Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Cambió radicalmente el tono de los últimos cuarenta años. 
 El presidente Suárez respalda un Estatuto para Cataluña  :   
 El proyecto será elaborado por un Consell general y debatido en las cortes constituyentes. 
 Informaciones.    21/12/1976.  Página: 1, 3. Páginas: 2. Párrafos: 34. 

AMBIO RADICALMENTE EL TONO DE LOS ULTIMOS CUARENTA AÑOS

El presidente Suárez respalda un Estatuto para Cataluña

EL PROYECTO SERA ELABORADO POR UN «CONSELL» GENERAL Y DEBATIDO

EN LAS CORTES CONSTITUYENTES

Don Adolfo Suárez, con don Jordi Pujol, el cristianodemócrata catalán, miembro de la comisión

negociadora, que mañana acompañará a don Enrique Tierno Galvan en su visita a Presidencia

BARCELONA, 21.- "El Gobierno se plantea como tema capital el hecho catalán. El hecho de un pueblo

con personalidad propia y perfectamente definida el hecho de una comunidad resultante de un proceso

histórico que le confirió carácter y naturaleza propìa dentro de la armonia de la unidad de España", dijo

don Adolfo Suárez, dirigiéndose a los miembros de la comisión para el régimen especial de Cataluña, en

un tono radicalmente distante de cuantas declaraciones de representantes del Gobierno se han venido

haciendo aquí durante cuarenta años.

"Entender a Cataluña deberia ser tarea fácil", continuó el presidente del Gobierno, quien paso a reconocer,

a conti-nuación, que la retórica ha suplantado a veces los valores reales por elogios utópicos cuando no

interesados. En cuanto a las respuestas que pide Cataluña, don Adolfo Suárez subrayó que «los problemas

culturales, comenzando por las legítimas exigéncias de la lengua, tendrán un tratamiento específico. Los

económicos y políticos el que les correspònda y decidan los órganos representativos".

Más adelante, señaló el presidente del segundo Gobierno de la Monarquia los principios que se establecen

en el pro-yecto de régimen especial que le fue presentado ayer. Estos son, según recordó: universalidad,

igualdad, solidaridad, autonomía, pluralidad y respeto.

En otro pasaje de su discurso, el señor Suárez destacó como actitud positiva de su Gobierno la propuesta

para la constitución de un Consell General de Catalunya, compuesto por todos los diputados y senadores

de las cuatro provincias catalanas, elegidos por sufragio universal, y por unos representantes de cada una

de las Diputaciones de Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona, al que se le encomendará la elaboración

de un proyecto de Estatuto de Cataluña.

Respecto a la cooficialidad del catalán, que fue anunciada oficialmente ayer, manifestó don Adolfo

Suárez que el bilingüismo castellano-catalán es un hecho normal en la vida familiar, cultural y social, y,

por tanto, puede serlo también en la vida oficial.

Superando, más adelante, uno de los peligros que desde aquí se han señalado a la hora de hablar de este

tipo de problemas, el presidente del Gobierno afirmó: «No podemos acudir a un puro regionalismo

tecnocrático que persiga una eficacia aséptica y tan alejada del sentir popular que no llegue siquiera a

recoger y respetar las demandas de los ciudadanos, ni nos vamos a quedar en lo meramente cultural.»

El señor Suárez anunció en Barcelona la cooficialidad del catalán

Abordó inmediatamente la institucionalización regional —"no es sólo una necesidad del momento

presente, sino un reto de futuro en la organización del Estado"—, cuya solución exige el consensus

popular "a través de los representantes legítimos que surjan de las próximas elecciones".

PUNTOS PROGRAMÁTICOS

Los puntos programáticos del Gobierno acerca de la trascendental cuestión planteada ayer en Barcelona

son:

Primero.— Reconocimiento de la realidad regional, que exige una mayor autonomía en la gestión de los

intereses propios y la creación de órganos adecuados a ese fin.

Segundo.— Reconocimiento de la región como entidad autónoma de decisión y gestión de sus propios

asuntos en el marco indisoluble de la unidad de España.

Tercero. — Creación de los instrumentos necesarios y de las condiciones legales precisas para que la

representación popular auténtica pueda decidir la forma y modo de cómo articular las personalidades

regionales.

Cuarto.— Convencimiento de que gran parte de los problemas comunes desbordan en su realización las

áreas provinciales y postulan un tratamiento a nivel regional.

