Porqué Suárez favorece a los nacionalistas. 
 Felipe González: A partir del 83 sólo se podrá gobernar en coalición     
 
 ABC.    04/10/1980.  Página: 5-7. Páginas: 3. Párrafos: 31. 

SÁBADO 4-10-80

NACIONAL

ABC / 5

ABC pregunta

Porque Suárez favorece a los nacionalistas

_

Felipe González: "A partir del 83 sólo se podrá gobernar en coalición"

MADRID. El secretarlo general del PSOE, Felipe González, anunció ayer en un

coloquio con la

Redacción de A B C que a partir de este momento la oposición que iba a realizar

su partido no iba a ser

otra que ofrecer soluciones al país, puesto que tienen cu propio proyecto

político. Esta estrategia, que

descarta el consenso—«yo no apoyo el Gobierno extramuros del poder»— debería

(levar, según sus

apreciaciones, a los socialistas a gobernar en el 83 o en el 82, si hay

elecciones anticipadas

«En cualquier caso —añadió—, a sacar a este país adelante cuanto antes.»

Criticó al presidente Suárez por lo que calificó de tinte autoritario al decir

que tienen 18O votos para

gobernar sin el PSOE, cuando una semana después llama al partido

socialista para arreglar el

tema de las autonomías El líder socialista estimó que la potenciación de

partidos no estatales que está

llevando a cabo el Gobierno conducirá a la imposibilidad de gobernar tras el 83

si no es en coalición.

Con respecto a Andalucía dijo que existe el convencimiento de que el 151 es la

fórmula, y refiriéndose a

Navarra, mostró su preocupación por la radicalización, señalando que un

referéndum ahora sería «la

salva» de la guerra civil y que los socialistas no correrán con esa

responsabilidad. En relación a la política

económica, los socialistas califican de falta de audacia la posición del

Gobierno e insisten en la

concitación con las fuerzas sociales y económicas para salir de la crisis.

Para Felipe González, en el grave problema del terrorismo falta decisión

política, abogando por la

constitución de las Juntas de Seguridad y las Policías Autónomas.

«Yo creo que se han producido en este país una serie de hechos históricos, entre

los que no es el menor el

encuentro, después de aprobada la Constitución, y por primera vez en los cien

años de historia del Partido

Socialista Obrero Español, con la Institución monárquica. Ese fue un encuentro

que hay que situarlo

como superación de viejas rencillas. Yo siempre he afirmado, y a veces no he

sido entendido por mis

propios compañeros, que el republicanismo del Partido Socialista no es esencial.

Es consecuencia de una

mera circunstancia histórica; de ahí la importancia del encuentro con el Rey.»

Con esta afirmación de Felipe González, secretario general del PSOE, se iniciaba

el coloquio mantenido

con él por la Redacción de A B C en la casa de Prensa Española.

Dio la bienvenida a Felipe González el director de ABC, quien, en sus palabras

de salutación dijo, entre

otras cosas, que »A B C, que, como es bien sabido, se encuentra lejos de los

postulados que tan noble y

brillantemente defiendes, coincide contigo en lo más esencial: el amor a España,

a la libertad, a la

convivencia y al juego limpio». Acompañaban al director de ABC, el consejero

delegado de Prensa

Española, S. A,, Nemesio Fernández-Cuesta; el director adjunto y el subdirector

de ABC. Miguel Torres

y Francisco Giménez Alemán, respectivamente. Por parte de la Redacción

intervinieron en el coloquio,

que tuvo como escenario el histórico despacho del fundador de ABC, el jefe de la

Sección Política, Ángel

Antonio González, y los miembros de la misma Pilar Urbano, Carlos Dávila y Luís

Peiró.

«UNA POLÍTICA DE TRANSPARENCIA BENEFICIARÍA AL PROPIO GOBIERNO»

Tras una breve exposición sobre la existencia de corrientes en el seno del

socialismo internacional y

nacional, Felipe González manifestó que !a opción que él representa no tiene

nada de autoritarismo en el

sentido de aferrarse al cargo de secretarlo general del PSOE por encima de todas

las cosas. Desde su

punió de vista, cuando se defiende una postura con sinceridad no se debe tener

«empacho» en marcharse

cuando lo defendido no es compartido por la mayoría de los militantes. «Ahí —

afirmó— radica !a propia

fortaleza.»

