Autor: Fort, Carmina. 
 Protagonizado por el consejero nacional Gias Jover. 
 Escupida simbólica e incidente en el Congreso de Cultura Catalana     
 
 Diario 16.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Protagonizado por el consejero nacional Gias Jover

Escupida simbólica e incidente en el Congreso de Cultura Catalana

Carmina Fort

MADRID, 2 (D16) .—A raíz de un comentario sobre el viaje de los Reyes a Valencia, hecho por Vicent

Ventura periodista valenciano, en el transcurso del Congres de la Cultura Catalana, celebrado ayer tarde

en Madrid, Gias Jover, consejero nacional, abandonó el salón de actos de la Fundación Pablo VI, tras

escupir, mirando hacia la mesa, en un gesto que de, no ser simbólico, habría dañado la integridad de los

oyentes más próximos.

Su salida fue acompañada por el adjetivo "fascista", que le fue dirigido por algunas de las mil quinientas

personas reunidas para escuchar las intervenciones de nueve conocidas personalidades. Catalanes y no

catalanes intentaban ayer paliar por medio de este congreso el desconocimiento que existe en todo el

Estado español de la realidad de los Paisos Catalans.

Josep María Puigjaner, periodista del diario catalán "Avui", calificó el acto como "un hecho sin

precedentes desde el año 39", y expresó su "esperanza de convivir en un Estado pluricultural"

Reacción antidiscriminatoria

Pedro Laín Entralgo de la Real Academia, habló de su experiencia catalana comenzada en Valencia

durante los años previos a la guerra y continuada en Barcelona más tarde, y dijo: "Maragall, Riva y Espriu

supusieron para mí un descubrimiento personal del alma de la cultura de Cataluña."

Josep Pi Suñer, secretario del Congres, dijo que "éste se había organizado como reacción a la

discriminación de que ha sido objeto, durante tantos años, la cultura catalana". Y añadió que "si no se la

ha barrido del todo es porque el orgullo de los propios catalanes la ha mantenido viva".

Josep María Castellet, crítico literario, señaló: "Este es un congreso de búsqueda de identidad dentro de la

civilización occidental, y no sólo se refiere al aspecto cultural, sino a todos los ámbitos, concretados en

veinte aspectos que cubrirán, entre otros, la historia, la investigación, el derecho, las instituciones, la

industria, la producción artística, la estructura docente, etcétera." Finalizó diciendo: "Que los resultados

sirvan para darnos a conocer al resto de los pueblos de España y al Gobierno español."

Vicent Ventura, responsable del incidente comentado al principio, tuvo la intervención más aplaudida y

fue el único que habló de la problemática catalana en un tono irónico y desenfadado que, sin carecer de

rigor, arrancó carcajadas y agilizó el acto. Dijo, entre otras cosas, que "el idioma no es una camisa que se

quita y se pone, porque es como la piel". Y añadió: "Es la clase dominada la que ha mantenido un idioma,

que en el País Valenciano no se ha enseñado nunca en la escuela" y matizó que "el problema

de la cultura es un problema de militancia y no se puede separar de la política".

Los partidos se adhieren

Tras esta intervención se leyeron adhesiones al acto, para las que se solicitó un aplauso, de los políticos

más destacados de la oposición, como Nazario Aguado, Ruiz-Giménez, Sánchez Montero, Gil-Robles,

Nicolás Sartorius y Marcelino Camacho, entre muchos otros.

Intervino seguidamente un filólogo de las Baleares, Moll quien dijo: "La unión de las islas con Cataluña

se ve reflejada en los apellidos mallorquines, muchos de los cuales no son sino ciudades catalanas", y

también, que "no se puede despreciar una lengua que se estudia en muchas Universidades

internacionales".

María Aurelia Capmany, una de las figuras más representativas y activa militante catalanista, dijo: "La

tragedia más reciente de nuestro pueblo fue la condena a muerte de 1939. Desde ese año 39, Cataluña

pasa lo que todos los pueblos colonizados, obligada a resistir para no admitir una cultura que viene a

sustituir la propia."

Pedro Altares, periodista, que pidiera el Nobel para Salvador Espriu, dijo que "las cuatro barras de la

bandera catalana constituyen una llamada a la libertad, y es, al mismo tiempo, un símbolo para otros

pueblos del Estado español´´. Y añadió: ´´La libertad de los Paisos Catalans será posible en un Estado

español compuesto por pueblos libres."

Buero Vallejo cerró el acto señalando que "siete millones de catalanes han resistido frente a las tinieblas

franquistas, porque los pueblos no mueren, los pueblos son imbatibles. Se les condena a muerte, pero

ellos pervivirán". Dijo también: "Antes del franquismo existía una relación fraterna entre intelectuales

catalanes y castellano hablantes, pero hemos infringido inevitablemente una cultura y a veces, una

subcultura en castellano, mientras que ellos no podían expresarse en su lengua, y eso ha creado

crispaciones y desunión." Buero Vallejo fue cálidamente aplaudido cuando, citando a Espriu, dijo: "Un

hombre puede morir por un pueblo, pero un pueblo no puede morir por un hombre sólo, pero no es el caso

—continuó—. porque era un solo hombre, pero rodeado, aunque fuera de lacayos."

La voz de Raimon se dejaba oír en el salón de actos, mientras los asistentes firmaban una carta solicitando

amnistía.

 

< Volver