengan dificultades para entrar, y no

porque se les excluya.

Los escrúpulos no vienen de mi parle, sino que vendrán de la suya. Ahora, si hay

un cambio de posiciones

en la propia persona, no creo que nadie se atreva a excluir a nadie. Lo que no

se puede es negar un

proyecto político y estar en una ejecutiva que va a aplicar ese proyecto.

Criticar a Felipe, un trampolín

- ¿Cómo interpreta que haya habido sectores del partido que han atacado

directamente a Felipe González, a

través de referencias al personalismo y de una «operación de castigo» como la

del congreso de la

Federación Socialista Madrileña?

- Cuando algunos hablan de «felipismo» saben conscientemente que están

inventando algo para desacreditar

todo proyecto político y una figura política. Tiene muy poca credibilidad que

dentro del partido se hable

de personalismo de Felipe o se hable de «felipismo» cuando se sabe perfectamente

que Felipe nunca ha

utilizado su cargo de secretario general para tener una calificación especial en

las decisiones del partido.

Ahora, en el caso de Madrid que cita, puede ser cierto que pueda entenderse como

una «operación de

castigo». Pero con una mutilación: que hay gente que puede pasar a las páginas

de los periódicos a través

de un proyecto político que aglutina a un sector importante de una organización

concreta, mientras que

otros pasan como «el que se atrevió» a dar un día en los nudillos de una figura

política que ya está en los

periódicos. Hay gente famosa en este país porque fueron los que tiraron el huevo

podrido al ministro que

vino de no sé donde.

También la verdad es que en el tema de la delegación de Madrid al congreso

extraordinario pocos estaban

pendientes de lo que iba a pasar en el congreso; más bien estaban pendientes de

lo que podría pasar en el

congreso de noviembre de Madrid. Entonces, había un telón de fondo que deformaba

las cuestiones.

De todos modos, puede haber una curiosa contradicción; se puede pensar que el

triunfo de un

determinado grupo en Madrid o en otro lugar significa una derrota de Felipe,

pero hay que observar que

ese triunfo sólo se da vendiendo el producto de que se está con Felipe .Porque

quien aparentemente gana

contra Felipe en Madrid inmediatamente se apresura a decir que son de Felipe,

que apoyarán a Felipe, que

ha ganado Felipe.

- ¿Va a acudir la «tercera vía» con un peso nacional al congreso?

- Esa calificación de «tercera vía», que podría ser desde luego discutible

podría polemizarse si es una

tercera, una primera o una segunda— no tiene reflejo en otro lugar más que en

Madrid. Ese es un

fenómeno madrileño y desde luego explicado por las circunstancias poscongreso

extraordinario, es decir,

por las elecciones a la secretaría general de Madrid, etcétera. No tiene la

menor relación con las

delegaciones de otros sitios.

La elección de ejecutiva, al fondo

— Durante estos meses de debate han insistido en que había una lucha por el

poder dentro del partido,

pero parecía que lo decían como si no fuera con ustedes, como si no les

implicara también...

- Yo no he hablado de lucha por el poder. Lo que sí he dicho, lo digo y lo diré

todavía más, es que el telón

de fondo del debate ha sido muy importante, hasta el punto de que sostengo que

no ha habido débate. El telón de fondo ha sido la dirección del partido.

Un partido que se plantea un debate ideológico simultáneamente a la elección de

unos cargos para la

dirección, o no hace debate o no se ocupa de los cargos de la dirección.

El problema es que ha habido un reconocimiento expreso de algunas personas,

diciendo: yo esto me lo

planteaba para el ochenta y uno, poro el debate ideológico sobre el marxismo me

lo ha facilitado para

ahora; pero mi problema era el problema de la dirección, del acceso a la

dirección. Lo cual me parece

muy legítimo. .

Lo que ya no es tan legítimo es que se disfrace bajo un debate ideológico. Eso

ha amputado mucho el

debate ideológico, porque la gente no estaba pendiente de eso. Prueba de ello es

que el tema del

marxismo se ha diluido de una manera clarísima.

- Entonces, ¿por qué se suscitó el tema del marxismo? No fueron los «críticos»

los que lo suscitaron.

- El tema del marxismo yo creo que no es más que un reflejo, un síntoma de una

necesaria readaptación del

partido a la nueva situación de la sociedad y de su nueva situación interna. Se

suscitara o no de una

manera directa, este problema tenía que llegar al partido y el inconveniente que

yo encuentro es que se ha

querido resolver en tres días de congreso. Y eso no puede ser. El debate, tanto

ideológico como de

readaptación a la nueva sociedad, tiene que hacerse todos los días y no en un

salón durante un par de días.

