En Madrid, con presencia de oradores castellanos y catalanes. 
 Presentación del Congreso de Cultura Catalana     
 
 Pueblo.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

En Madrid, con presencia de oradores castellanos y catalanes

PRESENTACION DEL CONGRESO DE CULTURA CATALANA

"María Aurelia Capmany comparó la situación de los catalanes con los pueblos colonizados, tales como

los africanos, los indios y los indochinos"

MADRID (PUEBLO).— «Vengo a hablar del principado de Cataluña. Sé que hablo para convencidos,

pero sé que a veces, entre convencidos es posible el diálogo. Vengo a hablar de una tragedia: la condena a

muerte, en 1939, a Cataluña.» Con estas palabras comenzó María Aurelia Capmany su discurso en la

presentación en Madrid del Congreso de Cultura Catalana. Más adelante, Buero Vallejo habría de replicar

que, pese a la condena, los pueblos no mueren, y añadió «son imbatíbles».

Al acto asistió más de un millar de personas. En el centro de la mesa, revestida con una bandera catalana

y detrás de la cual se exhibían varios cartelones (entre ellos uno con unos versos de Salvador Espriu),

presidía Pedro Lain Entralgo. El turno de oradores se abrió y se cerró con la intervención de dos de los

representantes castellanos el propio Laín y Buero. Entre el público, tres representantes de partidos nada

más. Sin embargo, hacia la mitad del acto fueron leídas las adhesiones de Sartorius, Camacho, Tierno

Galván, Sánchez Montero, Ruiz-Giménez, Gil-Robles, Dorronsoro, Aguado, Múgica, Zavala, Trías

Fargas, etcétera, etcétera.

Tres de los oradores catalanes definieron la naturaleza, fines y metodología del Congreso. Pi Sunyer dijo

que «la cultura catalana fue trinchera tras la desaparición de las libertades políticas» y José María

Castellet, refiriéndose al contenido del Congreso aclaró que si bien era de naturaleza cultural, tenía una

dimensión social y política. Vicent Ventura hizo historia de la represión de la cultura catalana desde los

decretos de Nueva Planta de Felipe V. La exposición política de Pedro Altares se apoyó en el examen del

centralismo cultural ("Me resisto —dijo—, a llamarlo castellano.") A continuación, María Aurelia

Capmany logró los momentos más vibrantes del acto. Comparó la situación de Cataluña a la de los

pueblos colonizados, tales como los africanos, los indios y los indochinos, en los que una cultura, noble

en sí misma, es instrumentalizada como medio de opresión y marginación de otra. «Ni Cervantes, ni

Shakespeare ni Moliere —dijo— son culpables de la utilización que se hace de la belleza que crearon.»

Los catalanes son gente de frontera y abocados al pacto.

Finalmente, Buero Vallejo comenzó asegurando que por los años 34 y 35 no existía problema catalán

gracias a las «sabias leyes» según sus palabras— promulgadas por la II República. Luego, la represión

distanció a ambas culturas y suscitó recelos entre los hablantes de las dos lenguas mayoritarias.

Por los altavoces de la sala sonó «Els Segadors», al término de las palabras de Buero quien invitó a

suscribir un documento en pro de la amnistía.

Foto GARROTE

 

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