Autor: Palma, Luisa. 
 Con Calvo-Sotelo existe un ofrecimiento aceptado para conversar. 
 Fraga: El acuerdo para la moyoría natural ha de hacerse antes del verano     
 
 ABC.    27/05/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC

JUEVES 27-5-82

«Con Calvo-Sotelo existe un ofrecimiento aceptado para conversar»

Fraga: «El acuerdo para la mayoría natural ha de hacerse antes del verano»

MADRID (Luisa Palma). – «A Calvo-Sotelo le llamé el lunes por la mañana reiterándole mi ofrecimiento

para llegar a un acuerdo. Conversaremos cuando él quiera, el diálogo está abierto.» Estas palabras

pronunciadas por Fraga vinieron a confirmar la voluntad del líder aliancista de mantener su ofrecimiento

para formar lo que tanto tiempo viene llamando «mayoría natural». «La política es hacer posible lo que es

necesario. Si no se hace, ¿de qué lado estará la responsabilidad? En Galicia recibí un no. Andalucía es

diferente, sí..., pero no en cuanto a nuestras relaciones mutuas. De todas formas, yo no soy pesimista. Lo

mismo se hará de una forma que de otra, las uniones se hacen por arriba o por abajo, pero se hacen:

después de Andalucía yendo solos no van a ninguna parte.»

Manuel Fraga, prácticamente recién llegado de Andalucía, no ha querido faltar a su cita mensual con los

periodistas en una de sus celebradas «queimadas», que son ya de por sí una institución entre los medios

informativos. Esta vez hay una innovación: un frío y transparente vino «fino» que Fraga va sirviendo a

medida que se vacían las copas. Viene de recorrer, a través de mil almas, un arduo camino en Andalucía y

trae el corazón hirviendo, ancho y lleno.

«¿Ha bailado sevillanas, don Manuel?» «Sólo una vez», y se ríe. «Pero dejemos eso para Mary Sol

Becerril. Es curioso, allí se la llama Mary Sol.»

Después de pedir «los huevos revueltos de siempre» y unas «berenjenitas», Fraga abre sin más dilaciones

la espita de las respuestas. El éxito de Alianza Popular en Andalucía y la probabilidad de que se llegue a

la mayoría natural antes de las elecciones, dominan la conversación. «Mi quiniela respecto a lo que iba a

suceder en Andalucía se ha cumplido en más del noventa por ciento. Y la de otros no. Se ha visto que los

nacionalismos y extremismos no "pitan". El Partido Socialista de Andalucía ha sido una sorpresa para

muchos; ninguna para mí. El comunismo va para abajo, y la relación Alianza Popular Unión de Centro

Democrático ha sido la que se preveía.» Fraga destaca que ahora el PSOE andaluz se halla comprometido

con su electorado, «y nosotros vigilaremos, para eso estamos en una oposición leal. El Partido Socialista

Obrero Español —dice— tiene el mérito de haber sabido aglutinar a la izquierda.

Esperemos ahora hacer nosotros lo mismo en la derecha. El electorado ha confirmado las tendencias: se

puede llegar a una mayoría natural antes de las elecciones. Y el acuerdo ha de tomarse antes de verano,

pues después no se va a poder hacer.»

Con el segundo plato, y a pesar del calor reinante, «yo no me quito la chaqueta porque estoy resfriado»,

Fraga subraya la importancia de las elecciones andaluzas con respecto al mapa autonómico-político, al

modelo de Estado y al modelo de sociedad. Se muestra convencido de que lo que «hará durar el sistema

es la formación de esas dos grandes fuerzas políticas que se están creando en España». «Una cosa —

afirma— es que las opciones se polaricen y otra que haya un centro interesante. Y lo dijo quien predicó el

centro, lo que pasa es que algunos analfabetos lo entendieron mal, y a la gente le entra una risa histérica o

histórica, según se mire. A nuestro grupo le esperan responsabilidades políticas importantes y el que no lo

vea...»

Fraga es el perfecto anfitrión. Se encuentra a sus anchas comiendo y hablando a la vez, sirviendo vino

«Reserva Fraga», y amenizando la conversación con mil y una anécdotas que provocan sonoras

carcajadas. Traen el bol de barro para la «queimada» y las botellas de aguardiente. Fraga aboca el

contenido de las botellas e inicia el ritual, seguido de cerca por los comensales. El penetrante olor del

orujo se extiende. Con movimientos rápidos alcanza alguna botella de «fino» y, sin pensarlo dos veces, lo

añade al aguardiente. «Si hay que morir, morir hartos.» Luego el azúcar, cortezas de limón, de naranja y

dos manzanas «como las de los empresarios». Una cerilla y el mágico fuego azulado prende rápido el

aguardiente. «¿La campaña de los empresarios? Sin entrar en méritos es legítima y constitucional porque

se les reconoce en el artículo siete de la Constitución.»

El azúcar quemado se va mezclando con el orujo mientras Fraga remueve cuidadosamente. «La campaña

más democrática de todas la hemos hecho nosotros. No hemos entrado en polémicas de Mariquita Pérez

—dice—. Nosotros hemos pedido el voto humildemente y Unión de Centro Democrático lo ha exigido.

Esa es la diferencia.» En esos momentos Fraga pide que apaguen las luces. Durante unos instantes el

fantasmal baile del fuego es el único punto de atención. «¡Meigas, fora!», se oye decir a alguien

irónicamente. Fraga contesta rápido: «Eso fue lo que usó Rodríguez Sahagún en Galicia, ¡y nos dio más

de doscientos mil votos!»

Con la «queimada» ya en las tazas de barro, surge el último tema: las listas electorales de AP para las

generales. «No hay ninguna lista hecha. Estamos en situación de hacer las listas que queramos, pero

todavía no se ha reunido ni una sota vez el Comité Electoral.»

 

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