Unidad y diversidad catalana     
 
 La Vanguardia.    07/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Unidad y diversidad Catalana

I A atención que ha despertado la larga declaración política del señor Tarradellas en París no

sólo expresa el interés con que se vienen siguiendo las palabras de un hombre que se ha pro-

puesto asumir una responsabilidad de carácter histórico, sino que pone de relieve, sobre todo,

la necesidad de contemplar a Cataluña como una unidad viva y dinámica que busca expresión

política en instituciones adecuadas. Hay que tener ai propio tiempo muy a la vista el pasado, el

presente y el futuro. Y esta es la dificultad.

El señor Tarradellas ha querido recordar que no quiere "intervenir en los problemas políticos

internos"; ha querido que su declaración fuera la de un hombre que mantiene que su tarea "ha

sido, es y será unir y no intervenir en las divergencias que puedan existir entre los partidos

políticos". Y ha evocado las veces en que ha pedido a los catalanes que realizáramos juntos el

esfuerzo necesario para "construir nuestra victoria".

El proceso político, sin embargo, se viene acelerando, y es perfectamente natural, lógico y

aceptable que surjan diferencias de apreciación y de opinión, así como que se adopten

actitudes diversas y se realicen actos coherentes con la actitud de cada cual y su manera de

entender las necesidades del país. No hay por qué acusar de deslealtad o infidelidad a

Cataluña a los políticos que difieren en cuanto a los medios mejores de defender los intereses y

las aspiraciones de todos los catalanes. En este sentido, el deseo de unidad del que arranca la

declaración no consigue superar ni borrar las intervenciones polémicas que contienen varios

párrafos, ni eliminar expresiones como "vanidad desenfrenada" o "genuflexiones y

concesiones" aplicadas a otros políticos catalanes, perfectamente respetables y cuya actitud

política no deja de ser una alternativa que en cualquier democracia tendría lógicamente cabida

y comprensión.

Estar decididos a ir a las elecciones que se han de celebrar pronto o formar parte de la

comisión negociadora de la oposición, en la que están también representantes de grupos

políticos vascos y gallegos, no es ningún pecado. Somos, en definitiva, los catalanes todos los

que hemos de tener derecho a escoger nuestra política y a elegir a nuestros políticos. El

llamamiento del señor Tarradellas "a la unidad y su criterio de que se debe pactar directamente

con el Gobierno y que antes de las elecciones al Parlamento español y mientras no se

restablezca el Parlamento catalán debe constituirse un organismo unitario que le asesore en la

política que debe seguir, merecen sin duda consideración y respeto. Pero es de suponer que la

libertad de apreciación acerca de lo que hay que hacer no tiene por qué ser incompatible con el

patriotismo, sino todo lo contrario.

Los catalanes de hoy, todos los que vivimos hoy en Cataluña, podemos esperar que cada cual

sostenga con toda naturalidad sus criterios y los propongan. Siempre hemos creído que la

unidad y la diversidad no se oponen, sino que se,completan. Y eso, que es cierto de España,

ha de ser cierto también de Cataluña, y ha de poder aplicarse también a sus hombres políticos.

 

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