Autor: Figueruelo, Antonio. 
   Crisis en el Consell     
 
 Pueblo.    25/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CRISIS EN EL "CONSELL"

BARCELONA (PUEBLO, por Antonio FIGUERUELO.) Lo que se temía y anunciaba en mi crónica de

ayer se ha producido. Tenemos crisis en el seno del "Consell" y no parece que esta vez vaya a ser resuelta

en poco tiempo. Hasta podría adelantarse que nos encontramos en los comienzos de su desaparición. Tal

es la gravedad de las diferencias surgidas entre sus componentes y la dificultad, cada vez más creciente,

de armonizarlas en un mínimo de operatividad política. De momento, y como inmediata consecuencia, la

reunión prevista con el P. O. D. La primera vez que iba a registrarse el contacto entre este colectivo

catalán y el organismo que aglutina a la oposición democrática española, ha quedado aplazado «sine die».

El sábado no habrá conferencia.

Complejas y difíciles de desentrañar son las causas de este conflicto. Aparentemente, tal y como afirmaba

el último comunicado de la reunión del "Consell" se trataría de la disconformidad del grupo de Jordi Pujol

(C. D. C.) ante la ausencia del nuevo Partit Socialista en el seno del colectivo. Según esta versión, que a

nuestro entender constituye una cortina de humo, los pujolistas se abstendrían de asistir a las reuniones

del «Consell» hasta que no fuesen admitidos los socialistas «sin calificativo» (porque se niegan a agregar

lo de «ex-c», requisito que exigen los otros socialistas, los de Pallach, que se añaden un «ex-r». En

idéntica postura se muestra el P. S. U. C. (comunistas), aunque manteniendo su asistencia a las reuniones

del «Consell». Si hemos de seguir el hilo de esta controversia llegaremos a la conclusión de que todo

parte del viejo litigio entre los dos «partit socialista» y del «adelantamiento» que, allá por la primavera

efectuó Josep Pallach. en medio de las iras y protestas de los restantes grupos socialistas.

Pero, son de creer los argumentos antes expuestos como determinantes de la crisis del «Consell»

precisamente en momentos como los que vivimos. Se huele en el ambiente una hábil maniobra política

por parte del ala derecha del colectivo, cuyos partidos más significados (dernocristianos y liberales) han

roto claramente con las actitudes rupturistas de la izquierda, en propósito no confesado de deshacerse de

los radicales o, en último término, disolver el «Consell». Nadie querría asumir la responsabilidad política

de tal evento, por lo que obstáculos de procedimiento, corno el relatado, podrían provocarlo sin necesidad

de echar la culpa a nadie.

 

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