Adolfo Suárez, en Barcelona. 
 Institucionalizar la región  :   
 Un reto de futuro en la organización del Estado. 
 Arriba.    21/12/1976.  Página: ?, 9-10. Páginas: 3. Párrafos: 98. 

Adolfo Suárez, en Barcelona:

INSTITUCIONALIZAR LA REGIÓN

El Gobierno entiende que de la misma manera gue el bilingüismo castellano-catalán es un hecho normal

en la vida familiar, cultural y social, puede serlo también en la vida oficial

Un reto de futuro en la organización del Estado

Estamos empeñados en conseguir una transición pacífica y establecer tas bases solidas de un régimen

democrático

El referéndum ha sido la oportunidad para que empecemos a contemplar con realismo, sin nostalgias ni

temores innecesarios, los problemas más acuciantes de nuestro tiempo

E/ Presidente del Gobierno presidió ayer en Barcelona el acto de entrega de las conclusiones de la

Comisión para el estudio del Régimen

Especial para Cataluña

BARCELONA. (Especial para ARRIBA.)—Con un ligero retraso sobre el horario previsto a causa de la

inestabilidad atmosférica y de la huelga de celo de los controladores aéreos, a la una y media de la tarde

llegó al aeropuerto del Prat el Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, acompañado del Ministro de la

Gobernación, Adolfo Martín Villa, y el Subsecretario de despacho del Presidente, Manuel Ortiz.

En el aeropuerto, el Presidente del Gobierno fue cumplimentado por el Capitán General de Cataluña,

teniente general Francisco Coioma Gallegos; el Gobernador Civil, Salvador Sánchez-Terón; Presidente de

!a Diputación, Juan Antonio Samaranch, y otras autoridades.

Finalizada la recepción, el señor Suárez, con el Ministro de la Gobernación y autoridades barcelonesas, se

trasladó a la Ciudad Condal, en cuya plaza de San Jaime fue recibido con aplausos por el numeroso

público allí congregado. El Presidente del Gobierno fue cumplimentado en la puerta de la Casa

Consistorial por ei Alcalde de Barcelona, José María Socios Humbert, y los miembros de la Corporación

Municipal, con los que se dirigió al histórico Salón de Ciento, donde se habían reunido amplias

representaciones de todos los estamentos ciudadanos, que acogieron asimismo con una cordial ovación la

presencia del Jefe del Gobierno.

Palabras del Alcalde

A continuación, el Alcalde de Barcelona, señor Socías Humbert, pronunció las siguientes palabras:

«Señor Presidente:

Como Alcalde, en nombre de ia Corporación Municipal y de toda Barcelona, permitidme unas palabras

para daros la bienvenida a nuestra ciudad.

Es una satisfacción recibiros en este salón, «el nostra Saló de Ciento», que hoy revitaliza toda su historia

de la ciudad; desde aquí los consellers arbitraban medios para transformar en posible lo que se

evidenciaba como necesario; desde aquí se buscaron nuevas fórmulas de convivencia, desde aquí, por

último, se ha luchado para garantizar la plenitud de los derechos de quienes habitan este país.

Hoy, igualmente, Barcelona se hace eco de las demandas de los conciudadanos que aspiran a obtener una

legítima participación en la vida corporativa.

Barcelona es una ciudad con un alto grado de sensibilización política, que especialmente se incrementa y

exterioriza en momentos como el presente con motivo de la reforma política.

No son pocas las necesidades que la ciudad tiene, son necesidades a las que ella sola no puede hacer

frente. Son necesidad es que se han ido acumulando en el transcurso de los años, pero, cuya solución no

puede depender sólo de la Administración de la propia ciudad. Por eso requiere sentirse escuchada por el

Gobierno para que éste dictamine las medidas de orden material que debieran hacerse efectivas a corto

plazo, para así dar respuesta válida a aquellas exigencias más acuciantes, ya que sin tal ayuda resultarían

inalcanzables. Somos también consecuentes de que esta tarea no es sóío del Gobierno. Lo es también de

toda nuestra sociedad y especialmente de aquella parte que tiene mayores niveles de responsabilidad en la

economía. A ésta también solicitamos su valiosa y generosa aportación paro este apasionante objetivo que

es Barcelona.