No quiso entrar Felipe González en una mayor explicación de los contenidos de la

reunión del miércoles

con el Gobierno, «para no perjudicarlo». Para el secretario general del PSOE,

todo lo que podía decir ya

lo dijo en la rueda de Prensa de aquella misma noche, y consideró que las

ampliaciones deben

corresponder al presidente Suárez en la rueda de Prensa que tiene convocada para

hoy. Insistió, no

obstante, en la necesidad de una política informativa de absoluta transparencia

que, incluso, será

beneficiosa para el propio Gobierno, e hizo algunas reflexiones sobre cómo han

incidido negativamente

sobre UCD algunos silencios informativos que ha privado a la opinión pública del

conocimiento de temas

y actitudes de otros grupos políticos.

«OCULTAR LA DEBILIDAD CON UN TINTE AUTORITARIO»

Como derivación, se llegó al terna de la cuestión de confianza presentada por el

Gobierno. De

«desconfianza», en palabras de Felipe González. El balance, la valoración que

hace el secretario general

del PSOE de aquel debate y de la reacción de Suárez es negativo. «La reacción,

casi psicológica, de

Suárez fue la de tratar de ocultar la debilidad a la que se ha llegado en el

desarrollo político del país, sobre

todo desde las últimas elecciones generales hasta aquí, con un tinte autoritario

que ni siquiera le sale. «Se

trataba —continuó— de dar la imagen más que de la autoridad moral para sacar al

país adelante, del

autoritarismo y la Imposición. Sobre todo, en la respuesta que me dio a mi, eso

fue muy evidente. Al

decir, un tanto grandilocuentemente, que no necesitaba los votos socialistas

para gobernar, porque ya

tenia los 180 votos necesarios, estaba teniendo, para mí, una reacción

autoritaria. Y una semana después

llamaba al PSOE para solucionar el problema de las autonomías en general y el de

Andalucía en

particular.»

ANDALUCÍA: «YO NO ME SACO LA FORMULA MÁGICA DE LA MANGA»

Se pasó luego a una referencia concreta al tema autonómico más actual:

Andalucía. Felipe González, que

quiso en todo momento guardar algunas consideraciones de evidente interés, para

propiciar así un

entendimiento global sobre el proceso andaluz, comenzó por afirmar que «en estos

momentos existe el

convencimiento concreto de que el ciento cincuenta y uno es la fórmula». «Yo

pienso, incluso, que el

instrumento para vehiculizar el procedimiento de este artículo, teniendo en

cuenta el caso de Almería, es

la reelaboración de la ley Orgánica de Modalidades del Referéndum sobre [a base

de la propuesta de las

fuerzas políticas con representación parlamentaria.» Añadió que en ningún caso

se debe repetir el

referéndum en Almería, puesto que «ya ha habido bastante laceración e, incluso,

existe la posibilidad de

un nuevo fracaso», y, en definitiva, «no se debe servir el mal ejemplo de

arreglar un problema en la

Moncloa, sino que la fórmula de entendimiento !a debe dar el pueblo andaluz por

medio de sus

instituciones representativas». Insistió el secretario general del PSOE en que

su posición en este tema «no

es nada partidaria, y si parte de la visión de Estado». «Yo —dijo— no me saco la

fórmula mágica de la

manga.» Indicó, sin embargo, que, a sU Juicio, existe una fórmula concreta para

llegar a un acuerdo fina!,

un método que no choque ni con la letra ni con el espíritu de la Constitución, y

que permita la

participación de los parlamentarios almerienses en el proceso de redacción

estatutaria, aunque

jurídicamente —insistió— «tal participación, por supuesto, no se resolverá hasta

que el pueblo de esta

provincia ratifique el Estatuto "a posteriori", una vez que ya ha sido aprobado

en las Cortes Generales».

