Autor: Miravitlles i Navarra, Jaume. 
   Felipe y el chantaje ruso     
 
 Diario 16.    02/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

2-mayo-81/Diario16

•JAUME MIRAVITLLES

Felipe y el chantaje ruso

La posición socialista contraria al ingreso de España en la OTAN, con las

presiones en relación a la

situación de Yugoslavia, es vista por Miravitlles como una muestra «de la

política de chantaje que ha

llevado a la situación que impide al país más occidental de la Europa

continental entrar en la OTAN».

El secretario general del PSOE, Felipe González, es, indudablemente, una de las

personalidades políticas

mus importantes que han surgido en la España democrática. Su partido no sólo es

el mayor, sino el más

homogéneo y bien organizado. Es natural que en su interior haya grupos que se

diferencien entre ellos,

pero esto no es un defecto, sino una cualidad. De lo contrario, caeríamos en una

situación infinitamente

más peligrosa del «partido único».

El joven líder socialista posee carisma personal, elocuencia, capacidad de

acción y una honradez fuera

de duda. Son, pues, muchas las condiciones favorables que rodean

a nuestro personaje. En

mi opinión, y hablando de una manera totalmente personal, pues no tengo otra

forma de manifestarme,

considero que, al insistir con tal contundencia sobre la no integración de

España a la OTAN, ha caído

sin darse cuenta bajo la presión del chantaje soviético.

Moscú se opuso

Es lamentable tener que aceptar que desde el año 1945 es Moscú quien

lleva la dirección política

mundial. El primer acto fue cuando rechazó el ofrecimiento

norteamericano llamado

«Marshall Plan». Des pues de la lamentable experiencia de la crisis que estallo

en Europa al terminar la

guerra 191418, que llevó al fascismo, al nacionalsocialismo y a la segunda

guerra mundial, Estados

Unidos propuso en 1947 un audaz plan económico para ayudar en bloque

todos los países europeos

que habían participado en la guerra, incluyendo a la Alemania vencida y

a la Unión Soviética.

Fue todavía Moscú quien llevó la iniciativa política cuando propuso el Plan

Helsinki. Tengamos en

cuenta, primero, que Helsinki es la capital de Finlandia, un país que no forma

parte ni de la OTAN ni del

Pacto de Varsovia, pero que está totalmente rodeado por la Unión Soviética hasta

el punto de ser un

simple «enclave» en su territorio.

Breznev fue el autor de la llamada «soberanía limitada» de las naciones que

formaban parte de su zona,

en caso de que estuviera en peligro la estructura socialista de sus regímenes.

Es así como pudo invadir la

capital de Checoslovaquia, Praga, sin infringir, teórica mente, los acuerdos de

Helsinki, y es lo que ha

estado a punto de hacer, y no sabemos si llegará a ejecutarlo, en la actual

Polonia.

Hay juristas que han dicho que la sola concentración de tropas soviéticas cerca

de la frontera polaca y las

declaraciones de Husak, presidente del Gobierno checoslovaco, constituyen ya una

vulneración jurídica

de los acuerdos de Helsinki.

Al margen de todas estas consideraciones, existen en Europa dos bloques

militares: el Este y el Oeste. En

el Este están todas las naciones comunistas con la excepción de Yugoslavia,

expulsada por Stalin, seguro

de que ello acarrearía la caída de Tito y la reintegración de su país a la zona

soviética.

Hasta ahora no ha sucedido nada que pudiera justificar aquella tesis, pero

últimamente han ocurrido

ciertos acontecimientos que han hecho ya vacilar el equilibrio político de

aquella nación. Es indudable la

acción de Albania, el único país stanilista situado al margen del Este europeo,

pero que tiene una frontera

común con Yugoslavia y que parece ser la instigadora de aquellos incidentes.

El único país occidental europeo que no forma parte de la OTAN, ni del Pacto de

Varsovia, es España.

Las causas iniciadas son debidas a la existencia del régimen franquista. Su

carácter totalitario le impedía

entrar en una asociación integrada exclusivamente por países democráticos. Era

casi obvio considerar que

la nueva democracia española, y sin el menor esfuerzo, se decidiría a pedir la

entrada en la OTAN.

Yugoslavia

Pero a la menor mención de aquella hipótesis, Rusia alegaba que la entrada de

España en aquella

organización desequilibraría a favor del Oeste la relación de fuerzas en Europa,

y se insinuaba que la

neutralidad de España era el contrabalance de la neutralidad yugoslava. De una

manera indirecta se venía a

decir que el Oeste se «reforzaba» con España, Rusia estaba moralmente

justificada a «recuperar»

Yugoslavia.

Mientras Tito estuvo en vida, aquella recuperación sólo podía ser hecha a base

de una guerra, casi

imposible de mantenerla sin que se extendiera en el resto de Europa. Muerto

Tito, los rusos especulan en

la posibilidad de desintegración interna de una Yugoslavia formada por cinco o

seis nacionalidades. Los

últimos acontecimientos alentados por la stalinista Albania pueden producirse

otra vez y extenderse.

Cuando Felipe González defiende la tesis contraria a la entrada de España en la

OTAN, lo hace con

términos muy comedidos y, aparentemente. creíbles. «Si entramos en la

organización de los países del

Oeste, Rusia puede considerarse amenazada y recurrir a una acción violenta

contra Yugoslavia con todas

las consecuencias catastróficas que ello supondría.»

Chantaje

La política de chantaje, iniciada por los rusos en Yalta, proseguida después en

Potsdam, y finalmente en

Helsinki, ha llevado a esta situación que impide al país más occidental de la

Europa continental entrar en

la OTAN.

El Pacto de Helsinki prohibió toda vulneración militar de las fronteras surgidas

de la guerra en Europa,

pero los rusos limitaron sus objetivos y afirmaron que no se aplicaría a los

otros países del mundo que

luchan por su libertad nacional. Es así como ha instalado en Cuba un foco

comunista que amenaza la

América Central y que Breznev, acaba de recibir con todos los honores al coronel

Gaddafi» que ha

convertido a Libia en la Cuba del próximo Oriente.

El triángulo Castro-Breznev-Gaddafi constituye el esquema de guerra más

peligroso que existe en la

actualidad. Y sólo un ciego en las cuestiones de la estrategia mundial puede

ignorarlo.

En la proporción en que Felipe González forma parte de un grupo de cuatro o

cinco personas cuya actitud

puede ser decisiva para España, seria interesante que tuviera en mente aquel

triángulo simbólico; una

tremenda espada de Damocles suspendida sobre el mundo entero.

«Felipe González defiende sus tesis con términos muy comedidos.»

 

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