Os he hablado de la sensibilización política de nuestra ciudad. El ejemplo ío hemos tenido hace muy

pocos días con motivo de ía celebración del referéndum. En él se ha evidenciado el alto grado de

participación en el ejercicio del principal derecho cívico. La madurez ciudadana por la vía dei voto na

puesto una vez más de manifiesto el deseo del pueblo.

Permitidme, señor Presidente que, utilizando nuestra entrañable lengua, añada:

«Som ben conscients de que tot proces politc requereix un temps prudencial. Al donar-vos, avui, la

benvinguada, desitjariem pero fer-ves present que !a vo-luntat de la nuestra ciutat bubscriu amb claretat i

profunditat l´anhel de que les formes i maneres d´expressió siguin tesan teixes que generaren les solides

bases institucionals, aquellas mateixes que donaren sentit a ia catalanitat. Considerem imprescindible, el

retorn de les institucions que promogueren grandesa a les nostres terres i que tant contribuiren a que fos

Barcelona el cente d´indiscutible solera en el mon de les arts, de les lietres i del treball, compagiant alhora,

intelgencia i esforços, esperit I materia.»

Por último, señor Presidente, ved en la Barcelona que os acoge, la Barcelona que comprende vuestro

esfuerzo, la que tiene su esperanza en un inmediato futuro democrático.»

Respuesta de Adolfo Suárez

Al parlamento del señor Socías Humbert, correspondió el señor Suárez González con un breve discurso:

«Señor Alcalde:

Por primera vez en mí condición de Presidente deí Gobierno me dirijo hoy a los legítimos representantes

del pueblo de Barcelona. Soy consciente de que Barcelona es una gran ciudad, con una especial

sensibilidad a los temas de este apasionante momento poiítico que nos está tocando vivir y, ai mismo

tiempo, con todos los problemas que se derivan de sus especiales características y tradiciones, pera tengo

la seguridad de que Barcelona tiene también eí impulso creador, la capacidad de gestión y la iniciativa

suficiente para proseguir su desarrollo armónico de forma eficaz.

E! Gobierno que presido quieUniversalidad, igualdad, solidaridad, autonomía y respeto a la voluntad del

Je íspaña, bases del proyecto de ley de Régimen

£1 SMerno comparte el cri-descentralizador de fun-y competencia a favor de l& Administración Local en

todo aquello que pueda significar unos mejores servicios para la comunidad Se estudia la configuración

de un Consell General de Catalunya, compuesto por todos los diputados y senadores de las cuatro

provincias catalanas, elegidos por sufragio universal re dejar constancia de su respeto, exento de tópico,

por estas características de la ciudad a la que tan dignamente ustedes representan. Este respeto, sin em-

bargo, no nos impide sentirnos comprometidos en la búsqueda de solución y en la tarea de aportar los

medios necesarios para hacer una auténtica política social que pueda corregir los desajustes económicos

que con tanta frecuencia Inciden penosamente sobre las clases más necesitadas en el desarrollo de una

gran urbe.

He dicho en otras ocasiones que la ley para la Reforma Política, es fundamentalmente un instrumenio

para permitir oír la voz de nuestro pueblo. Ahora, cuando esta voz ha sido suficientemente oída y

sabemos que ese proyecto de ley para la Reforma Política goza de un consentimiento abrumadoramente

mayoritario del pueblo español, quiero añadir que el Gobierno que presido seguirá conduciendo la

transición con un espíritu abierto ai diálogo, atento a la realidad social, respetuoso a las opiniones de los

grupos, las instituciones, las personas y los partidos que quieran integrarse en esta gran empresa común.

Al darles las gracias por bu bienvenida, al expresarles mi satisfacción por encontrarme hoy entre ustedes,

he querido destacar brevemente estos dos proyectos del Gobierno, porque tengo la seguridad, de que

ambos son plenamente compartidos por el pueblo dé Barcelona.

Muchas gracias.»

En la Diputación

Terminodo este acto de recepción, el Presidente del Gobierno se trasladó al palacio del Gobierno Civil,

donde almorzó con los Gobernadores Civiles y Presidentes de las Diputaciones de las cuatro provincias

catalanas.

