Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
   Primer pacto electoral en Cataluña: Unió Democrática y Centro Catalá     
 
 Informaciones.    29/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Primer pacto electoral en Cataluña: Unió Democrática y Centro Cátala

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 29.

EL primer pacto electoral en Cataluña ha sido suscrito ya. Tal como habíamos venido informando

reiteradamente, este pacto incluye a Unió Democrática de Catalunya (democristianos, englobados en el

Equipo Demócrata Cristiano del Estado Español} y al Centro Cátala (partido de reciente creación, a partir

de un núcleo significativo de jóvenes empresarios y ejecutivos, muchos de ellos promotores del liberal

Círculo de Economía). Cabría destacar que ello supone la consolidación de un importante centro

democrático, de cuya futura oscilación a derecha o a izquierda dependerá, en parte, el signo de futuros

Gobiernos en Cataluña. Es decir, este pacto U.D.C.-C.C. puede ser justamente el fiel de la balanza a la

hora de formar un Gobierno de centro-derecha o un Gobierno de centro-izquierda.

Asimismo, la "entente" entre democristianos y centristas entraña una nueva circunstancia. Unió

Democrática cuenta con un histórico legado, de fidelidad a las instituciones republicanas durante la guerra

civil y con represalia-dos en ambos bandos (su dirigente, señor Carrasco Formiguera, fue fusilado por or-

den del general Franco). U. D. C., además, ha mantenido a lo largo de la dictadura una situación de "resis-

tencia", a pesar de las multas, detenciones y encarcelamientos que ello comportaba. Esta postura llevó a

Ü. D. C. a ingresar en L´Assemblea de Cataluña y, paralelamente después, en el Consell. Su líder, don

Antón Cañellas, es el representante del Equipo Demócrata-Cristiano en la "Comisión dé los nueve",

encargada de entablar negociaciones con el Gabinete Suárez. Por contra, Centre Cátala no pertenece a

ningún organismo unitario y sus figuras más conocidas no disponen de ningún historial de activismo

antifranquista. Sin embargo, es preciso señalar que la mayoría de sus multantes han permanecido

acentuadamente distanciados del régimen.

MANIFIESTO

En cuanto al manifiesto, lleva por título "Bases del programa electoral común al servicio del pueblo de

Cataluña". Tras autodefinirse como partidos populares, los firmantes del pacto desarrollan una larga teoría

de filosofía política y social, genéricamente democristiana. "El hombre —puede leerse— debe

desarrollarse en la responsabilidad y gracias al esfuerzo personal. Tiene derecho a la solidaridad y tiene la

obligación de estar abierto a los demás."

En el capítulo "Por una democracia participativa", U.D.C. y C. C. abogan por "un sistema electoral que

respete el pluralismo de las tendencias y sea al mismo tiempo capaz de asegurar la estabilidad y la

eficacia del poder ejecutivo. Por este motivo, preconizamos un sistema electoral dé inspiración proporcio-

nal. El control de la acción gubernamental por medio del Parlamento es absolutamente necesario para la

democracia".

También se pronuncian en favor de que "la distribución del poder político se basa sor bre una concepción

federal, que atribuya las competencias .a los niveles en que puedan ser mejor ejercidas: Municipio

comarca, Cataluña, España,. Europa". Ea el orden sindical, asegura el manifiesto: "Propugnamos el re-

conocimiento del derecho a la libre sindicación y a la libertad de constituir sindicatos independientes de

los poderes públicos y de los partidos."

En cuanto a Cataluña, el pacto electoral exige «la existencia de organismos de gobierno (...). Catalunya

tiene, como comunidad, el derecho irrenunciable al autogobierno y a participar activamente en el

Gobierno del Estado español». Después de considerar catalán "a aquel que vive en Catalunya y acepta la

condición de serlo", se muestran partidarios de respetar la personalidad «de los hombres llegados de todos

los pueblos de España». Sobre el sistema autonómico, el manifiesto afirma: «Propugnamos como medida

de aplicación inmediata la consecución del régimen de autonomía catalana ´con linos contenidos no

inferiores a los explicita dos en el "Estatút d´Autonomía" (...). No debe ser una opción privativa de

Catalunya, sino una opción general para todas´las comunidades nacionales y regionales históricas del

Estado (...), que ha de posibilitar el establecimiento de vínculos especiales entre los países cata-lans». Al

respecto, insisten en la organización federal del Estado español.

En el terreno económico, se hace hincapié en la consecución de un equilibrio entre capital y trabajo

mediante fórmulas de participación y de humanización y a través de «una planificación democrática y

descentralizada que asegure la concepción social del desarrollo».

Se refieren también a los problemas escolares y culturales con respecto a la voluntad de los padres para

elegir los centros educativos para sus hijos. También se autodefinen como europeístas convencidos. «Por

una Europa Unida», reza otro de los capítulos.

Al final, el manifiesto adquiere caracteres de «llamamiento». Dentro de unas metas políticas a corto plazo

—«recuperación dé las libertades catalanas y cambio democrático»—, el escrito se dirige

fundamentalmente a «todos quienes tengan la convicción de que unas elecciones auténticamente

democráticas para elegir unas Cortes constituyentes son el único camino para devolver la soberanía al

pueblo».

UDINA, CONTRA CARRILLO

Por otra parte, don Santiago Udina Martorell, dirigente de Unió Catalana y del denominado pacto catalán

(auspiciado en Hostalrich) —sector que se sitúa en los linderos casi de la extrema derecha—, sostuvo ayer

una rueda de Prensa. Particularmente duro se mostró el señor Udina a la hora de calificar al señor

Carrillo, a quien se refirió repetidas veces como «criminal de guerra». «No creo en el «eurocomunismo»

y sí en Pa-racuellos del Jarama», dijo. Tras desear, sin embargo, su liberación, precisó que debía retirarse

de la política: «Sentiría mucho que el Gobierno Suárez intercambiara una sola palabra con él. Cuando veo

a un catalán en la misma comisión donde se encuentra, me descompongo.»

 

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