Tras expresar que cada región española ha de buscar sus propias fórmulas autonómicas mediante el

ejercicio de la soberanía popular referida a este capítulo, el presidente del Gobierno introdujo en su

importante discurso un matiz significativo y certero: "El sentimiento de Cataluña —proclamó— como

unidad diferenciada no lo estamos inventando ni improvisando. Esto quizá sea demasiado elemental para

decirlo en Cataluña, pero hemos de hacerlo para tratar de encontrar vías de solución y diálogo paralelas a

ese reconocimiento."

Defendió el pluralismo lingüístico de España y no soslayó ciertas dificultades que pudieran hallarse entre

los inmigrantes, «sólo superables por la progresiva integración de los inmigrantes en la comunidad que

los acoge, y en la que rinden las energías y los frutos de su trabajo».

REGIONALISMO NO DISCRIMINATORIO

Al desarrollar los principios básicos, precisó el señor Suárez que "la universalidad evita cualquier tipo, de

privilegio, la igualdad apunta hacia un regionalismo no discriminatorio entre territorios y pueblos, la

solidaridad abre el entendimiento con las otras regiones, la autonomía supone la atribución de un ámbito

propio de decisión para Cataluña, la pluralidad de formas regionales se dará cuando se cumplan los

anteriores principios con respeto a la voluntad del puebló de España».

Después de subrayar que el Consell General de Catalun-ya habrá de ser aprobado finalmente por las

Cortes Españolas, el presidente abrió la vía previa a la Mancomunidad de las cuatro Diputaciones y

recordó "la gran labor que realizó la mancomunidad, presidida inicialmente por Prat de la Riba.

Corresponde ahora —añadió— a las Diputaciones elaborar el proyecto de estatutos de la Mancomunidad

de Cataluña».

Sentó, acto seguido, y retomando el tema del bilingüismo, una premisa esencial: «Pretendemos, en fin,

algo tan normal como que todos los españoles puedan expresarse en la lengua española que realmente

hablan y todo ello con naturalidad, sin perjuicio de la lengua común, que España eligió libremente y sin

ninguna imposición y que es de hecho su unitario medio de expresión hace ya mas de cuatro siglos.»

La última parte del discurso estuvo consagrada al análisis de la política reformista de manera que «la ley

para la reforma política, sancionada por el pueblo español, abre la puerta a más profundas modificaciones

de la realidad legal de nuestra nación».

La jornada del señor Suárez había comenzado a la una y media de la tarde, cuando llegó al aeropuerto del

Prat en un avión «Mystere» de la Subsecretaría de Aviación Civil. Se dirigió al Ayuntamiento, donde

recibió la bienvenida oficial del al-calde y de la Corporación. El señor Socías y el señor Suárez

intercambiaron al respecto sendos discursos en los que, de manera somera fueron aludidos algunos de los

temas que ya por la tarde quedaron definidos en la intervención arriba resumida.

El parlamento del señor Suárez se produjo, también como ya se ha relatado, en la solemne clausura de los

trabajos de la Comisión del Régimen Especial, organismo creado bajo los auspicios de don Manuel Fraga

y que bajo el mandato del segundo Gobierno de la Monarquía ha pasado a convertirse de una institución

constituyente a una institución que deja abierta las puertas a una ulterior Constitución efectuada, de

alguna manera, mediante el camino del sufragio universal.

También pronunciaron discursos el presidente de la comisión, don Federico Mayor Zaragoza, y el

presidente de la Diputación, don Antonio Samaranch. Ambos políticos no aportaron mayores novedades

y, simplemente, sirvieron de pórtico al cuerpo de doctrina que desarrolló el presidente del Gobierno.

LOS POLÍTICOS DE LA OPOSICIÓN, EN EL GOBIERNO CIVIL

LA OPOSICIÓN, EN EL GOBIERNO CIVIL

«No pongamos ninguna puerta al tiempo.» Se le había preguntado cuándo llegaría la amnistía total. El

presidente Suárez había sido materialmente asaltado por los periodistas. Verlo de cerca supone ratificar

con exactitud la imagen que ha sabido ganarse. Rebosa cordialidad que no parece afectada en ningún

momento. «Pero no me publiquéis todo esto. No se trata de hacer declaraciones. Prefiero que los hechos

hablen y no hablar, con palabras.»

