El Congreso de Cultura Catalana     
 
 ABC.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. JUEVES 2 DE DICIEMBRE DE 1976.

EL CONGRESO DE CULTURA CATALANA SE PRESENTO EN MADRID

Cinco oradores catalanes y tres castellanos expusieron los fines de la reunión que se celebrará en otoño

del próximo año

Madrid. (De nuestra Redacción.) Tres grandes murales presidían el proscenio en el cual ocho oradores

—sus discursos fueron exactamente una oración exigente— presentaron ayer diversos, aspectos del

Congreso de Cultura Catalana. El mural más importante reproducía un verso de Salvador Espriu: en el

recuerdo toda la noche; «Diverses son les parles i diversos els homes i convindrán molts noms a un sol

amor». En la mesa una bandera catalana que cubría todo el gran tablero. Una sala con capacidad

aproximada para cuatrocientas personas y un casi lleno de "gente de familia", como diría el valenciano

Vicent Ventura. Cuidando el orden jóvenes con la pegatina de la bandera catalana.

Puigjané presentó el acto e hizo memoria histórica del Congreso. Habló de sus objetivos y señaló la

voluntad de entendimiento, de diálogo que debe existir entre dos culturas, las dos hispánicas. Resaltó que

se trataba de un acto sin precedente desde 1936 y terminó por afirmar su esperanza de vivir en un Estado

pluricultural.

Don Pedro Laín Entralgo fue el primer invitado en el uso de la palabra y se refirió a su propio

descubrimiento de Cataluña: «paradójicamente —dijo— me encontré con ella en Segovia de la mano de

Carlos Ribes.» «Desde entonces —añadió más adelante— caí en la cuenta de los dos ingredientes que

conforman el hecho diferencial catalán como señala Dionisio Ridruejo: ironía respecto a la capacidad del

hombre para conocer la realidad, y amor al arraigo sensorial del hombre a la Tierra.» Terminó con su

esperanza —palabra largamente repetida en la noche— en un futuro de entendimiento y convivencia.

Josep María Pi Sunyer propulsor desde el Colegio de Abogados de Barcelona del Congreso, indicó cómo

la iniciativa había nacido como reacción a la actitud discriminatoria contra toda una cultura y como

Cataluña era un milagro de supervivencia entre dos culturas poderosas: la francesa y la castellana.

Recalcó el carácter popular del Congreso y señaló como fechas aproximadas de la reunión los meses de

octubre o noviembre del próximo año.

Josep María Castellet presentó la idea de un Congreso que quiere buscar la propia identidad de una

cultura que, en principio, pensó en defenderse; pero que ahora tiene el tono suficiente de una afirmación

sentida y la respuesta segura a una civilización, pequeña pero potente, inmersa dentro de otra mayor que

es la occidental, a la que pertenecen las culturas hispánicas.

Intervino después, en nombre del País Valenciano, Vicent Ventura, que hizo una presentación plena de

connotaciones políticas, irónicas y mordaces, que llenaron de júbilo a un público que él dijo «de casa».

Criticó a los valencianos que esconden la Historia y pretenden separarse de la cultura catalana, y se dolió

del hecho de que «jamás en ninguna escuela valenciana se ha enseñado el catalán»; en esto —añadió—

hemos salido perdiendo en relación con la Cataluña estricta.

Francesa B. Moll leyó unas cuartillas que subrayaban la solidaridad fraterna y unitaria de las Baleares con

los demás países catalanes, y se esforzó en demostrar con datos y referencias históricas la catalanidad

indestructible de un pueblo que no renuncia a su identidad. Pidió y exigió, al final el reconocimiento con

los derechos de la enseñanza en catalán a todos los niveles.

La escritora María Aurelia Capmany hizo un discurso político en toda su extensión. En un tono de mitin

que el auditorio agradeció, se quejó de unos vencedores catalanes que después del 39 tuvieron que pedir

perdón por el hecho de pertenecer a esa cultura. Citó, finalmente, a Salvador Espriu en un poema hermoso

que es canto a la libertad, a la hermandad y al entendimiento.

Pedro Altares y Buero Vallejo cerraron el acto con escasas alusiones al motivo cultural del acto y sí más

incidencia en la referencia política que la presentación tuvo desde casi sus inicios. Reclamaron libertad

como paso ineludible de convivencia entre todos los españoles y comunicaron de palabra y hecho su

adhesión, firme a los fines del Congreso.

 

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