Insisto: la aparición del tema del marxismo es un síntoma y no la causa de la

necesaria readaptación del

partido.

- Entonces, lo que Felipe González habría buscado con sus declaraciones sobre la

retirada del término

«marxista» habría sido hacer a los militantes a la idea de que el PSOE no es

patrimonio (te los marxistas.

- Eso puede estar en la base del problema. Pero de todas maneras no creo que

fuera una voluntad

consciente de Felipe. Aunque pudiera estar en la base del problema.

Readaptación a la sociedad

— ¿No cree, entonces, que fue un error de Felipe González renunciar a la

secretaría general?

- Yo creo que no, por una razón: porque la posición de Felipe renunciando a la

candidatura para la

secretaría general encierra una serie de valores más profundos que el de estar

en la dirección del partido.

Encierra el valor de que la organización tiene que pararse ante sí misma y

decir: bueno, cuando se da un

paso hay que conocer cuál va a ser el siguiente y hay que ser consecuente cuando

se da el paso. Me

refiero tanto a unos como a otros. Hay que saber que cuando se realizan gestos

hay que asumir la

responsabilidad. Si no, no se deben hacer.

Pero el proceso le era necesario al partido. Prueba de ello es la diferencia

entre la resolución política del

veintiocho congreso y las ponencias que las agrupaciones han presentado.

No se pueden perder los papeles, en el sentido de decir que como estamos en la

libertad nuestro objetivo

es gobernar. Ni se pueden perder tampoco diciendo que como no estamos gobernando

seguimos con los

esquemas de la clandestinidad. Las dos posiciones son bastante equivocadas, a mi

juicio, y no hacen más

que consolidar un poder de derecha en este país.

No somos interclasistas

- ¿Cree que el PSOE debe renunciar a ser expresión de una sola clase, la

trabajadora, para convertirse en un

partido claramente interclasista?

- Yo creo que el partido no puede ser interclasista. No puede serlo. Lo que se

entiende por partido

interclasista es un partido que intenta representar intereses de distintas

clases, y yo creo que el Partido

Socialista Obrero Español no puede representar, en ningún caso, intereses de

distintas clases.

Otra cosa, que no tiene nada que ver con esto es que un partido socialista tiene

que analizar la realidad

con absoluta objetividad y tiene que comprender que en la sociedad contemporánea

ha habido una especie

de fuerza centrípeta de distintas clases sociales. Por ejemplo, antes había unas

clases de profesiones

liberales arquitectos, abogados, profesores, catedráticos— que pertenecían a la

élite del poder, y si no

estaban en el poder sí no estaban en sus aledaños, sirviendo al poder. Hoy hay

una cierta proletarización

de esos puestos.

Hasta hace relativamente pocos años, la clase dirigente detentaba también el

poder del consumo. En un

momento determinado, en el del «crack» económico de mil novecientos veintinueve,

se produce un

replanteamiento, surge el problema de qué hacer con el excedente de producción.

Entonces, se resuelve

de dos maneras: en Europa a través del fascismo, y en América a través del

consumismo, línea que

después van a asumir los fascismos y que va a ser la que se extienda como modelo

por el mundo entero.

Esto hace que la clase trabajadora pierda en cierto modo el virus revolucionario

y se aburguese. Ese

consumismo hace que se aproxime la posición de una cierta clase dirigente, que

no era la económica, pero

sí una élite, hacia la proletarización, y un cierto aburguesamiento del

proletariado.

Esto crea una estratificación social mucho más compleja que la que había a

finales del siglo diecinueve en

la que velamos claramente a la burguesía por un lado y al proletariado por otro.

Esto es lo que crea la

necesidad de que un partido socialista comprenda que alrededor de la clase

obrera puede haber una serie

de intereses que no son estrictamente de la clase obrera, pero que tiene con

ella una coincidencia

anticapitalista en un momento dado.

- Pero, una cosa es representar esos intereses y otra es que se dirija a esos

sectores un mensaje socialista,

cosa que no parece que esté ocurriendo.

- Sí es verdad, es verdad. Pero estamos en una situación curiosa de transición,

en la que símbolos valen más

que los contenidos. Hay miedos a hablar de una manera irreverente de una serie

de cuestiones e incluso de

una serie de instituciones en este país por temor a que te asimilen con los que

lo decían antes.

Entonces, si no se puede llevar con facilidad el mensaje socialista a ciertos

sectores es porque se tomaría

enseguida el símbolo de que el partido es interclasista y no es verdad.

 

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