Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 El PSOE en la encrucijada (III). 
 Un conflicto en cada esquina     
 
 Diario 16.    12/11/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Diario16/12-noviembre-80 NACIONAL

GRITOS Y SUSURROS

El PSOE, en la encrucijada (III)

Un conflicto en cada esquina

José Luís Gutiérrez

Hablábamos ayer de la comparecencia de Pablo Castellano ante dos miembros de la

ejecutiva federal,

para responder de sus declaraciones y artículos. No ha sido Pablo el único

citado. El equipo «Reflexiones

Socialistas» fue llamado al completo: Manuel Turrión, Manuel Abejón, José Manuel

Morán y Francisco

madas como represalias relacionadas con la corriente de Izquierda Socialista,

escribir una carta de

rectificación de sus anteriores posturas críticas —vertidas principalmente en

sus artículos en DIARIO

16—. También se negaron a rectificar argumentando que sus críticas no van contra

el partido, sino hacia

ciertas actitudes y decisiones de la comisión ejecutiva.

También fueron citados Alonso Puerta y Joaquín Leguina, este último a causa de

unas declaraciones

veraniegas en las que señalaba que «el partido ni funciona ni crece». A pesar de

la coincidencia de

nombres, nadie considera estas llamadas como represalias relacionadas con la

corriente de «Izquierda

Socialista».

«El «crítico» Luís Alonso Novo intentó agredir con una estaca al «vaticanista»

Demetrio Madrid.

Novo fue expulsado del partido»

«Un diputado por Madrid cobra 98.000 pesetas. Con ese sueldo no es extraño que

alguno comente

que «yo me alimento casi de bocadillos»

LOS observadores más atentos suponen que estas llamadas serán un paso previo

antes de incoar

expedientes disciplinarios y de acudir a la comisión de conflictos. Comisión

que, por otra parte, tiene

justa fama de mantener una frenética actividad. En lo que va del año 80, se han

contabilizado ya 74

expedientes revisados. Y la lista de expedientes y sancionados es larga, a pesar

de que, según Carmen

García Bloise, «in tentamos por todos los medios evitar la comisión de

conflictos. Intentamos no

deshumanizarnos, que haya, por encima de todo, un sentido de la solidaridad».

Claro que muchas expulsiones tienen su miga. Así, por ejemplo, la de los

hermanos Alonso Novo, de

Zamora, expulsados del partido. Uno de ellos, Luís, poco antes de las elecciones

de marzo de 1979

amenazó e intentó agredir con una estaca al diputado Demetrio Madrid, de la

corriente

«criptovaticanista», según la particularísima definición de Novo. Después, según

el propio Novo, «le

pegué una hostia a un "cura"». El «cura» era, por supuesto, otro

«criptovaticanista», miembro del partido

y concejal, Domingo Mañanes.

Han sido expulsados asimismo de Andalucía los conocidos dirigentes Nadal,

Esparza y Espejo, y el

diputado de Alicante Antonio Torres, hoy en el grupo mixto del Congreso. En

Córdoba se expulsó a

Fernández, hijo de Alfonso Fernández, viejo e histórico militante socialista de

poderoso influjo en la

juventud de Felipe, Alfonso Guerra y demás compañeros se villanos.

En Canarias ha sido expulsado el escultor Felo Monzón. Y en Extremadura, Rodrigo

Aba y Francisco

González Bermejo; en León. Andrés Fernández, diputa do, también hoy en el grupo

mixto, y en Navarra

fue expulsado Rafael Zarraguino.

Además, han seguido el mismo camino diversos grupos de militantes, como gran

parte de las Juventudes

Socialistas, por oponerse al comité provincial de Málaga, una docena de

militantes de Jaén y más

de veinte expulsiones en Santander, o la agrupación de Zaragoza, que fue

disuelta casi en su totalidad. En

Zamora, diez militantes siguieron idéntica ruta.

Son gajes del oficio y son muchos los que estiman que tal labor de selección,

filtraje y medidas

disciplinarias son necesarias en un partido tan viejo pero, al mismo tiempo, tan

joven como el PSOE, que

necesita notables dosis de disciplina para ir decantando su militancia. Aunque

haya aspectos de esta

decantación que no estén demasiado explicados. Por ejemplo, la escasa presencia

de los históricos en la

actual dirección del partido a nivel regional y nacional. Los «ejecutivos» Ramón

Rubial y Curro López

del Real son dos de los escasos miembros históricos en cargos de importancia

dentro del partido. En el

grupo parlamentario existen más, aunque algunos como el diputado por Murcia,

Pérez Espejo, se definan

como «diputados testimoniales».

