Adolfo Suárez, en Barcelona. 
 Reconocimiento de la región  :   
 Como entidad autónoma de gestión de sus asuntos en el marco indisoluble de la unidad de España. 
 Pueblo.    21/12/1976.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 62. 

ADOLFO SUAREZ, EN BARCELONA

RECONOCIMIENTO DE LA RELIGION

Como entidad autónoma de gestión de sus asuntos en el marco indisoluble de la unidad de España

BARCELONA. (Europa Press.) — «El Gobierno antiende que de la misma manera que el bilingüismo

castellano-catalán es un hecho normal en la vida familiar, cultural y social, puede serlo también en la vida

oficial. Por ello, el Gobierno comparte el principio de la cooficialidad del castellano y del catalán en el

territorio de Cataluña», dijo ayer el presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez González, durante la

sesión pública de entrega de trabajos de la comisión para el estudio de un régimen especial para las cuatro

provincias catalanas, celebrado en el palacio provincial.

En primer término habló el presidente de la Diputación Provincial de Barcelona, don Juan Antonio

Samaranch, quien, entre otras cosas, dijo:

* DISCURSO DE DON JUAN ANTONIO SAMARANCH

«Nos hemos planteado muy seriamente el papel de Cataluña en el contexto español, con el íntimo

convencimiento de que sólo con una clara conciencia de que su personalidad colectiva será admitida,

respetada y potenciada, podrá aportar, sin reservas, el inmenso caudal de su capacidad creadora que la

hace, sin ningún género de dudas, avanzada de España en Europa.»

«Y para que esto suceda —añadió— hay que superar esquemas centralistas, hoy totalmente desfasados,

llenando de contenido a las corporaciones locales, sentando las bases que hagan posible, en un futuro

inmediato, la autonomía regional con una óptica proyectada más allá de aspiraciones nostálgicas, hacia

horizontes de futuro, pero teniendo como norte permanente el hecho de que la región es la única

estructura en la que puede producirse la fecundación integral d´e España y la base natural de agrupación

que pueda dar eficacia real a Municipios, comarcas y provincias.

Pero queremos dejar bien sentado que en este esquema de autonomía regional que propugnamos no tiene

cabida el privilegio ni la imposición. Aspiramos a un total reconocimiento de nuestras instituciones,

cultura y lengua, dentro del respeto debido al gran número de hermanos que, procedentes de otras tierras,

conviven con nosotros y que han hecho posible, con la aportación de su esfuerzo, que hoy Cataluña sea lo

que es.

Queremos que Cataluña prosiga en la senda del desarrollo económico y social seguida hasta hoy.»

* CONCLUSIONES GENERALES DE LOS TRABAJOS

A continuación el secretario de la comisión dio cuenta de las conclusiones generales de los trabajos

realizados como paso previo para la institucionalización de la región catalana de modo que puedan ser

adoptadas por cualquier otra región. Como principios esenciales al elaborar los criterios por parte de la

comisión, citó tos siguientes:

al Universalidad, que supone la exclusión de todo sistema no generalizable.

b) Igualdad, que implica que el regionalismo no es elemento de discriminación entre territorios o

pueblos.

c) Solidaridad con el resto de las regiones del país.

d) Autonomía, que supone la atribución de un ámbito propio de decisión.

e) Pluralidad de formas regionales, cuando se cumplan los anteriores principios.

f) Legalidad, pues todo sistema regional ha de ser objeto de ley votada en Cortes.

La comisión considera que para hacer efectiva en el menor tiempo posible la institucionalización de la

región deberá precederse a través de las tres etapas siguientes:

a) Decisiones que son susceptibles de adoptarse al amparo de la legislación vigente.

b) Régimen administrativo especial para las cuatro provincias de la región catalana.

c) Creación de los organismos que hayan de redactar su estatuto y, en su caso, gestionar los intereses de

la región.

Las decisiones que pueden adoptarse en la actualidad o en un futuro inmediato son las siguientes:

a) Constitución de una amplia mancomunidad de servicios de las cuatro provincias catalanas.

b) Transferencia de funciones, obras y servicios del Estado a las Diputaciones provinciales o a la

mancomunidad.

c) Redacción, por la mancomunidad, del plan director territorial de coordinación de la región, en los

términos que establece la ley del Suelo para los de ámbito provincial.

d) Implantación de la cooficialidad de la lengua catalana.

