Autor: Cavero, José. 
 Udina Martorell (Líder de Unió Catalana). 
 Queremos órganos propios de gestión y una reorganización real  :   
 No un ministro en Pedralbes. 
 Arriba.    12/12/1976.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

Arriba

Mañana, en visita oficial

ADOLFO SUAREZ, EN BARCELONA

El Presidente podría anunciar la cooficialidad de la lengua catalana y adelantar el proyecto de ley del

Régimen Especial para Cataluña

MADRID. (De nuestra Redacción.)—Mañana llegará a Barcelona el Presidente del Gobierno, don Adolfo

Suá-rez, en visita oficial. El viaje del Presidente tiene un relieve de compromiso trascendental para el

futuro de Cataluña.

El señor Suárez, al parecer, anunciará, en la Ciudad Condal, la cooficialidad de la lengua catalana y

podría adelantar las líneas maestras del proyecto de ley del Régimen Especial para Cataluña.

En su visita a Barcelona, el Presidente Suárez, que estará acompañado por el Ministro de la Gobernación,

don Rodolfo Martín Villa, se reunirá con las primeras autoridades provinciales y locales y presidirá la

última sesión de la comisión que estudia el Régimen Especial para Cataluña.

UDINA MARTORELL (Líder de Unió Catalana)

"QUEREMOS ORGANOS PROPIOS DE GESTION Y UNA REGIONALIZACION REAL"

(NO UN MINISTRO EN PEDRALBES)

En vísperas de la llegada a Barcelona del Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y al día siguiente de

que Unió Catalana haya ratificado en su presidencia a su principal promotor, Santiago Udina Martorell,

resulta oportuno traer aquí algunas declaraciones sobre Cataluña de este líder catalán, recabadas a su paso

por Madrid.

Nuestra primera curiosidad estriba en saber dónde está ahora, y una vez registrada la escisión de

UDE-ADE, el grupo que Santiago Udirva Martorell preside, Unió Catalana.

—Nosotros hemos tenido siempre el propósito y la idea de permanecer liga-dos a una gran fuerza política

de alcance nacional. Pero, después de que la UDE hubiera registrado esta profunda escisión, quedamos

independientes, tanto de la UDE de Monreal Luque como de la ADE, de Silva Muñoz. Aunque seguimos

interesados y en disposición de vincularlos, en cualquier momento, a un gran partido a escala nacional,

porque entendemos que tanto los intereses comunes de todos los españoles, y, por tanto, de los catalanes,

como los intereses particulares y peculiares de Catalunya se defienden mejor que directamente en el

Parlamento a través de una agrupación política general de España, que asuma los puntos de vista de cada

una de las regiones y, por tanto, los puntos de vista también de Catalunya.

Democracia Cristiana

—¿Son ustedes compatibles con el Equipo Demócrata Cristiano del Estado español?

—Bueno, el Equipo ha mantenido la tesis de la ruptura del federalismo y de la autogestión. Nosotros no

somos ni rupturistas, ni federalistas, ni autoges-tionarios. Nosotros somos regionalístas, y creemos que

hay que predicar y levantar una bandera de regionalización para toda España, para todos las regiones de

España. Porque actualmente la bandera de regionalización es, creo yo, una bandera regeneracionista para

todo el país. Ahora bien, de esto al federalismo, que es un proceso propio para ir a Europa, pero no para

desmantelar la vocación y la historia común de los distintos pueblos que constituyen la realidad de

España, hay una diferencia enorme. Entonces, lo que nos separa del Equipo, fundamentalmente, son estas

tres cuestiones.

La derecha catalana

—Dicen, señor Udina, que Catalunya está «a la izquierda del país». ¿Hay derecha en Catalunya?

—Hombre, y tanto que hay derecha... Unió Catalana, junto con otros grupos, ha establecido unos puntos

de coincidencia, que es lo que llamamos las Bases de Hostalrich. Sobre estas bases hemos cerrado el

Pacte Cátala, en el cual están los grupos que siguen el liderazgo de Fraga en Catalunya, que no están en

Catalunya en la Alianza Popular; está un grupo importante del Club Catatonía, que no es una agrupación

política, sino de estudios; está el Partido Social Regionalista, que tiene bastante arraigó en Tarragona,

Barcelona y Lérida, y estamos nosotros, junto con la Lliga de Catalunya, que evidentemente es de

derechas. Y el Centre Catalá, que evidentemente también lo es. Y está por ver qué ocurre con la UDC,

Unió Democrática de Catalunya, del señor Canyellas, que de un tiempo a esta parte ha hecho una

evolución muy importante hacia la derecha. Porque, evidentemente, la clientela eventual de los partidos

demócrata-cristianos está más con la derecha que con la izquierda. Yo creo que ocurre en Catalunya lo

mismo que en el resto del país: que la masa que aspira a la libertad y a la democracia, pero sin pagar por

la democracia y la libertad el precio de la verdad y del desarrollo, es tan nutrida en Catalunya, o casi,

como pueda serlo en otras zonas, en el resto de España.

En Cataluña también hay derechas

Parece que se prevé crear un Consejo regional integrado por los próximos diputados

Conceder la cooficialidad al catalán debió haberse hecho ya hace tiempo

La oposición

—Hace pocos días, Udina Martorell, desde un periódico barcelonés, "EI Noticiero Universal", arremetía

muy ásperamente contra la oposición en general.