Tras el almuerzo, Adolfo Suá, rez se dirigió al palacio de la Diputación Provincia!, donde pronunció un

discurso, en el acto de entrega de las conclusiones de la Comisión para el estudio de un Régimen Especial

para Cataluña.

En primer término, habló el Presidente de la Diputación Provincial de Barcelona, Juan Antonio

Samaranch; entre otras cosas, di¡o:

Discurro de don Juan Antonio Samaranch

«Nos hemos planteado muy seriamente el papel de Catalunya en el contexto español, con el íntimo

convencimiento de que sólo con una clara conciencia de que su personalidad colectiva será admitida,

respetada y potenciada, podrá aportar, sin reservas, el inmenso caudal de su capacidad creadora, que la

hace, sin ningún género de dudas, avanzada de España en Europa.

Y para que esto suceda —añadió—, hay que superar esquemas centralistas, hoy totalmente desfasados;

llenando de contenido a las Corporaciones Locales; sentando las bases que hagan posible, en un futuro

inmediato, la autonomía regional con una óptica proyectada más allá de aspiraciones nostálgicas, hacia

horizontes de futuro; pero teniendo como norte permanente el hecho de que la región es la única

estructura en la que puede producirse la fecundación integral de España y la base natural de agrupación

que pueda dar eficacia real a municipios, comarcas y provincias.

Pero queremos dejar bien sentado que en este esquema de autonomía regional que propugnamos no tiene

cabida el privilegio ni la imposición. Aspiramos a un total reconocimiento de nuestras instituciones,

cultura y lengua, dentro del respeto debido al gran número de hermanos que procedentes de otras tierras

conviven con nos otros, y que han hecho posible, con la aportación de su esfuerzo, que hoy, Catalunya,

sea lo que es.

Queremos que Catalunya prosiga en la senda del desarrollo económico y social seguida hasta hoy.»

DISCURSO DEL PRESIDENTE

A continuación, el Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, pronunció el siguiente discurso:

«Con profunda satisface ion, me dirijo hoy por vez primera al pueblo de Cataluña. Lo hago como

Presidente del Gobierno de un Rey que hace sólo dos meses decía en el Salón del Tinell: "Quisiera hoy

reafirmaros la importancia excepcional que atribuyo a Cataluña y a la personalidad catalana en el

conjunto de las tierras de España". Y lo hago como Presidente de un Gobierno que en su declaración

programática señaló nítidamente "la importancia dej hecho regional" y el reconocimiento de "la

diversidad de pueblos integrados en la unidad indisoluble de España". Ambas circunstancias son un

indicativo claro de mi presencia en Barcelona. Por ello estamos asistiendo a un acto de honda dimensión

política, inscrito en el marco de la nueva etapa constitucional que se anuncia para España.

Mi visita no es, pues, un simple acto de cortesía, sino una parte muy señalada del programa de Gobierno

que estamos cumpliendo y del espíritu de la Corona, a la que con orgullo servimos. De ese espíritu y de la

amplia comprensión del hecho catalán por S. M. el Rey, surgió precisamente el decreto que creó la

Comisión para el estudio del Régimen Especial de Cataluña, que hoy finaliza su fecundo trabajo. A sus

miembros quiero rendir testimonio de gratitud por el esfuerzo realizado y por las opciones ofrecidas. Al

pueblo de Cataluña quiero decirle que sus aspiraciones son contempladas desde el Gobierno con realismo

y afán de solución. Cuando e! norte de nuestra convivencia es tá marcado por el principio de que ninguna

causa será olvidada, es lógico que el Gobierno se apresure a recoger las justas aspiraciones, las canalice,

las asuma y las dé forma legal para que sean operativas. Si no lo hiciésemos no seríamos fieles al sentido

de servicio que tenemos de la política, ni ejecutaríamos el propósito dé nuestra declaración programatica

de "facilitar la creación, a través de las leyes, de aquellos instrumentos de decisión y representación que

propicien una mayor autonomía en la gestión de sus propios ¡ntereses y en desarrollo de los valores

peculiares de cada región".