Desde la perspectiva económica, la comisión ha aceptado, en el terreno de la descentralización de la

actividad financiera del sector público, dos importantes líneas de principios. La primera, que la

descentralización máxima posible del número más elevado de funciones conseguirá atender de forma más

satisfactoria que ahora a la demanda de servicios públicos que se viene formulando en las cuatro

provincias catalanas. La segunda, que para la satisfacción de más y mejores —diferenciales— servicios

públicos se requirá un mayor nivel de recursos —diferencial— a disposición del sector público. Estos dos

principios se completan con dos lineas de soluciones para la problemática de la Hacíenda

descentralizada de las cuatro provincias catalanas: en primer lugar, mediante el establecimiento de unos

criterios con validez nacional para proceder a repartir una parte muy importante de los ingresos de las

Administraciones públicas estatales en función de las competencias a cargo de la región, y en segundo

lugar, mediante la instrumentación de un sistema adicional de ingresos en la propia región con los que

financiar la demanda adicional de servicios que, en su caso, pudieran producirse.

Este sistema adicional deberá concretarse en el establecimiento de recargos sobre algunos de los tributos

que constituyen el sistema tributario general. El límite de los recargos no superará el 5 por 100 de la

media de la presión fiscal nacional, y será aplicado, en función de «nos principios ponderadores que

tengan en cuenta criterios sociales, de manera que ciertos tributos puedan llegar a recargarse hasta un 10

por 100, dejando exentos otros tributos.

* DISCURSO DEL SEÑOR MAYOR ZARAGOZA

Acto seguido intervino el presidente de la comisión encargada del estudio de un régimen especial, don

Federico Mayor Zaragoza, el cual presentó con detalle los aspectos más destacados de las conclusiones,

así como las actividades desarrolladas.

«Si queremos la convivencia en armonía, debemos procurar la justicia —dijo el señor Mayor Zaragoza—.

Justicia distributiva a todos los niveles, sin restringirla siquiera a las fronteras físicas de la nación

española, porque el hombre de hoy es consciente de que la fraternidad sólo puede entenderse a escala

planetaria. Para que España pueda proyectar a todo el mundo, corno le corresponde, los valores que le

confieren distinción y entidad, debemos, en primer término, asegurar nuestra propia armonía y unidad

internas.»

«El establecimiento, desde ahora, de instituciones a nivel regional permitiría una desconcentración mucho

más ambiciosa, una delegación sensiblemente mayor. Incluso por criterios puramente técnicos, es

evidente que, con excepción de Barcelona, múltiples funciones que en estos momentos realiza la

Administración del Estado no podrían ser transferidas, tanto teniendo en cuenta los recursos humanos

como los medios instrumentales necesarios a las otras provincias catalanas. En otras palabras: es mucho

más, obviamente, lo que puede transferirse y delegarse a las regiones que a las provincias. Este es otro

motivo adicional por el que desde el primer momento la comisión consideró que debía acelerar el proceso

de institucionalización regional, ofreciendo alternativas viables para la configuración de Cataluña como

región, tanto a corto como a medio plazo.»

«Por cuanto antecede, no podíamos proponer el establecimiento, a nivel regional, de un centralismo

barcelonés para sustituir —en algunos aspectos con clara desventaja— al centralismo actual Por otra

parte, es evidente que Barcelona es "cap y casal" de Cataluña. Proponemos, en consecuencia, que las

unidades dependientes de las instituciones y organismos que a nivel regional se establecen se distribuyan

armónicamente entre las cuatro provincias y no necesariamente en las capitales de provincia»

* DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Por último, el presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez, se dirigió a los presentes con un discurso en el

que dijo, entre otras cosas:

«Venir a Cataluña, señores, es encararse de lleno con el hecho regional Y digo "encararse", porque es lo

contrario a "eludir" o "soslayar". Y, al hacerlo, sabemos que tenemos que contemplar seriamente varias

perspectivas: la derivada de la pujanza de las tradiciones, la lengua, la cultura, la idiosincrasia y las

peculiaridades de toda índole. Así como el regionalismo entendido como solución racional a la

descentralización administrativa, para conseguir la mayor eficacia de los servicios públicos, para ordenar

más adecuadamente el territorio y para lograr la mayor participación ciudadana.