—¡Ah!, «El Gran Teatro de la Oposición», le llamaba, sí. Claro, porque yo creo que la oposición, eso que

se auto-denomina así, se ha situado en una posición realmente incomprensible. Es la posición de

considerar los últimos cuarenta años como si no tuviesen precedente. Como si no hubiera existido la

guerra. Como si el franquismo hubiese surgido por ensalmo, como una dictadura establecida sobre la base

de eliminar la Constitución de la República y el Estatuto de Catalunya, y todas las disposiciones

anteriores. Cuando la realidad es que aquí, entre el 36 y el 39, hubo una guerra en la que realmente

desapareció la Constitución de la República y la Generalidad, porque el PSOE estaba al frente de los

destinos de España y no defendía los principios de la Constitución Democrática de la República, sino que

defendía una situación de plena dictadura, aunque luego se vio bastante arrastrada por el socialismo y

comunismo, como sucedió luego en Catalunya por la Generalidad.

—¿Realmente, Catalunya está solicitando la recuperación de| Estatuto como remedio a todas sus

reivindicaciones?

—No creo que vaya a ser concedido este Estatuto especial de forma inminente. El Presidente Suárez,

según creo yo, irá a Barcelona a anunciar el término de los trabajos del Régimen Especial

de Catalunya, y esa Comisión, en sus conclusiones, parece que prevé la creación de un Consejo regional o

general constituido por quienes salgan elegidos en marzo, abril o mayo, cuando se celebren las elecciones

de diputados o senadores por Catalunya, y que sean ellos quienes lleven la ponencia a las Cortes para la

institucionalización de Catalunya. No creo que se trate ahora de reponer el Estatuto del año treinta y dos,

ni siquiera de uno nuevo. La institucionaliza-ción de las regiones es un problema constitucional que no se

resuelve en la ley de Reforma Política, que no puede resolverlo el Gobierno por decreto-ley. Lo que hay

es un deseo de Catalunya y de otras regiones por querer disfrutar de una autonomía política,

administrativa y económica, y un reconocimiento por parte de casi la totalidad de los partidos políticos, y

también del Gobierno —estaba expresado en el preámbulo, que luego desapareció, del proyecto de ley

para la Reforma Política—, de la conveniencia de la institucionalización de las regiones.

Cooficialidad del catalán

—Otro posible anuncio de este viaje del Presidente Suárez parece que será la institucionalización de la

lengua catalana, la cooficialidad del catalán...

—Sí; yo creo que esto ha tardado ya demasiado, y que podría haberse hecho ya anteriormente. Este no es

un problema constitucional, ya que ninguna Ley Fundamental establece ningún precepto en orden al

idioma y a las lenguas, al contrario, de una forma implícita cabe desarrollar preceptos de las Leyes

Fundamentales, como es éste de dar en Catalunya cooficialidad al catalán con el castellano, o en el País

Vasco al vascuence...

—¿Unió Catalana está a la derecha del Gobierno?

—Dependa de lo que entendamos... Depende de quién se nos coloque a uno u otro lado. En Catalunya

está a nuestra derecha la UDPE, la UNE, está ANEPA y otras fuerzas más inmovilistas. Pero si nos

compara con Convergencia Democrática de Catalunya, con la Esquerra Republicana, o la

Socialdemocracia, o el Socialismo, o el PSUC, sí somos más de derechas. A mí no me preocupa el que

me motejen de derechas, aunque sea un término que a la gente le duela emplearlo... Nosotros nos

consideramos de centro derecha, pero en ningún caso somos gente «cerrada». Hemos hecho el Pacte

Catalá, y estamos dispuestos a ampliarlo o refundirlo con otras fuerzas que irremisiblemente están

condenadas a estar próximas a la nuestra, y a ir juntos a una contienda electoral, sobre todo, después de

que algún grupo de izquierdas haya vuelto a reclamar frentes populares y pactos constitucionales; grupos

que no acaban dé aceptar el fracaso de la tendencia de la ruptura y que quieren provocar la ruptura en las

nuevas Cortes manteniendo su alianza con los comunistas, no sólo hasta las elecciones, sino también

después. Las alianzas vendrán determinadas, sobre todo, por quien esté enfrente. Si el frente de izquierdas

es radical, tendrá que serlo el frente de la derecha.

—¿Sigue siendo válida la acusación de centralismo, desde Catalunya?

—Bueno, sí; porque realmente la política española ha sido muy calcada del centralismo francés. Desde

Felipe V en adelante ha sido una política centralista, y ha sido muy dura la lucha de la periferia con el

centro.

—¿Siguen reclamando ese ministro en Pedralbes?

—No, yo creo que no; yo creo que el ministro en Pedralbes, una propuesta del señor Tarragona, sería un

error. Más que un ministro en Pedralbes lo que Catalunya querría es tener órganos propios de gestión

política y una regionalización del Estado, una Cámara de las regiones, como puede serlo esa segunda

Cámara de representación territorial, una regionalización de Consejo de Estado, una regionalización de la

Administración fiscal..

José CAVERO

 

< Volver