Para completar el análisis del tema andaluz, prioritario en la resolución del

Estado autonómico, Felipe

González sugirió que en cualquier caso «los parlamentarios almerienses deben

hacer constar

fehacientemente su deseo de participar en el proceso»; «así — añadió —, por esta

manifestación positiva

de estos diputados y senadores y, naturalmente, por una apelación al interés

nacional, las Cortes pueden

aceptar la integración almeriense en el proceso mediante una ley Orgánica, a

condición, claro está, de que

el pueblo ratifique el Estatuto». «Si no llegamos a un acuerdo en este sentido,

daremos la impresión de

que todos estamos locos.»

NAVARRA: «EL REFERENDUM PUEDE SER LA SALVA DE LA GUERRA CIVIL»

A continuación en el coloquio, surgió otro de los «puntos calientes» en el

diseño autonómico español.

Navarra, una región sobre la que Felipe González explicó su punto de vista desde

un doble aspecto: el

general, que se refiere a la idoneidad de un referéndum, y el partidista,

centrado en la continuación de la

ponencia orgánica de los socialistas navarros al Partido Socialista de Euskadi.

Sobre el primero de ellos

aseguró: «Aquí sí que nosotros recibimos todas las bofetadas, por diestra y

siniestra. Y eso viene dado

porque, en la actual composición de tuerzas, es un solo voto el que decide en el

Parlamento Foral la

convocatoria o no de un referéndum, un referéndum que es —y esto es

trascendental para entender et caso

navarro— para ratificar simplemente lo que ya ha decidido el Parlamento: el sí o

el no a la Integración.

En estas condiciones, a mi Juicio, tal consulta a Navarra es ni más ni menos qua

la salva de la guerra

civil. Por eso, mi posición responsable es que no haya referéndum. Bien

entendido, sin embargo, que si

todos dicen que sí, nosotros nos aguantaremos, pero recomendaremos a nuestros

militantes que se

abstengan, porque no podemos pesar con la carga, la tremenda responsabilidad

histórica, de llevar al

pueblo hacia una guerra civil.»

A continuación, Felipe González ofreció su fórmula para distender la situación

conflictiva en que se

encuentra el viejo Reino. «Una fórmula — dijo — que se fundamente en tres puntos

básicos que se

pueden resumir así: llenar de competencias con eficacia el Estado de Euskadi,

llenar, igualmente, de

competencia a las instituciones navarras, ir sin pausas al amejoramiento del

Fuero y favorecer, de algún

modo, los convenios entre ambas comunidades.»

Sobre la situación de los socialistas navarros, el secretario general del PSOE

hizo las siguientes

consideraciones: «Nuestros militantes son perfectamente conscientes de la

situación especial que viven,

motivada, en su conjunto, por la violencia, el terrorismo y por la concreta

personalidad del pueblo

navarro. Yo, creo, y así lo he hecho saber, que nosotros no debemos dar el

ejemplo contrario a la

distensión que predicamos y, por ello, aunque muchos compañeros navarros estén

deseando la

desvinculación, pienso que debemos colocarnos en un nivel de concertación. Las

dos comunidades tienen

problemas comunes: entre otros, los tiros. Por eso no estoy dispuesto a plantear

traumáticamente el tema

del partido ni, por su puesto, el de Navarra.»

TERRORISMO: «ES ESTÚPIDO PENSAR QUE DENTRO DE UN AÑO SERA MAS FÁCIL

SOLUCIONAR EL PROBLEMA»

Los tiros, comunes en el País Vasco y Navarra por la acción terrorista, lleva el

coloquio hasta los temas

de orden público. «.Aquí hay un mandato constitucional y un Estatuto», dice

Felipe González

refiriéndose a la necesidad da que se establezcan las Juntas de Seguridad. Aun

reconociendo como

lógicos los temores ante una Policía autónoma vasca, el secretario general del

PSOE

se mostró absolutamente consciente de la gravedad del problema del terrorismo.

«Me parece estúpido

pensar —dijo— que dentro de un año va a ser más fácil solucionar este problema

que hoy. Si dentro de un

año la situación es mejor, será porque ha comenzado a arreglarse hoy; si no, la

situación será mucho más

difícil. Ese es e¡ pateamiento que me hago en términos de racionalidad.»

«Garantizar el éxito total en la lucha antiterrorista, eso no lo garantiza

nadie; pero el fracaso se puede

garantizar por el retraso.»