No tuvo un solo gesto de acritud, a pesar de que la avalancha periodística era reiterada. Fueron algunas de

las personas que lo rodeaban quienes trataban de evitar el diálogo con los informadores. Charlaba por los

bajines con don Antón Cañellas, y bastantes cabezas se estiraban para escuchar y publicarlo luego. Fue

imposible oír casi nada, pero pudo captarse que algo hubo sobre la comisión de los nueve y una próxima

entrevista en Castellana, 3. Fue imposible percibir la conversación, muy distendida entre el líder,

democristiano y el presidente del Gobierno, pero éste, que veía los esfuerzos de los periodistas, sonreía y

evitaba cualquier actitud de rechazo.

«Habrá unas 800 personas», susurraron de la escolta policial, mientras todas las personalidades

convocadas por el gobernador civil pasaban ante el presidente y lo saludaban, en la recepción de anoche,

poco antes de que regresara a Madrid. «¿Estaban invitados todos los políticos de la oposición?», se le

pregunto al señor Sánchez Terán. «Bueno, todos, todos, no.» «¿Reventós?» «Reventós, sí, es muy amigo

mío», dijo el gobernador. Reventós, del P. S. C., no estaba. Sin embargo, el abanico empezaba —dentro

del espectro democrático— por la Lliga y llegaba hasta Convergencia Democrática. Al lado de figuras

que ya hace muchos años vienen asistiendo a este tipo de actos, otras estrenaban ayer cóctel con el

presidente. Al lado de personajes de la derecha conservadora e incluso del «bunker», estrechaban la mano

del presidente Suárez, políticos que se han movido en la clandestinidad durante mucho tiempo. ¿«Estaban

invitados los del P. S. U. C.?».«No están en las listas», replicó Sánchez Terán.

«Fue presidente antes que tú», le dijo el señor Sánchez Terán al señor Suárez cuando el señor Montal

estrechó la mano al primer ministro. Suárez felicito a Montal y debe creerse que por el 2-3 del domingo,

por el liderato de la Liga. No se oyó si por aquello de que el «Barça» es más que un club.

Desfiaron, entre otros, los señores Trías Fargas, Jaume Casanovas, Carles Ferrer Salat, Jiménez de Parga,

Udina, Pere Durán, Claudio Colomer, Millet i Bel, Figueras, Enrique Masó, Mas Canti, Güell de

Setmenat, Solé Padró, Linati y Tarragona.

Luego se volvió a los corrillos. Después, don Jordi Pujol y don Adolfo Suárez hicieron un aparte y allí no

hubo periodista que pudiera oír nada. «Desde luego, hemos avanzado mucho», me apuntó el señor Pujol,

pero sus palabras no hacían referencia, por el contexto, a lo tratado con el presidente.

LA AMNISTÍA

El rumor del secuestro en Rentería se tradujo en una charla muy breve entre los señores Martín Villa y

Suárez. «Lo de Oriol y estas cosas, quisieron escuchar los periodistas, daña la amnistía. No apuntéis, por

favor.» Se habló de Tarradellas, de pasada, y saltó el interrogante de si a París habían viajado emisarios

del Gobierno. Ni afirmó ni negó. Y no ofreció resistencia alguna, al contrario, de que los periodistas le

siguiéramos asaltando. En cuanto al contexto del viaje, valga indicar, para terminar esta crónica, que

justamente el domingo la Assamblea de Catalunya (Asamblea de Cataluña) celebró sesión permanente ya

supuesto, en esencia, el relanzamiento de esta institución.

Dos cuestiones merecen ser destacadas por su incidencia en la vida general del país. Por un lado, la

ratificación mayoritaria de la Assemblea a la designación de don Jordi Pujol como impulsor por Cataluña

en la comisión de los nueve. Ello significa un apoyo muy importante al señor Pujol y viene a alejar los

rumores de que el nombramiento del líder nacionalista pudiera transformarse en una profunda división

entre los partidos más importantes de la oposición catalana. Por otro lado, la Assemblea aprobó una

propuesta del P. S. U. C. en el sentido de promover una campaña en favor del Estatuto de 1932.

La campaña del Estatuto trata de ser «una alternativa democrática al régimen especial». Muy

probablemente, la reivindicación del Estatuto será la bandera que enarbolarán todos los partidos catalanes

en las próximas elecciones. En teoría, y de acuerdo con el carácter abierto que imprimió ayer el señor

Suárez al Con-sell General, nada impide que, en el supuesto de un triunfo electoral, el Consell acabará

deviniendo en la tan reivindicada Generalitat de Cataluña.

 

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