El hecho regional

Venir a Cataluña, señores, es encararse de lleno con el hecho regional. Y digo "encararse" por que es lo

contrario de "eludir" o "soslayar". Y al hacerlo sabemos que tenemos que contemplar seriamente varias

perspectivas: la derivada de la pujanza de las tradiciones, la lengua, la cultura, la Idiosincrasia y las

peculiaridades de toda índole, asi como el regionalismo entendido como solución racional a la

descentralización administrativa, para conseguir la mayor eficacia de los servicios públicos, para ordenar

más adecuadamente el territorio y para lograr la mayor participación ciudadana.

Por ello —y permítanme que lo señale como principio de inspiración de nuestra politice;— no podemos

caer en la simplifica, ción. No podemos acudir a un puro regionalismo tecnocrático que persiga una

eficacia aséptica y tan alejada del sentir popular que no llegue siquiera a recoger y respetar las demandas

de los ciudadanos, ni nos vamos a quedar en lo meramente cultural.

Pretendemos asumir ambas concepciones, sin descuidar ninguna de sus facetas. La región, como unidad,

ha de satisfacer las legítimas aspiraciones de afirmación de la personalidad de los pueblos, pero tiene que

ser, además, un modo y un medio para la eficaz prestación de servicios públicos, y consecuente, mente,

para el progreso de la nación entera. Todo ello, con rigor. Todo ello, con seriedad. Todo ello, con

realismo, perqué institucionalizar ¡a región no es sólo una necesidad de hora presenté, sino un reto de

futuro en la organización del Estado. Y porque es un reto de futuro, el Gobierno que presido qiere —al

igual que la reforma política— que las soluciones sean dadas por e! pueblo a través de los representantes

legítimos que surjan dé las próximas elecciones.

Postura del Gobierno

El Gobierno —¡qué duda ca be!— podía sentir la tentación de los remedios de urgencic. Pe ro no sería

realista, aunque fuese posible el intentarlo. Un Gobierno que conduce la transición reconoce la realidad,

del problema, asume la demanda de soluciones y en consecuencia, prepara los instrumentos para que éstas

puedan llegar según el auténtico deseo y mandato de la sociedad. Por todo ello nuestra postura actual es

muy concreta:

PRIMERO.—Reconocimiento de la realidad regional, cus exige una mayor autonomía en !a geslión de

los intereses procvos v la creación de órganos adecuado a este fin.

SEGUNDO. — Reconocimiento de la región como entidad autónoma de decisión y gestión de sus

propios asuntos en el marco indisoluble de la unidad dé España.

TERCERO.—Creación de los instrumentos necesarios y de las condiciones legales precisas pa ra que la

representación popular auténtica pueda decidir la forma y modo de cómo articulen las personalidades

regionales.

CUARTO.—Convencimiento de que gran parte de los problemas comunes desbordan en su reali zación

las áreas provinciales y postulan un tratamiento a nivel regional.

No caben soluciones uniformes

Dicho esto es preciso significar que el hecho regional español presenta notorias diferencías con otros

países. En efecto, en España son casi siempre Íes regiones más desarrolladas las que presentan unos

perfiles diferenciales más acusados. Exis ten, además, injustos desequilibríos regionales. Al propio

tiempo, la riqueza generada por las regiones de más alto nivel postula mayores inversiones en

infraestructura y equipamiento. Por ello no caben soluciones uniformes. Y si hablamos de que sean los

representantes de las regiones, elegidos de acuerdo con el nuevo pluralismo, les que den respuesta a las

demandas, no estamos cayendo en una de ¡ación. Al contrario: estamos expresando el máximo respeto a)

hecho regional y propiciando que, también en este terreno, sea la soberanía popular la que tenga la

palabra.

Partiendo de estas consideraciones el Gobierno se plantea como tema capital el hecho catalán: el hecho de

un pueblo con personalidad propia y perfectamente definida, el hecho de una comunidad resultante de un

proceso histórico que le confirió carácter y naturaleza propia dentro de la armonía de !a unidad de

España.

