Felipe González en el homenaje a Fernando de los Rios. 
 El retroceso socialista en Cataluña y Euskadi no me quita el sueño     
 
 Diario 16.    25/03/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Felipe González en el homenaje a Fernando de los Ríos

El retroceso socialista en Cataluña y Euskadi no me quita el sueño

Madrid.- Felipe González, primer secretario del PSOE, aseguró que en el Palacio

de las Cortes que

«tropezar sin caer significa avanzar en el camino», y que personalmente los

retrocesos electorales del

partido, tanto en Euskadi como en Cataluña, no le causaban ningún temor ni le

quitaban el sueño.

En el acto en memoria de Fernando de los Ríos, que el grupo parlamentario

socialista organizó ayer en la

sede del Congreso intervinieron Gregorio Peces-Barba, que presentó el acto; José

Prats, que recordó a su

profesor, su compañero de partido y de exilio, para el que «la ética, la

política y la vida practica eran una

misma cosa». Definió a Femando de los Ríos, del que se conmemora el centenario

de su nacimiento como

«humanista cristiano, como eramista».

Intervino a continuación el diputado y secretario general adjunto del grupo

parlamentario socialista,

Virgilio Zapatero, que comenzó su intervención afirmando que «conviene huir de

la nostalgia y del

pasado de los centenarios, y que recogió algunas ideas de Fernando de los Ríos

aplicables y aplicadas,

según Zapatero, al ideario socialista.

Disciplina económica

Señaló tres principios básicos: ética, libertad de las conciencias y disciplina

para la economía, con estas

palabras: «Allí donde hay una economía libre el hombre es esclavo, hay que

liberar al hombre y

disciplinar la economía.»

Terminó señalando que democracia y educación son el método del socialismo y que

cuando entra en

crisis la democracia entra en crisis éste.

Subió después a la tribuna el primer secretario del PSOE, Felipe González, que

señaló, recordando una

anécdota de Fernando de los Ríos, «tropezaremos, seguramente tropezaremos;

caeremos, seguramente

no».

Destacó Felipe González que se sentía humanamente unido a la figura del líder

socialista por el flamenco

y políticamente por su ideario democrático.

Añadió que el problema de fondo de nuestro país es «el estado de las autonomías,

que nos llena de

angustia por no ponerse el Gobierno delante de él con generosidad».

«Hay quien pretende desgarrar el concepto de España —señaló Felipe González— y

se oyen frases de

algún dirigente político que propugna la separación del Estado. Y por otro lado

otros que afirman que no

se pueden volver las autonomías contra el Estado.»

Para el primer secretario del PSOE, esta disyuntiva es falsa y se trata de

«confundir al Estado con el

Gobierno Central».

El centro se resiste

En una improvisada rueda de prensa, Felipe González afirmó refiriéndose a las

recientes elecciones en

Euskadi y Cataluña que «la tensión electoral proviene de la resistencia del

centro al tema autonómico, al

concepto global del Estado tal y como lo señala la Constitución».

«No se ofrece el proyecto de Estado con claridad, añadió González, y así el que

tiene mayor audiencia es

el que reclama la autonomía para sí mismo.»

Para el líder socialista la articulación del Estado no la van a hacer los grupos

políticos de las

nacionalidades y señaló como muy necesarios los debates y la información como

elementos clarificadores

y ante los que el Gobierno presenta toda clase de dificultades.

Felipe González fue rotundo al hablar de que «el partido que hable de España

perderá votos por esa

tensión que propicia el poder central», señalando con razones de la misma el

deseo del actual Gobierno de

no querer llevar adelante un auténtico proyecto de Estado porque representaría

«la pérdida del control

desde el vértice de la pirámide que es el poder central».

Descartó Felipe González la posibilidad de un Gobierno entre Convergencia

Democrática y Unión de

Centro Democrático en Cataluña, «sobre todo si entra la Esquerra Republicana en

esa combinación» y

precisó que la postura de los socialistas catalanes ante los necesarios pactos

para formar Gobierno les

correspondía exclusivamente a ellos.

 

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