Pretendemos asumir ambas concepciones, sin descuidar ninguna de sus facetas. La región, como unidad,

ha de satisfacer las legítimas aspiraciones de afirmación de la personalidad de los pueblos, pero tiene que

ser, además, un modo y un medio para la eficaz prestación de servicios públicos y, consecuentemente,

para el progreso de la nación entera. Todo ello, con rigor. Todo ello, con seriedad. Todo ello, con

realismo, porque institucionalizar la región no es sólo una necesidad de la hora presente,

sino un reto de futuro en la organización del Estado, Y porque es un reto de futuro, el Gobierno que

presido quiere —al igual que !a reforma política— que las soluciones sean dadas por el pueblo a través de

los representantes legítimos que surjan de las próximas elecciones.

E! Gobierno —¡qué duda cabe!— podía sentir la tentación de los remedios de urgencia. Pero no sería

realista, aunque fuese posible el intentarlo. Un Gobierno que conduce la transición reconoce la realidad

del problema, asume la demanda de soluciones y, en consecuencia, prepara los instrumentos para que

éstas puedan llegar según el auténtico deseo y el mandato de la sociedad; por todo ello, nuestra postura

actual es muy concreta:

Primero.— Reconocimiento de la realidad regional, que exige una mayor autonomía en la gestión de los

intereses propios y la creación de órgranos adecuados a ese fin.

Segundo.—Reconocimiento de la, región como entidad autónoma de decisión y gestión de sus propios

asuntos en el marco indisoluble de la unidad de España.

Tercero.—Creación de los instrumentos necesarios y de las condiciones legales precisas para que la

representación popular auténtica pueda decidir la forma y modo de cómo articulas las personalidades

regionales.

Cuarto. — Convencimiento de que gran parte de los problemas comunes desbordan en su realización las

áreas provinciales y postulan un tratamiento a nivel regional.»

* ENTENDER A CATALUÑA

Entender a Cataluña debiera ser tarea fácil, pero la retórica ha suplantado a veces los valores reales por

elogios tópicos, cuando no interesados. Por eso, a la hora de intentar el camino de las soluciones,

queremos empezar por el principio: por reconocer el testimonio catalán como un valor de fidelidad a la

historia basada en instituciones jurídicas, técnicas agrícolas, industriales y de organizaciones mercantiles,

asentamientos rurales y urbanos, conceptos de la familia, de la convivencia y de la cooperación social,

formas de vida religiosa.

Pero conocer la historia y distinguir las peculiaridades es relativamente fácil. Vivirlas sólo es posible si se

tiene capacidad de innovación. Por eso es absolutamente necesario buscar respuestas con sentido actual y

de futuro. Pienso que no podemos refugiarnos en un pasado puramenté nostálgico, ni desconocer los

nuevos ingredientes de la actualidad. Respetamos la historia, pero las soluciones no pueden tener su único

aval: tienen que apoyarse en un realismo actual, en un amplio consenso de adhesión popuíar y en la

realidad sociológica de España y de sus regiones. Consecuentemente, los problemas culturales,

comenzando per las legitimas exigencias de la lengua, tendrán un tratamiento específico. Los económicos

y políticos, el que les corresponde y decidan los órganos representativos.

En lo cultural, debemos congratularnos de que España haya nacido y crecido al calor de varias lenguas, y

esto no hay que decirlo de pasada, sino ahondar en la idea de que el pluralismo lingüístico está vigente.

También las soluciones en este terreno tratan de hallar la fórmula adecuada para que Cataluña pueda

expresar su potencialidad y personalidad en el concierto nacional.

El tratamiento político exige, además del reconocimiento, el sentido de actualidad ya señalado, en el que

figura la evidencia de una fuerte inmigración. Esta nueva situación creada por e! desarrollo supone, quizá,

un evidente enriquecimiento de la convivencia nacional, pero también plantea dificultades, de adaptación

sólo superables por la progresiva integración de los inmigrantes en la comunidad que los acoge y en la

que rinden las energías y los frutos de su trabajo.