Por eso, porque nunca ha dejado de existir, el hecho cata lán convive aquí con sencilla cotidianeidad. El

sentimiento de Cataluña como unidad diferenciada no lo estamos inventando ni improvisando. Esto quizá

sea demasiado elemental para decir, lo en Cataluña, pero hemos de hacerlo para tratar de encontrar vías

de solución y diálogo paralelas a ese reconocimiento. Nuestro tiempo nos impone la obligación de buscar

lo que es cierto históricamente y no sólo válido en una circunstancia; ¡o que tiene raíces sólidas y, pot

tanto, posibilidades para el mañana; lo que es testimonio, y no sólo fórmula.

Entender a Cataluña debiera ser tarea fácil, pero la retórica ha suplantado a veces ¡os valores reales por

elogios tópicos cuando no interesados. Por eso, a la hora de intentar el camino de las soluciones,

queremos empezar por el principio: por reconocer el testimonio catalán como un valor de fidelidad a lo

historia, basada en instituciones jurídicas; técnicas agrícolas, industriales y de organizaciones mercantiles;

asentamientos rurales y urbanos; conceptos de la familia, de la convivencia y de la cooperación social;

formas de vida religiosa.

Propuesta con sentido actual y de futuro

Pero conocer la historia y distinguir las peculiaridades es relativamente fácil. Vivirlas sólo es posible si se

tiene capacidad de innovación. Por eso es absolulamente necesario buscar respuestas con sentido actual y

de futuro. Pienso que no podemos refugiarnos en un pasado puramente nostálgico ni desconocer los

nuevos ingredientes de la actualidad. Respetamos la Historia, pero las soluciones no pueden tener su

único aval: tienen que apoyarse en un realismo actual, en un amplio consenso de adhesión popular y en la

realidad sociológica de España y de sus reglones. Consecuentemente, los problemas culturales,

comenzando por las legitimes exigencias de la lengua, tendrán un tratamiento específico. Los económicos

y políticos, el que les corresponda y decidan los órganos representativos.

En lo cultural debemos con. gratularnos de que España haya nacido y crecido al caior de varias lenguas, y

esto no hay que decirlo de pasada, sino ahondar en la idea de que el pluralismo lingüístico está vigente.

También ios soluciones en este terreno tratan ds hallar la fórmula adecuada para que Cataluña pueda

expresar su potencialidad y personalidad en el concierto nacional.

El tratamiento político exige, además del reconocimiento, e! sentido de actualidad ya señalado, en el que

figura la evidencia de una fuerte inmigración. Esta nueva situación creada por el desarrollo supone, quizá

un evidente enriquecimiento de la convivencia nacional, pero tambien plantea dificultades de adaptación,

sólo superables por la progresiva integración de los inmigrantes en la comunidad que los acoge, y en la

que rinden las energías y los frutos de su trabajo.

Tenemos ya un primer trazado del camino a seguir: los estu. dios de la Comisión de Régimen Especial de

las cuatro provincias catalanas. Son unos estudios realistas, en cuanto han considerado como punto de

partida la situación política actual de España y en cuanto que, partiendo de los más significativos datos

históricos, perfila las posibilidades de futuro de una Cataluña cuya potenciación se proyecta hacia la

común empresa española. Sus planteamientos parten de la afirmación de su personalidad histórica, pero,

asi mismo, ni desconocen ni olvidan que esa comunidad naciónal fue el fruto de la unión en un ideal

común de los grandes pueblos que la constituyen.

Principios del proyecto

Así, en el proyecto de Régimen Especial q»e hoy entrega la Comisión se establecen unos principios que

deseo destacar:

— UNIVERSALIDAD, que evita cualquier tipo de privilegios;

— IGUALDAD, que apunta hacia un regionalismo no discriminatorio entre territorios y pueblos.

— SOLIDARIDAD, que abre el entendimiento con las otras regiones.

— AUTONOMÍA, que supone la atribución de un ámbito propio de decisión para Cataluña;

— PLURALIDAD de formas regionales, cuando se cumplan los anteriores principios; y

— RESPETO a la valuntad del pueblo de España.

El razonado estudio de un Régimen Especial para Cataluña que la Comisión presenta es base importante y

válida para ser sometida a la consideración de las futuras Cortes. Pero creo también gue algunas de sus

conclusiones pueden constituir una opción para el Gobierno y otras podrán convertirse en realidad en

función del desarrollo de la ley de Bases del Estatuto del Régimen Local. Por la trascendencia de las

proposiciones presentadas y por la propia naturaleza del tema que abordan, el Gobierno asume el

compromiso de estudiarlas con el detenimiento y profundidad que merecen.

