Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El PSOE, en la encrucijada (IV). 
 La ejecutiva que surgió del lío     
 
 Diario 16.    13/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

GRITOS Y SUSURROS

El PSOE, en la encrucijada (IV)

La ejecutiva que surgió del lío

José Luís Gutiérrez

Hablábamos ayer de Carmen García Bloise, secretaria de organización, y su

encantador «clan del

cassoulet». Parece que Carmen cuenta con algunas pequeñas rivalidades en el seno

de la comisión

ejecutiva. Así algún compañero suyo considera que debería dimitir de su escaño

de diputada por Madrid,

para dedicarse más intensamente a la organización del partido. Antecedentes ya

los hay, ya. El catalán

Obiols abandonó recientemente su escaño para dedicarse al PSC, y Emilio Alonso

hizo lo mismo porque

le requerían las finanzas del partido. Carmen, por el contrario, no parece estar

por la labor. «Los

diputados —señaló a este columnista— no estamos en las Cortes sólo para

legislar. Y yo no suelo dimitir

de los cargos que ocupo. Soy diputada por Madrid y deseo seguir siéndolo para

transmitir a las

agrupaciones el clima del Congreso, y viceversa.»

Y aparte de Carmen, ¿cómo es la ejecutiva del primer partido de la oposición,

surgida de aquel lío, de

aquel gran lío que fue el XXVIII Congreso y, posteriormente, del extraordinario?

Bastante homogénea y

bien avenida, con las consiguientes rivalidades y minúsculos «piques» entre

individuos, propios de

cualquier colectivo. Y divididos en algún que otro tema capital. Así, en

principio, convendría reseñar dos

grandes bloques, separados por los cafés con leche y las habituales latas de

galletas con que los

«ejecutivos» amenizan la función —a veces, larguísimas sesiones de debate—. En

una parte estarían

Alfonso Guerra, María Izquierdo, Joaquín Almunia, Pedro Bofill, Gregorio Peces-

Barba y Ciriaco de

Vicente, como sustentadores de las posturas más duras y menas pactístas,

contrarios asimismo al

Gobierno de coalición (del que hablaremos más adelante). En el bloque más

flexible se alinearían Felipe -

con ciertos matices en lo que se refiere al Gobierno con los centristas-,

Múgica, Solana, Sotelo, Maravall,

Galeote y Carmen García.

Bailar con el más feo

Uno a uno, se puede decir que Maria Izquierdo, por ejemplo, aparece muy

oscurecida, por el difícil tema

de su secretaría -política autonómica- que le obliga a «bailar con el más feo».

Al ser ésta un área tan

conflictiva y vital, las incursiones de las más altas instancias del partido en

su área son frecuentes -caso de

Andalucía.

Por ejemplo, Ignacio Sotelo, responsable de cultura, antiguo catedrático de la

Universidad Libre de

Berlín, y otrora defensor de posturas críticas -aún se recuerda su artículo en

DÍARIO 16, en el que

comentaba el retorno de los restos de Alfonso XIII y apuntaba que el monarca

había sido declarado por el

Parlamento de la República «traidor a la patria».

Sotelo, uno de los intelectuales de la ejecutiva, mentor ideológico de Felipe y

proveedor de

argumentaciones teóricas, es especialmente temido en la ejecutiva por

sus larguísimas y farragosas

intervenciones teóricas, que, curiosamente, crean una especie de

«pelusilla», celos profesorales en el

orondo Gregorio Peces-Barba, quien, por otra parte, siempre se refiere a sí

mismo como «el vocal menos

votado» (en el congreso extraordinario).

Carvajal, vocal de la ejecutiva, es considerado como muy poco agraciado en

cuanto a sentido político,

pero un buen asesor jurídico del colectivo.

Luego está Javier Solana. Su Secretaría de Estudios y Programas es conocida como

la Secretaria de

«Estudios y Abrazos», aludiendo a la natural simpatía y cordialidad de su

titular. Considerado como una

persona brillante, Javier aparece últimamente, a ojos de diversos miembros de la

ejecutiva, como «algo

tocado», pues se le atribuye cierta relación con la caída de Carlos Revilla en

la Diputación de Madrid.

El nuevo presidente, Rodríguez Colorado, «Colo» entre los amigos, es uno de los

casos de ascenso más

espectaculares que se conocen. Pasó, casi directa mente, del paro a presidente

del organismo provincial.

Este joven abogado fue elegido alcalde de Majadahonda y, posteriormente, máxima

autoridad de la

Diputación madrileña, tras la caída de Revilla. «Coló» pasa por ser próximo a

Solana. Al igual que el

diputado provincial Pepe Borrell, uno de los que provocó la caída de Revilla,

militante de la Agrupación

de Majada honda, lo mismo que el propio Javier Solana.

Sin embargo, Javier señaló con contundencia a este columnista que «es

absolutamente falso e incierto que

yo haya tenido algo que ver en la salida de Revilla de la Diputación. No he

intervenido para nada en ese

asunto».

Intelectual respetado

Otro de los intelectuales de la ejecutiva, José María Maravall, también

profesor universitario, goza de

gran prestigio en el seno del colectivo dirigente del PSOE, en el que son

justamente aprecia dos sus

informes sociológicos, encuestas y estados de opinión. Es uno de los

imprescindibles en cualquier equipo

de elaboración de documentos.