Como ampliación a sus anteriores declaraciones, Felipe González se extendió en

la consideración

histórica que significa el asumir el compromiso de erradicar la plaga

terrorista. «Hay un compromiso que,

a mi juicio, hay que asumirlo con responsabilidad histórica. El juicio que se va

a hacer sobre esa

responsabilidad va a ser absolutamente negativo en caso de que no se cumpla ese

compromiso, y puede

ser negativo en caso de que se cumpla. Pero existe la certeza de que será

negativo en caso de que no.»

«Creo —continuó Felipe González—, qua Fraga a veces acierta en los contenidos

cuando afirma que no

es un problema de disposiciones, sino de disposición a cumplirlas. El problema

es, fundamentalmente,

de decisión política.»

ECONOMÍA: «LA DEMOCRACIA NO RESISTE FÁCILMENTE DOS MILLONES DE

PARADOS»

Felipe González está convencido que la única forma de superar la crisis

económica, cuando, además, se

dan circunstancias de crisis institucional graves y de una situación preocupante

de orden público, es

mediante la concertación con las fuerzas sociales y económicas. La única

solución es un esfuerzo de

concertación entre patronal y sindicatos, con una política de Gobierno

coherente. Ningún Gobierno es

capaz de superar la crisis en solitario, con sólo el 35 por 100 de los votos sin

un esfuerzo de concertación.

Y el Gobierno ha salido con una política económica, que tiene una racionalidad

interna, pero que es una

política de Gobierno de derecha y tímida.»

En ese sentido criticó las medidas que toma el Gobierno sin negociar antes: «Es

incapaz de rebajar la

edad de jubilación, que suponga un descargo de las plantillas para dar paso a

los jóvenes desempleados.

Decide, sin negociar con ellos —y seguramente en una negociación habrían sacado

lo mismo— que los

sueldos de los funcionarios deben subir el 12,5 por 100; baja las pensiones,

hace un esfuerzo muy tímido

en la mejora de la Seguridad Social, etcétera. ¿Qué quiere entonces que hagan

los sindicatos?»

«Incidiendo en el tema de la concertación, se refirió concretamente a la

reestructuración de los sectores en

crisis, criticó al Gobierno poniendo el ejemplo del sector naval, donde llevan

ya tres años para la

reestructuración sin que se consiga nada porque el Gobierno no cumple y,

mientras tanto, ocho mil

trabajadores que sobran se reincorporan cada año, cobrando al 100 por 100. Con

quién lo quieren arreglar,

¿con los sindicatos? |si no se sientan y no cumplen!»

«LA INVERSIÓN PUBLICA SE QUEDARA EN EL 13 O EL 14 POR 100»

Con relación a los planteamientos económicos del Gobierno y su plasmación en los

presupuestos, el líder

socialista insistió en la necesidad de afrontar el problema con valentía e

imaginación. «Coinciden con

nosotros en relanzar te inversión pública y en dedicar atención prioritaria al

paro. Pero se han quedado

con el son y no con la letra. Dicen que van a incrementar la inversión pública

en un 31 por 100. ¿En qué

se queda ese incremento hoy con la constante depreciación de la peseta y la

inflación? En un 13 ó 14 por

100. El resultado va a ser paupérrimo. Señores, si han sacado la conclusión los

socialistas de que hay que reactivar la economía para generar empleo, ¡láncense!

Es necesario un

esfuerzo público para modernizar la infraestructura de este país en todos los

sectores: viaria, educacional,

sanitaria, etc. Y todo ese esfuerzo, aunque cree un déficit importante durante

dos, tres, cuatro, cinco o seis

años, es un esfuerzo que catapulta toda la economía. Y España tiene crédito

internacional suficiente como

para llevar a cabo una operación de esa envergadura. Porque de lo que hay que

convencerse es de que la

democracia en este país no resiste fácilmente con dos millones de parados. Y en

el mes de abril el

Gobierno no podrá dar un balance positivo de empleo. Habrá más parados que este

mes.»