Un primer paso es la propuesta de configurar un Consell General de Catalunya, compuesto por todos los

diputados y senadores de las cuatro provincias catalanas, elegidos por sufragio universal, y por unos

representantes de cada una de las diputaciones de Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona, al que se

encomendará la elaboración, de un proyecto de estatuto de Cataluña. Esta proposición está en

concordancia con la ley para la Reforma Política y con la filosofía política del Gobierno respecto al

tratamiento de la institucionalización regional. Podrán, pues, los catalanes presentar su opción a las Cortes

para que éstas, como representantes de todo el pueblo español, adopten el acuerdo final.

La Comisión hace, igualmente, una amplia propuesta de delegación y transferencia de funciones y

servicios a favor de las corporaciones locales, tanto en el orden económico como en el técnico y

administrativo. La complejidad y el detalle del texto articulado que se presenta exigen un estudio

detenido. En todo caso, debo sobre este tema anticipar que el Gobierno comparte el criterio de

descentralización de funciones y competencias a favor de la Administración Local en todo aquello que

pueda significar unos mejores servicios para la comunidad y una mayor aproximación de la

Administración a los ciudadanos y a la participación de éstos en las tareas que a todos interesan.

Mancomunidad

La creación de una mancomunidad de las cuatro diputaciones catalanas constituye otra propuesta

operativa de la Comisión de Régimen Especial. El objetivo inicial de la mancomunidad está previsto en la

ley de Régimen Local y tiene en Cataluña el recuerdo histórico de la gran labor que realizó la

mancomúnidad presidida inicialmente por Prat de la Riba.

Corresponde ahora a las Diputaciones elaborar el oportuno proyecto de Estatutos de la Mancomunidad de

Cataluña, que deberá cimentarse en un acuerdo tan amplio como las instituciones provinciales lo

consideren útil para el cumplimiento de sus fines.

El hecho catalán tiene como base y consecuencia diferenciales, según queda dicho, la existencia de una

lengua propia y de una cultura vinculada al Idioma.

Por ello la Comisión del Régimen Especial propone la cooficialidad de las lenguas castellana y catalana.

El Gobierno entiende que de la misma manera que el bilingüismo castellano-catalán es un hecho normal

en la vida familiar, cultural y social puede serlo también en la vida oficial. Por ello ej Gobierno comparte

el principió de la cooficialidad del castellano y del catalán en el territorio de Cataluña.

En este contexto, debo precisar que me parece más exacto hablar del reconocimiento del principio del

bilingüismo, con carácter oficial, en Cataluña, pues la lengua es siempre un fenómeno social y sólo en

ocasiones un fenómeno político, y las decisiones acerca de su utilización no deben depender de la

ideología del partido o grupo que gobierne, sino de razones a la vez más humanas y pragmáticas: de su

vigencia real como fenómeno de comunicación social. Pretendemos, en fin, algo tan normal como que

todos españoles puedan expresarse en la lengua española que realmente hablan, y todo ello, con

naturalidad, sin perjuicio de la lengua común que España eligió libremente y sin ninguna imposición, y

que es, de hecho, su unitario medio de expresión hace ya más de cuatro siglos.

La implantación de este principio no es tarea fácil, pues debe tenerse en cuenta la realidad cultural y

social de todas las regiones españolas y las complejas implicaciones de unas con otras. Por ello el

Gobierno estima necesario que su implantación en el ámbito oficial y educativo debe ser gradúa! y

progresivo, reflejando y animando la evolución natural del hecho idiomático, pero sin crear dificultades o

traumas a las diversas comunidades e instituciones que deban utilizar distintas lenguas. En esta línea, la

primera articulación operativa de la cooficialidad se podrá producir en las corporaciones locales, para,

sucesivamente, ir estudiando su aplicación a otros sectores de la actividad oficial.

En el orden cultura!, e) Gobierno que presido ha dado ya pasos importantes, tales como el reciente

reconocimiento legal del prestigioso Institut d´Estudis Catalans y se propone establecer, a su vez, una

nueva regulación de la enseñanza en lenguas vernáculas, en los casos que procedan, y mantener, en todo

caso, el principio de libertad de la elección.