El partido «roña»

Pero tampoco se crean ustedes que ser diputado del PSOE es ningún veraneo. Por

el contrario.

Quizá los dirigentes no le den demasiada importancia, pero la política

retributiva del PSOE para con sus

parlamentarios es tan ascética y austera que puede provocar la pérdida de gente

ciertamente valiosa para

el partido.

Horarios agotadores, reuniones constantes e interminables -muchos fines de

semana incluidos- y trabajo

a destajo, total para cobrar 98.000 pesetas al mes un diputado por Madrid y

110.000 por provincias.

Trabajar para el pueblo es así de duro. Tal remuneración supone serios apuros

económicos para muchos

parlamentarios, que han de sacrificar, en algunos casos, la situación

económica de sus familias. De

este sueldo han de costearse unos diez o doce días de estancia en Madrid, para

asistir a los Plenos del

Congreso, con lo que supone de hoteles, comidas, prensa, etcétera. Así, no es

extraño que algunos -como

un grupo de diputados catalanes y murcianos- compartan un apartamento en plan

estudiantil, o que otro

diputado comente que «yo prácticamente me alimento de bocadillos».

Y para más inri -además del contraste de tal frugalidad con los suntuosos

sueldos de los centristas- si

dejan de asistir a un Pleno o al 25 por 100 de las votaciones -sólo Felipe y

«Nico» Redondo están

excluidos, por sus viajes-, multa de 10.000 pesetas al canto. La multa se reduce

a 5.000 pesetas si los

«novillos» son faltas de asistencia a una comisión.

Y si algún parlamentario quiere justificar una ausencia, señalando un trabajo

importante o ineludible, el

«Asceta Mayor», Alfonso Guerra, presidente del grupo parlamentario, señalará

inflexible: «Justamente por

eso, porque tu trabajo es tan importante, es por lo que debes de abandonar el

cargo de diputado».

Pero el caso es que, como señalaba un parlamentario, «me parece bien el ser

austero, es el estilo del

partido. Conviene dar ejemplo al país, y el partido no es rico. Pero esto es

pasarse».

El clan «Toulouse»

¿Quién inspira tal cicatería? Pues la ejecutiva, que no anda sobrada de dinero

precisamente, y en ella,

Alfonso Guerra, vicesecretario general, y también Carmen García Bloise,

secretaria de organización.

Singular figura la de Carmen. Maestra de profesión, de cuarenta y cuatro años,

rubia y con aspecto de

bonachona ama de casa, se dice que administraba los dineros del partido —cuando

era la responsable de

las finanzas— como una gobernanta de internado. Ahora está en organización.

Procedente del exilio

francés, de Toulouse concretamente, Carmen lidera un minúsculo grupo de

familiares y allegados dentro

del partido que se conoce como el «clan de Toulouse» o «clan del casoullet», en

alusión al plato típico de

la ciudad francesa. En él están su marido, Rafael, encargado de la imprenta del

partido, que acude

disciplinadamente a la tribuna de invitados del Congreso a esperar a su esposa,

diputada por Madrid.

En ocasiones, los integrantes de tan entrañable grupo hablan en francés entre

ellos. Y hacen bien. Porque

Carmen, tras tantos años en el país vecino —pertenece al aparato histórico del

partido en el exilio—

maneja un castellano farragoso, trufado de giros y galicismos, a veces

difícilmente inteligible. Tanto que

Alfonso Guerra, en los parlamentos de la secretaria de organización en la

ejecutiva, se encarga de

«traducir» sus intervenciones con el consabido «lo que Carmen ha querido

decir...», y no sin cierta dosis

de guasa.

Otra de las singularidades de García Bloise son sus circulares a la militancia,

salpimentadas de moralina y

fervorín. Entresaco un párrafo de una de las últimas: «Sólo lograremos obtener

los apoyos mayoritarios si

todos y cada uno de nosotros logramos convencer a nuestros compañeros de

trabajo, a nuestros amigos, a

nuestros vecinos, a nuestros familiares... de que los problemas de España tienen

soluciones...» Y así es la

buena de Carmen García Bloise. Seguiremos hablando de ella, mañana.

MAÑANA, CUARTO CAPITULO DE LA SERIE:

• Los «vaticanistas».

• La ejecutiva que surgió del lío.

 

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