Para financiar esta operación Felipe González volvió a insistir en su conocida

tesis de recurrir al crédito

exterior. «España —dijo—, tiene más crédito exterior que el que se cree.» Tras

ironizar con algunas

apelaciones que hay en los presupuestos al crédito exterior —«y en mayo, cuando

lo dijimos, nos

pusieron verdes en el Parlamento—, indicó que Alemania, Dinamarca y Austria, por

ejemplo, tienen un

déficit presupuestario, en relación al PIB, mucho más grande que el nuestro —

«¡Y nadie se echa las

manos a la cabeza!» —, y en el primero de los casos, dijo que habían logrado

crecimientos en el PIB

durante los anos de crisis superiores a los experimentados en la década

anterior.

«SI SON LIBERALES, QUE LO SEAN HASTA EL FINAL»

Volviendo a apelar a la audacia para resolver los problemas económicos, señaló

que para solucionar el

paro sólo hay dos caminos: crear más puestos o repartir el que hay. Dijo que el

segundo camino es difícil,

puede requerir reducir la jornada, etc. Pero que se necesita un esfuerzo de

solidaridad de todos A este

respecto puso un ejemplo: «Hay cien mil puestos de trabajo en la Administración

ocupados por personas

que reciben, además, pensiones del Estado. Se requiere un esfuerzo de

solidaridad de la Administración

con esos 225.000 jóvenes desempleados que se han unido al desempleo desde el

PEG.» Para Felipe

González los presupuestos del Estado requieren una racionalidad interna: «Si se

es liberal, se es liberal

hasta el final. Lo que no pueden es ser liberales a la hora del negocio y

estatalistas con las pérdidas.»

«LO ÚNICO GRAVE PARA LA DEMOCRACIA ES QUE SE DESMORONE»

Felipe González se detuvo en la consideración de la labor opositoria de su

partido en los próximos meses

y señaló, en primer lugar, que yo no voy a hacer otra oposición que no sea la de

ofrecer soluciones

posibles para este país, pero debe quedar bien entendido que, desde luego,

nosotros tenemos nuestra

propia propuesta política y que se nos abren tres posibilidades concretas; la

oposición global, el consenso

y la coalición. Yo, de antemano, descarto el consenso. Una vez dicho esto, ha de

afirmar que todo el

interés de Suárez en el último debate se centraba en obligarme a decir que no

Iba a haber Gobierno de

coalición, porque si no él no sobrevive hasta 1983. Y es una baza que no pensé,

ni pienso ahora, regalarle.

Creo, sencillamente, que si el país necesita esta clase de Gobierno tendrá que

haberlo, aunque yo,

personalmente, prefiero que existan unas votaciones y que sea el pueblo el que

decida. Pero, en cualquier

caso —añadió el líder socialista—, no se puede admitir que el Gobierno de

coalición sea malo para la democracia, porque lo único que es irreversible es

que caiga España, que se desmorone la democracia y a

lo mejor, al fin y al cabo, no existe otra solución que, para solucionar la

triple crisis, arrimar el hombro

conjuntamente».

Sobre el tema del consenso aclaró Felipe González que «extramuros del Poder, no

lo apoyo, lo cual no

significa que si existe algún gran tema de interés nacional, como el de las

autonomías, no me vaya a negar

a seguir negociando».

«DESPUÉS DEL 83 SE GOBERNARA EN COALICIÓN»

«Si, como me parece lo más posible, este país no resiste y se pide nuestro

sacrificio para participar en las

tareas de Poder, tendremos que ofrecerlo. Pero hay una cosa clara: después de

las próximas elecciones, y

merced a la política de potenciación de los nacionalismos, la Cámara se hace

Ingobernable, habrá que

recurrir a la coalición. De esto no me cabe la menor duda. A mi Juicio, los

últimos cinco votos del PSA

tienen un gran costo político, un costo que el Gobierno no debía haber pagado.

Ahora han costado la

formación en Andalucía del partido de Clavero, y van a costar, desde luego, que

el PSOE tendrá que

denunciar la financiación que el PSA recibe del Gobierno, porque, ¿qué se trata

de construir, un Estado o

destruirlo?»

«En suma —Indicó Felipe González—, nuestra aptitud de oposición responsable debe

conducirnos a

ganar las próximas elecciones, las del 82 o las del 83. Pero, sobre todo,

debemos tratar de salvar al país y

sacarlo adelante cuanto antes.»