Y otro de los «ejecutivos» crecientemente respetado es el joven vocal -treinta y

cuatro años- Pedro Bofill,

«oriundo» del PSP de Tierno, responsable de prensa, a quien Guillermo Galeote,

secretario de Prensa y

Propaganda, ha dado gran libertad de movimientos en sus relaciones con los

medios de comunicación y

con los temas específicamente informativos, en cuyo terreno Bofill está

realizando, a juicio de diversos

miembros de la ejecutiva, una buena labor.

El otro tiernista, el médico Donato Fuejo, goza de similar respeto y simpatía.

Persona notablemente

bondadosa, participa en escasas ocasiones en los debates y habla muy poco.

El secretario de Política Sectorial, Ciriaco de Vicente, es uno de los más

activos -a su departamento le

llaman de «Política Circular», por la lluvia de circulares que envía a las

agrupaciones- en su trabajo de

penetración en el «tejido social».

Precario Fajardo

El miembro más en precario puede que sea Luís Fajardo, canario, responsable de

política municipal, que

tiene que lidiar con compañeros de muy alto peso específico y talla política,

como Tierno Galván, en

Madrid, o el alcalde de Barcelona, Narcís Serra. Gran trabajador, competente, se

le señala, no obstante,

como «tecnócrata», con un lenguaje denso y burocrático. Según un compañero de

ejecutiva, «habla como

un libro... de derecho administrativo».

Txiki Benegas interviene poco, a no ser para temas exclusivamente vascos, al

igual que «Curro» López

Real, al que llaman «El Callao».

El catalán Obiols ha adquirido notable peso y respeto, al igual que el

responsable de política

sindical, Joaquín Almunia -aunque los «críticos» le recuerden su pasado

«ultrarradical» en el colectivo

Pablo Iglesias.

En cuanto a Alfonso Guerra quien los «críticos» llaman el «Lenin del PSOE»-,

aporta siempre análisis

rigurosos y sistemáticos y es fácil que nadie se decida a enfrentarse con él. En

la ejecutiva y en el partido

existe la convicción de que siempre juega muy fuerte, porque no le importa lo

más mínimo «el no estar».

Y siempre gana. Ahora perdura un cieno enfrentamiento con su sucesora en la

Secretaría de

Organización, Carmen García Bloise.

Enrique Múgica, finalmente, presta la imagen de la tranquilidad y el sosiego

socialdemócrata. Respetado

por su condición de «histórico» -lleva en la comisión ejecutiva desde 1967-,

está vinculado

exclusivamente a Felipe; procedente del PCE, sigue sin pertenecer a ninguna

tendencia ni familia, ni a

«críticos» ni a «vaticanistas».

«Vaticanistas» y «usistas»

¿Y quiénes son los «vaticanistas» de los que habla el sector «critico» y

concreta y obsesivamente Pablo

Castellano? ¿Existen como corriente o es un producto de imaginaciones

calenturientas? En principio son

los dirigentes de procedencia católica, del tipo de Peces-Barba, o Virgilio

Zapatero o Sotillos, unidos a los

cuadros de USO y Convergencia Socialista, como Enrique Barón, Barrionuevo,

Barranco o Zufiaur,

Lo que pasa es que es difícil encontrar en este país alguien con menos de

cuarenta y cinco años que no

haya pasado por manos de la Iglesia.

Según todas las fuentes consultadas por este columnista, la existencia de dicha

corriente —que no de los

militantes aislados— tiene mucho que ver con cierta psicosis anticlericalita que

circula por el partido, y a

la que Pablo Castellano —que incluso cita las lejanísimas vinculaciones de

Felipe a las católicas

HOAC— no es ajeno. Otra cosa son los «usistas», los cuadros procedentes de USO,

con Enrique Barón

como el más connotado. Varios miembros de la ejecutiva confirmaron a este diario

la «curiosa cohesión»

de este grupo, liderado en la sombra por Agapíto Ramos, abogado y asesor

jurídico de la UGT, y el

«singular» tándem que forman Enrique Barón-Zufiaur.

MAÑANA, QUINTO CAPITULO DE LA SERIE

• La disyuntiva socialdemócrata.

• El Gobierno de coalición.

Los «vaticanistas»

Estos son, a beneficio de amable inventario, algunos de los «vaticanistas».

Celso Montero, cura, senador por Orense, Demetrio Madrid, diputado por Zamora.

Enrique Barón,

diputado por Madrid, procedente de USO. Peces-Barba, diputado por Valladolid, de

la democristiana

Izquierda Democrática de Ruiz-Giménez. Antonio Sotillos, diputado por Castellón,

ID. Virgilio Zapatero,

diputado por Cuenca, ID. Félix Pons, diputado por Baleares, ID. Mario García

Oliva, senador por

Santander, DC. Juan Barranco, diputado por Madrid, antigua USO. Agapito Ramos,

UGT, antigua USO.

Zufiaur, UGT, antigua USO. José Barrionuevo, teniente alcalde de Madrid, Falange

Española y USO.

Víctor Arbeloa, presidente de la Diputación de Navarra, cura. Gabriel Urralburu,

diputado por Pamplona,

cura de la Orden del Verbo Divino, Ignacio Sotelo, «ejecutivo», procedente del

grupo de la DC de Gil

Robles. José L. Albiñana, ex presidente del Consell valenciano, antigua DC. Luís

Fajardo, «ejecutivo»,

ID. Asunción Castañés, diputado por Alicante.

 

< Volver