A nadie se le oculta que vivimos un momento de excepcional trascendencia para nuestra Patria. Estamos

empeñados en conseguir una transición pacífica hacia una nueva forma de convivencia política y

establecer las bases sólidas de un régimen democrático, que estructure la gobernación del país mediante el

reconocimiento del pluralismo de opciones políticas, junto con una estabilidad y fortaleza de la autoridad

que permita el progreso del pueblo en paz, en libertad y en justicia.

Hoy tenemos la satisfacción de saber, después del referéndum nacional del día quince, que España desea

el cambio pacifico, desea que la evolución se produzca desde la normalidad y desea también poder

participar en unas elecciones libres, fiables y democráticas para dar su representación a quienes merezcan

su confianza. La expresión de estos deseos populares obliga mucho al Gobierno. Le obliga, sobre todo, a

proseguir en su tarea, ahora exigida por un consenso mayoritario.

La ley para la Reforma Política, sancionada por el pueblo español, abre la puerta a más profundas

modificaciones de la realidad legal de nuestra nación. Entre esas modificaciones que se harán en el futuro,

con mayor representatividad, con mayor autoridad, con un fiel reflejo de las tendencias de la base social,

figura la justa comprensión del hecho regional y sus soluciones. Les invito, señores, a que de todo ello

hagamos, en común, nuestra meta colectiva. Que ése sea nuestro próximo paso. El referéndum ha sido

algo más que el nacimiento de la esperanza de que es posible la democracia. Es además la oportunidad

para que empecemos a contemplar con realismo, sin nostalgias ni temores innecesarios, los problemas

más acuciantes de nuestro tiempo. Entre ellos figura el regional. Y dentro de éste, evidentemente, el de

Cataluña.

Conclusiones generales de los trabajos

A continuación, el secretario de la Comisión dio cuenta de las conclusiones generales de tos trabajos

realizados como paso previo para la institucionalización de la región catalana, de modo que puedan ser

adoptadas por cualquier otra región. Como principios esenciales al elaborar los criterios por parte de la

Comisión, citó los siguientes:

o) Universalidad, que supone la exclusión de todo sistema no generallzable.

b) Igualdad, que implica que el regionalismo no es elemento de discriminación entre territorios, o

pueblos.

c) Solidaridad, con el resto de las regiones del país.

d) Autonomía, que supone la atribución de un ámbito propio de decisión.

e) Pluralidad de formas re. gionales, cuando se cumplan los anteriores principios, y

f) Legalidad, pues todo sistema regional ha de ser objeto de ley votada en Cortes.

La Comisión considera que para hacer efectiva en el menor tiempo posible la institucionalización de la

región, deberá pro-cederse a través de las tres etapas siguientes:

a) Decisiones que son susceptibles de adoptarse al amparo de la legislación vigente.

b) Régimen administrativo especial para los cuatro provincias de la región catalana.

c) Creación de los organismos que hayan de redactar su estatuto y, en su caso, gestionar los intereses

de la región.

Las decisiones que pueden adoptarse en la actualidad o en un futuro inmediato son las si, guíentes:

a) Constitución de una amplia mancomunidad de servicios de las cuatro provincias catalanas.

b) Transferencia de funciones, obras y servicios del Estado a las Diputaciones.

En la Merced

Al finalizar el acto celebrado en el palacio de la Diputación Provincial y en vez de dirigirse en automóvil

hacia el Gobierno Civil, como estaba previsto, el Presidente del Gobierno y sus acompañantes pasearon

por algunas calles del casco antiguo de la Ciudad Condal y visitaron la basílica de la Merced.

A las siete de la tarde y ya en el Gobierno Civil, el Presidente se reunió en una sesión de trabajo con una

veintena de Alcaldes, presidentes de los consistorios de los poblaciones cabeceras de c o marcas

barcelonesas y de más de cincuenta mil habitantes. En la reunión participaron también los señores Martín

Villa y Ortiz Sánchez, así como el Gobernador Civil de la provincia, el Presidente de la Diputación y el

Alcalde de Barcelona.

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