• PRINCIPIOS A DESTACAR

En el proyecto de régimen especial que hoy entrega, la comisión se establecen unos principios que deseo

destacar:

* Universalidad, que evita cualquier tipo de privilegios.

* Igualdad, que apunta hacia un regionalismo no discriminatorio entre territorios y pueblos.

* Solidaridad, ante el entendimiento con las otras regiones.

* Autonomía, que supone la atribución de un ámbito propio de decisión para Cataluña.

* Pluralidad de formas regionales, cuando se cumplan los anteriores principios; y

* Respeto a la voluntad del pueblo de España.

La creación de una Mancomunidad de las cuatro Diputaciones catalanas constituye otra propuesta

operativa de la comisión de régimen especial. El objetivo inicial de la Mancomunidad está previsto en la

ley de Régimen Local y tiene en Cataluña el recuerdo histórico de la gran labor que realizó la

Mancomunidad presidida inicialmente por Prat de la Riba.

Corresponde ahora a las diputaciones elaborar el oportuno proyecto de estatutos de la mancomunidad de

Cataluña, que deberá cimentarse en un acuerdo tan amplio como las instituciones provinciales lo

consideren útil para el cumplimiento de sus fines. El Gobierno entiende que de la misma manera que el

bilingüismo castellano-catalán, es un hecho normal en la vida familiar, cultural y social, puede serlo

también en la vida oficial. Por ello, el Gobierno comparte el principio de la cooficialidad del castellano y

del catalán en el territorio de Cataluña.

En este contexto debo precisar que me parece más exacto hablar del reconocimiento del principio del

bilingüismo, con carácter oficial, en Cataluña, pues la lengua es siempre un fenómeno social y sólo en

ocasiones un fenómeno político y las decisiones acerca de su utilización no deben depender de la

ideología del partido o grupo que gobierne, sino de razones a la vez más humanas y pragmáticas: de su

vigencia real como fenómeno de comunicación social. Pretendemos, en fin, algo tan normal como que

todos los españoles puedan expresarse en la lengua española que realmente hablan, y todo ello con

naturalidad, sin perjuicio de ia lengua común que España eligió libremente y sin ninguna imposición y

que es de hecho su unitario medio de expresión hace ya más de cuatro siglos.

* MOMENTOS DE TRASCENDENCIA

A nadie se le oculta que vivimos un momento de excepcional trascendencia para nuestra Patria. Estamos

empeñados en conseguir una transición pacífica hacia una nueva forma de convivencia política y

establecer las bases sólidas de un régimen democrático que estructure la gobernación del país mediante el

reconocimiento del pluralismo de opciones políticas junto con una estabilidad y fortaleza de la autoridad,

que permita e! progreso de! pueblo en paz, en libertad y en justicia.

Hoy tenemos la satisfacción de saber, después del referéndum nacional del día 15, que España desea el

cambio pacífico, desea que la evolución se produzca desde la normalidad, y desea también poder

participar en unas elecciones libres, fiables y democráticas para dar su representación a quienes merezcan

su confianza. La, expresión de estos deseos populares obligan a mucho al Gobierno, le obligan, sobre

todo a proseguir en su tarea, ahora exigida por un consenso mayoritario.

La ley para la reforma política sancionada por el pueblo español abre la puerta a más profundas

modificaciones de la realidad legal de nuestra nación. Entre esas modificaciones que se harán en el futuro,

con mayor representatividad, con mayor autoridad, con un fiel reflejo de las tendencias de la base social,

figura la justa comprensión del hecho regional y sus soluciones. Les invito, señores, a que de todo ello

hagamos, en común, nuestra meta colectiva. Que ese sea nuestro próximo paso. El referéndum ha sido

algo más qué el nacimiento de la esperanza de que es posible la democracia. Es, además, la oportunidad

para que empecemos a contemplar con realismo, sin nostalgias ni temores innecesarios, los problemas

más acuciantes de nuestro tiempo. Entre ellod figura el regional. Y dentro de éste, evidentemente, el de

Cataluña.»

(Más información en página 18.)

PUEBLO 21 de diceiembre de 1976

 

< Volver