En algún momento se planteó la hipótesis de una posible nueva moción de censura,

y el líder socialista

reconoció que sería distinta a la anterior y que podría llevar aparejada un

programa y un Gobierno de

mayorías. No fue, sin embargo, demasiado explícito, como parece lógico, a la

hora de expresar cómo se

formaría esa nueva mayoría: «Si ahora, o en el 83, tengo necesidad de llegar a

175 ó 176 escaños y tengo,

pongo por caso, y subrayo que esto es un mero ejemplo, 135, necesito 40 para

llegar a la mayoría.

Si hay algún señor que me ofrezca 20 ó 25 y me coloque en 155, yo puedo estar

pensando que esos 155

no suman, sino que restan, porque me impiden totalmente llegar a 176 escaños.»

«TODO EL MUNDO TIENE DERECHO A SEPARARSE»

En la recta final del coloquio, el líder de la oposición, respondió con rapidez

y de forma sintética al

planteamiento de dos problemas generales que afectan a la estructura misma de la

democracia en España:

el divorcio y el funcionamiento del poder Judicial. Sobre el primero empezó por

decir textualmente: «Si

Esparta no se moderniza, tendremos un gran problema», para a continuación,

resaltar que «lo que más

cabe lamentar es la hipocresía de muchos hombres y mujeres que apuestan

actualmente por la nulidad, y

sin embargo, se oponen a (a existencia de una ley de Divorcio. Yo creo que todo

el mundo tiene perfecto

derecho a separarse; ahora bien, en el caso de los católicos, se plantea un

problema, problema de

conciencia que deben resolver ellos. Pero no cabe decir que aquí en este país,

se separan sólo los de

Izquierda: no, se separan todos».

Sobre la problemática actual del poder judicial, comenzó por afirmar Felipe

González que «ante todo y

sobre todo, hay que garantizar la Independencia de los jueces; en segundo lugar,

se debe tratar de

recuperar la auténtica imagen del juez, perdida en España desde hace tiempo, y,

en tercero, y

fundamentalmente, cuidar muy bien Que esta Institución se mueva por presupuestos

democráticos:

ningún país puede funcionar si las instituciones básicas no aceptan y funcionan

en democracia, A este

respecto debo afirmar — indicó —, que me. parece lamentable que en muchas

oposiciones a judicaturas en

España, no se exija la Constitución. Esto no puede ser».

Terminaron las tres largas horas de coloquio, con una pregunta formulada por el

subdirector de ABC:

¿Qué sucedería en España si en las próximas elecciones ganaran los socialistas?

Felipe González aseguró

en principio: «Pues, no pasarla nada», para luego añadir: «Esto mismo se

preguntaban los suecos y el

país, ya se ha visto, ha mejorado Increíblemente.. Eso mismo se preguntaron los

austriacos, y el Gobierno

de Bruno Krelsky les ha situado en una posición de desarrollo y de respeto

envidiables. Eso mismo se

preguntaron los alemanes, cuando el Partido Socialdemócrata llegó al Poder, y la

Republica Federal ha

funcionado admirablemente, y es muy posible, que en los nuevos comicios el

partido de Schmidt vuelva a

ganar las elecciones. Me acuerdo de una anécdota que en una ocasión oí relatar a

Olof Palme: en plena

revolución portuguesa de los claveles, Rosa Coutinho y Ótelo, preguntaron al

líder sueco por un

determinado proyecto: Palme les dijo que pensaban cumplirlo en su totalidad en

un plazo de catorce o

dieciocho años. Esto asustó a los portugueses, para los cuales todo era malo si

no se hacia en menos de

dos meses. Otelo, afirmó imperativamente: «Estamos haciendo una revolución para

que no haya ricos.»

Palme, contestó: «Nosotros gobernamos y no» esforzamos para que no haya pobres.»

«No se puede ser liberal para el negocio y estadista para las pérdidas.»

«El poder judicial debe ser independiente y servir a la democracia.»

«El referéndum de Navarra sería la salva de la guerra civil; los socialistas no

asumiremos esa responsabilidad.»

«Suárez tiene 180 votos, pero una semana después nos llama para arreglar el tema

de las autonomías.»

 

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