Autor: Barciela, Fernando. 
   Los críticos no serán una amenaza     
 
 Diario 16.    03/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 26. 

Los socialistas se prepararan para su congreso de otoño

La crisis desatada en el congreso del PSOE de hace dos años, que motivó la

dimisión de su secretario

general, Felipe González, y la celebración meses después de un congreso general

no va a tener nada

parecido con el próximo congreso del partido, que tendrá lugar el próximo otoño.

La batalla desatada

entonces por el sector crítico se fue amortiguando meses después del congreso

extraordinario hasta el

punto de serles otorgada ahora la proporcionalidad tan reivindicada por los

críticos y siempre negada por

el aparato del partido.

Los críticos no serán una amenaza

Fernando BARCIELA

Estos días el PSOE se está pareciendo a un remanso de paz. Críticos y gentes del

aparato y la dirección se

reúnen con frecuencia, cenan juntos, hablan, se saludan sin reservas.

Luís Gómez Llorente y Pablo Castellano están apareciendo extraordinariamente

conciliadores. El terrible

Pablo ha llegado a insinuar que el liderazgo de Felipe no debe ser cuestionado.

Parece seguro que los distintos grupos en el seno del PSOE están dispuestos a

evitar el caos y la anarquía

del XXVIII Congreso, el de 1979.

¿Por qué? Todas las fuentes consultadas parecen culpar al 23 de febrero de esta

nueva promesa de

armonía entre los dos grupos antagónicos: «Estamos viviendo tiempos difíciles

para la democracia

comenta un dirigente crítico madrileño y creemos que lo importante ahora es

consolidar el sistema de

libertades.»

Muchos críticos intuían ya a finales del año pasado y a principios de éste que

ésa era la gran tarea. El 23

de febrero les hizo convencerse definitivamente.

Por ahora, sus tesis más radicales las han guardado en un cajón, pensando que

quizá mas adelante las

puedan volver a enarbolar: «No vamos a seguir en esta situación de interinidad

toda la vida», comenta

otro líder crítico esperanzado.

Los críticos estaban, de todos modos, muy dispuestos a negociar. Tras el XXVIII

Congreso, sus ejércitos

quedaron desbaratados.

A partir del congreso extraordinario, e incluso antes, fueron siendo

descabalgados de la dirección de

muchas federaciones y agrupaciones provinciales, de puestos claves en el partido

y en las instituciones.

Proporcionalidad

Aniquilados por un sistema mayoritario e indirecto que transformaba los

vencedores en superhombres,

vieron claro que la única manera de sobrevivir y mantenerle estribaba en lograr

que la actual dirección les

concediera la proporcionalidad, con la cual esperaban tener una representación

en el congreso por lo

menos que guardara una mínima relación con la aceptación de sus tesis.

Durante años, Felipe se negó terminantemente a conceder esa proporcionalidad,

esa golosina que el

secretario general temía quizá que pudiera volverse contra él. ¿Por qué ha

cambiado de ideas? Las

razones abundan. Pero se pueden reunir en dos o tres grupos de causas.

En primer lugar, la actual dirección no cree que los críticos tengan fuerza

suficiente para que resulten una

oposición fuerte y peligrosa para la actual dirección.

En segundo, todos están de acuerdo en que hay que ser responsables y

buscar el modo de tener un

congreso en paz.

En tercer lugar, la situación de Enrique Múgica y los rumores desatados, a todos

los niveles, a lo largo y a

lo ancho del partido, hacían necesario buscar un compromiso por el cual el tema

Múgica se quedara

alejado de las preocupaciones más importantes del congreso que viene.

El caso Múgica se resolverá así tan sólo con un voto de castigo y la pérdida de

su importancia política.

Nada más.

Además, como decíamos atrás, los grupos críticos en estos momentos no suponen

una amenaza

importante para la actual dirección. Los críticos hasta ahora han fallado en el

modo de encontrar la unidad

entre las distintas familias de izquierda: Alonso Puerta, Reflexiones

Socialistas, el Colectivo Socialista de

Madrid, los críticos de Valencia, los marxistas de Didac Fábregas en Cataluña,

etcétera.

Y eso que se esforzaron para encontrar esa unidad. Inmediatamente después del

congreso extraordinario

se sucedieron a lo largo de los meses reuniones entre críticos de toda España:

Luís Gómez Llorente,

Jerónimo Saavedra, Pablo Castellano, Juan Garcés, Manuel Sánchez Ayuso, Vincent

Garcés, Fernando

Morán, hasta principios del año pasado; Francisco Bustelo, durante algún tiempo,

hasta su elección como

rector.

La creación de izquierda Socialista fue aparentemente otro intento de buscar la

unidad. Pero tampoco

funcionó. Hubo madrileños, como Carlos López Riaño, que no se integraron.

Francisco Bustelo afirmó

que la integración de Alonso Puerta, anteriormente implacable persecutor de

críticos, era contra natura.

Y, para colmo, críticos de Valencia y otras zonas de España acusaron a Luís

Gómez Llorente de haberse

embarcado en un experimento exclusivamente madrileño, tendente a salvar el poder

municipal de Alonso

Puerta y a dar una base madrileña a un Gómez Llorente desterrado por la

dirección a Asturias.

Almuerzos

Sin embargo, en las últimas semanas han tenido lugar los intentos más

importantes de buscar la unidad

entre los críticos.

Hubo reuniones de críticos de toda España en mayo y el 14 de junio en un

restaurante de Madrid. En el

primero de los dos almuerzos, Luís Gómez Llorente informó a los restantes

comensales que estaba

interesado en negociar exclusivamente la proporcionalidad con Felipe González y

Alfonso Guerra.

Durante los meses anteriores, Llorente y otros dirigentes del sector habían

sondeado el estado de ánimo

de los miembros más poderosos de la dirección del partido, y la verdad es que

habían intuido en charlas

informales de pasillo un cierto y relativo grado de aceptación para su idea

básica: la proporcionalidad.

Cierto que no estaban dispuestos a conceder una proporcionalidad en toda regla,

pero algo es algo. En ese

primer almuerzo, Llorente expuso sus planes, la gente lo discutió, se marcaron

pautas y Jerónimo

Saavedra fue escogido para acompañarle en las negociaciones a causa de sus

buenas relaciones entre casi

todas las familias críticas de España.

En un segundo almuerzo, el 14 de junio, Llorente volvió a reunirse con sus

compañeros para darles cuenta

de las negociaciones y de sus resultados, hechos que ya conocían, pues ese mismo

día por la mañana el

secretario general del partido hablaba a una emisora de radio y se mostraba

favorable a negociar ese

punto.

¿Quiere todo esto decir que los críticos, por fin, han logrado su unidad de cara

al congreso? De momento

la situación es confusa. Hay una gran dosis de buena voluntad, pero hay muchos

recelos de por medio.

Tan sólo en Madrid tres formaciones críticas, Alonso Puerta, Reflexiones

Socialistas y Carlos López

Riaño, han presentado ponencias separadas. No hay todavía coordinación entre lo

que están haciendo los

críticos de Madrid y los de otras regiones, y las suspicacias en ciertas

agrupaciones contra hombres como

Alonso Puerta son bastante fuertes.

Luís Gómez Llorente y Pablo Castellano, dos de los más destacados críticos del

PSOE.

 

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