Autor: Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 En el clamoroso comienzo del Congreso de AP. 
 Fraga pide la integración de los que desean una España ni roja ni rota     
 
 ABC.    14/02/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Fuente: ABC MADRID Fecha: 14-02-1981 Página 19

SÁBADO 14-02-81

ABC

En el clamoroso comienzo del Congreso de AP

Fraga pide la integración «de los que desean una España ni roja ni rota»

MADRID (J. M. FernándezRúa). Alianza Popular comenzó ayer su IV Congreso Nacional bajo el

síndrome de la euforia y con ataques directos al partido en el Gobierno, Unión de Centro Democrático.

Los distintos oradores que hablaron ayer tarde —Manuel Fraga, Victoria Fernández España, Antonio

Hernández Machín y Jorge Verstrynge, entre otros— fueron entusiásticamente acogido por los casi 2.000

compromisarios e invitados al Congreso de AP. La organización ha sido, en esta primera jornada,

intachable. En el amplio salón del hotel Meliá-Castilla, de Madrid. Se acomodaron con cierta holgura los

asistentes, que vitorearon y aplaudieron sin cesar a su líder, Manuel Fraga, y testimoniaron su adhesión a

los representantes de las provincias vascongadas. El discurso de Fraga Iribarne tuvo una duración de trece

minutos y fue interrumpido, con largas ovaciones, doce veces.

Desde primera hora de la tarde el edificio de la calle de Capitán Haya era un auténtico hormiguero

humano. El tráfico, en muchas ocasiones, se vio dificultado por la llegada de los compromisarios que, al

poco de retirar las credenciales y entrar en el salón, eran recibidos por el presidente de AP. Como se se

tratase de una recepción a domicilio, Manuel Fraga, muy sonriente, estrechaba las manos de los

compromisarios al tiempo que les indicaba el camino hacia los salones, donde se celebró el Congreso

aliancista.

En los pasillos, Manuel Cantarero del Castillo, secretario general de Reforma Social Española (RSE),

anunciaba a varios periodistas que su partido había decidido integrarse en la Federación de AP,

«conservando —matizó— su personalidad jurídica y su independencia». Añadió que en RSE se había

producido pocas bajas en estos dos años últimos y que, actualmente, el partido cuenta con unos 25.000

militantes.

SOLUCIONES PARA UNA DECADA

La entrada de Manuel Fraga en el salón de convenciones del complejo hotelero fue acogida con gritos de

entusiasmo de los compromisarios, que no cesaron hasta que el presidente de AP saludó con los brazos en

alto.

«Mientras otros recogen ahora los inevitables frutos de su improvisación y su oportunismo —comenzó su

parlamento Manuel Fraga—, nosotros podemos contemplar, en estos momentos, el resultado de las

actitudes ciaras, de (as conductas coherentes y de no haber cedido nunca en lo que es importante para

España. A continuación, el líder de AP explicó a los compromisarios que el tiempo les ha dado la razón.

«Nuestras afirmaciones de que España —siguió diciendo— sólo se salvará con la unidad, en el orden, en

la Ley, en el trabajo, en la seriedad, en el sentido común y en el patriotismo, son hoy la medida de quienes

prefirieron hundirla en la desunión, sumirla en la anarquía, destruir las instituciones, pregonar el fácil

reparto, agitar la confusión, despreciar nuestra tradición y nuestro ser nacional. El país se ha cansado de

palabras confusas, de promesas incumplidas, de ceremonias torpes, y pide que, de una vez, se le dé lo

elemental y lo importante; es decir, la paz y el trabajo, buena administración y razonables servicios, y, por

encima de todo, ilusión y esperanza. En España, como fuera de España, está cada vez más claro que para

hacer frente a la crisis hacen falta ideas claras, personas firmes y actitudes auténticas.»

Más adelante, Manuel Fraga subrayó que «la crisis planteada en estos días es una crisis de fondo, y que es

inútil intentar cerrarla en falso. España —dijo— no puede seguir sin saber cuál es la forma de su Estado,

pendiente de nuevas improvisaciones y segundas lecturas del famoso tema de las autonomías. España

puede continuar creyendo que la democracia es sinónimo de anarquía y de desgobierno, porque se le

imponga una mala ley electoral y un Gobierno minoritario. España no puede soportar más tiempo que se

llame Gobierno a un grupo de personas que no gobiernan; es decir, que no tienen ideas ni decisiones

sobre los grandes temas de la política exterior o interior; que no tienen nada que decir sobre terrorismo,

delincuencia, droga, crisis de las empresas, paro o cualquiera otro de los mil medios que la sociedad

española tiene planteados».

