Autor: Calabuig, José. 
 En pijama. 
 Enrique Múgica     
 
 Interviú.     Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Cortes y política

En pijama

Enrique Múgica

Su casa lleva camino de convertirse en un museo: juguetes antiguos fiquritas de

porcelana, animales en

bronce nácares y todo lo que usted pida. «Cosas de mi mujer rima Enrique Múgica,

luchando contra las

posibles erres que es una apasionada por la colección de todos estos objetos.»

Pero lo cierto es que el

diputado del PSOE por Guipúzcoa se siente en medio de tanto cachivache como en

la gloria. Y no

digamos cuando tiene el tanque en sus manos. Entonces se te ilumina la sonrisa,

y te da vueltas, y lo mira

una y otra vez. Si, ese tanque «magavilloso». que le regalaron unos compañeros.

Sobre la biblioteca, repleta de libros «aunque la mayor parte sigue estando en

San Sebastián, donde tengo

mi casa», un álbum de cantos (gregorianos «también de mi mujer», un tarot (de la

mujer, claro) y un poco

más allá en el pasillo, frente al cuarto de baño donde Múgica procede á su

afeitado diario, una bicicleta de

ejercicio que mire usted por dónde es suya, pero que no la utiliza nadie. «No

suelo practicar ningún tipo

de ejercicio físico En realidad mi vida es bastante regular dentro de lo que

cabe: me levanto a las nueve,

desayuno en casa, voy al Congreso o a la ejecutiva del partido, y después de

comer, igual, Normalmente,

si no tengo ningún compromiso, me acuesto a tas doce.» El desayuno del diputado

es siempre el mismo:

tostadas con mantequilla y merme lada y café con leche. Al mediodía, si puede

comerá sus platos favoritos de primero, pastel caliente de setas pudding de

krabarroka y crepés de txangurro, de segundo mero al

horno, y de postre, sorbete de limón.

Tiene Enrique Múgica una memoria asombrosa. Recuerda por ejemplo con la mayor

exactitud, las

prendas que componen su guardarropía: cinco slips blancos, siete camisas y ocho

trajes, tres de ellos de

verano, lo cual, dicho así de corrido y sin pararse a pensarlo, encierra su

mérito. «Más trajes, por

supuesto, que cuando estuve en et penal de Burgos —dos años— con soto un traje

de verano y otro de

invierno facilitados por la Administración, Pero como yo entonces estaba muy

delgado y era muy guapo.

guapísimo, todo me sentaba maravillosamente bien.» En la zona nacional, donde

vive Enrique Mugíca,

las pintadas se multiplican, «En realidad, yo habito aquí, que no es lo mismo

que vivir. Mi mujer es la que

lo pasa bastante mal. Nuestra tienda ha sufrido dos atentados, el último de los

cuales ocasionó pérdidas

por un millón de pesetas.» Y pese a todo duerme bien, muy bien, este Enrique

Múgica. que sólo necesita

tomar comprimidos cuando se acuesta muy tarde. «De porros, ni hablar.»

JOSE CALABUIG

 

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