Autor: Altares, Pedro. 
   Construir en libertad     
 
 Diario 16.    22/05/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Construir en libertad

Pedro Altares

Pasaban las diez de la noche del domingo y el presidente de la mesa abrió la

sesión de clausura. Los

nervios de los delegados, observadores, invitados, prensa y todos los demás

asistentes estaban rotos.

Cierta sensación de claustrofobia era palpable después que. suspendido el

previsto mitin-fiesta del Retiro,

el congreso no había tenido ni un solo acto exterior en los cuatro días de

sesiones. Todo un símbolo del

clima cerrado, casi irrespirable, de constantes vaivenes emocionales en que se

había desarrollado este

XXVIII Congreso del PSOE, replegado de manera enfermiza sobre si mismo. Fue

entonces, las tribunas

del público atestadas y grandes claros en los asientos de los delegados, cuando

tuvo lugar una de las más

significativas intervenciones del día. y me atrevería a decir de las cuatro

jornadas. El representante de la

comisión para elaborar la ponencia económica presentó una moción en la que decía

«no haber tenido

tiempo para elaborarla y por ausencia en ella de los suficientes especialistas»,

mientras emplazaba al

comité federal para que, en el término de seis meses, elaborara un nuevo texto

de trabajo. Tan increíble

proposición fue aprobada sin pestañear por los díscolos delegados asistentes, si

no recuerdo mal, con un

solo voto en contra. Nadie quiso caer en la cuenta, o al menos no lo demostró,

lo que significaba pasar de

largo en estos momentos nada menos que de la ponencia económica por parte de un

partido que llevaba

varios días preguntándose si era o no marxista. Ninguno de los ortodoxos del

marxismo que habían

gastado su pólvora en salvas de catecismo se rasgó las vestiduras ni reflexionó

en voz alta sobre tamaña

contradicción. Algo así como callarse ante que una parte de los asistentes

acababa de descubrir nada

menos que un marxismo sin economía. Cualquier tipo de estupefacción y asombro

está sobradamente

justificado.

Pero hay más: por la mañana el congreso aprobó la supresión de la secretaría de

relaciones

internacionales. Se supone que con la intención de que sus funciones fuesen

asumidas por el secretario

general. Pero al no existir éste durante los próximos seis meses el PSOE va a

permanecer aislado en uno

de los flancos fundamentales para toda organización socialista: el

internacionalista.

Dejando aparte la contradicción, verdaderamente pintoresca, de otros muchos

datos, no cabe duda de que

ese suspendido acto del paseo de Coches del Retiro y la eliminación de la

secretaria internacional, junto a

la no discusión de la ponencia económica, nos dan la medida exacta de lo que ha

sido este congreso, su

enorme desviación respecto a los verdaderos problemas que no solamente el

socialismo, sino también

España, tiene planteados,

Cabe decir que sería fácil cargar las culpas de lo sucedido a unos o a otros. No

seria justo. La culpa es de

todos (militancia y dirección) y la reflexión ha de ser común sin posturas

maniqueas sin chivos

expiatorios. La sena crisis abierta en el PSOE y que ha salido al exterior en

estas a menudo dislocadas

sesiones no puede entenderse sin enmarcarla en esa frustración colectiva (con

más o menos base real),

que ha sido para muchos el modo en que se ha llevado políticamente el periodo de

transición de la

dictadura a la democracia. El socialismo español ha tenido el coraje de

explicitarla en una gran sesión de

terapia colectiva que nos remite a la profunda crisis de identidad que sufre la

sociedad española. Harían

mal los pescadores en río revuelto si se les escapase esta dimensión,

fundamental, de lo sucedido en el

Palacio de Congresos y Exposiciones. También los socialistas españoles son fruto

de un tiempo y de un

país dentro de unas coordenadas históricas que no pueden manipularse, Ellos, al

menos, se han mostrado

sin veladuras con sus contradicciones, debilidades y enfrentamientos. No se

trata de sacar la moraleja

moralizadora y gratificante. sino de contar toda la verdad sobre un congreso que

no ha sido tétrico, sino

más bien iluminador.

Señoras y señores: el país es esto. Construir en libertad a partir de ahí es el

gran reto no sólo de los

socialistas, sino de todas las fuerzas políticas progresistas y también de la

sociedad ente

 

< Volver