ATAQUE A UCD

En todas estas afirmaciones y en otras más, Manuel Fraga fue interrumpido por los aplausos de los

asistentes, pero quizá la ovación más prolongada se la llevó el siguiente párrafo de su intervención:

«España no puede tomar en serio a un grupo de personas cuya única preocupación parece ser continuar

ocupando cargos, cobrando los sueldos y detentando las prebendas; incapaces de ponerse de acuerdo,

entre ellos mismos, sobre cualquier otra cosa, hasta el punto de aplazar su Congreso, impasibles ante la

hilaridad nacional; capaces de dimitir cuando la Corona se disponía a afrontar uno de sus pasos más

honrosos en el País Vasco. Y así sucesivamente.»

El presidente de AP puso el acento también cuando señaló que «todo el mundo sabe que UCD sola no

puede, en estas condiciones, y tras la serie de rechazos electorales y parlamentarios, que ha sufrido en los

últimos meses enfrentarse con el Gobierno de España y con la preparación de las próximas convocatorias

electorales, nacionales y regionales.»

Terminó su intervención subrayando, entre otras cosas, que «para estudiar las soluciones que España

necesita, ahora y en los años próximos; para promover con mayor fuerza la integración de cuantos desean

una España ni roja ni rota; para todo ello, hemos preparado y convocado este Congreso, en el cual vamos

a debatir y a votar, a estudiar y disentir con fraqueza y democracia, las grandes cuestiones de Alianza

Popular y de España, a la que sirve».

EL CONGRESO DE LA UNIDAD

Antes de que Manuel Fraga pronunciara su discurso, el Congreso de AP ratificó la Mesa, que presidirá

estas reuniones, elegida a propuesta de la Junta directiva nacional del partido, y que está presidida por

José Rodríguez y Antonio Hernández Machín, como secretario, además de varios vocales. Este último,

presidente regional de Andalucía, se reveló como un gran orador ante el Congreso. También intervino

José Fernández Sánchez, titular de la Junta de AP en Cáceres.

Por su parte, Victoria Fernández España, vicepresidente tercero del Congreso de los Diputados, consumió

un turno para poner de relieve que «este era el Congreso de la unidad». Luego de defender a la familia, la

juventud, la economía y a la región, la diputada de AP por La Coruña afirmó que, «la Historia nos enseña

que sólo hay libertas donde hay un Estado fuerte, y si el Estado es débil cunde la anarquía y la injusticia.

Encarnación de estos ideales del Partido de Alianza Popular es uno de los más reconocidos líderes que

tiene hoy Occidente es el presidente de nuestro partido, Manuel Fraga Iribarne».

De nuevo los compromisarios, en pie, vitorearon a su líder para, poco después, acoger con aplausos a las

viudad de Jesús Velasco, comandante de miñones de Alava, y de Vicente Zorita, asesinados por ETA.

Seguidamente, Jorge Verstrynge, secretario de AP, dio lectura al informe que presentó ante el IV

Congreso de ese partido, en el que se subraya que se ha acentuado la frecuencia de toma de posiciones de

los órganos colegiados de AP en relación con todos los temas problemáticos de la vida nacional, los que

saltaban a la palestra pública y los que otros se esforzaban en ocultar. Tras detallar otras actividades del

partido, Verstrynge indicó que AP estará perfectamente preparada, en julio de 1981, para unas elecciones

generales, y añadió que «no se trata sólo de que nuestra militancia se haya multiplicado por dos, y

nuestros simpatizantes, por más de tres, salvo en Valencia que ha multiplicado su afiliación por diez».

Por último anunció que al mismo tiempo que aumenta la afiliación se amplía la Federación de AP y dijo

que «la gran cuestión está en gobernar, en lograr soluciones, en volver a arrancar, con esperanza, pero sin

espejismos», y que está muy lejos «la España de las alpargatas y del burro, pero también peligra la del

pantano y el reactor».

Los compromisarios aprobaron, a continuación, las ponencias sobre desarrollo de las autonomías y la

política exterior de España y Defensa.

La segunda de éstas se aprobó con tres votos en contra y una abstención y se pronuncia por el ingreso de

España en la OTAN. La Ponencia sostiene, además, que el «ingreso de España en la Comunidad

Económica Europea no está bien llevado».

 

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